~ D-4 ~
B1 recuerda la primera vez que conoció a D4... Era solo un niño pequeño que había muerto demasiado pronto para entender algo sobre la vida. Que le borraran cualquier recuerdo pasado no ayudaba, pero era el procedimiento reglamentario para todos los cupidos.
Jamás supo de un Cupido tan joven como él. En su momento se preguntó si esa era la razón por la que nunca pudo dejar ir su curiosidad por los humanos. Que, tal vez, estaba proyectando toda su frustración en la vida que no pudo vivir.
Nunca supo la respuesta a aquella duda a pesar de haberlo visto crecer, pero viéndolo ahora desde lejos, haciendo el tonto mientras ríe junto a Hanna por haberse embarrado de helado en el rostro, puede estar segura de una cosa...
Él siempre ha pertenecido aquí. Este es su lugar.
Aunque ahora volverá a ser esa cupido solitaria del pasado, está aliviada de que él vaya, al fin, a conseguir aquello con lo que tanto ha soñado.
Los humanos dicen que si amas a alguien tienes que dejarlo ir. Los cupidos no sienten ese tipo de afecto, pero le gusta creer que sus acciones pueden representar, de alguna manera, lo que no puede experimentar por sí misma.
Vive bien y sé muy feliz, viejo amigo.
Es su último pensamiento antes de alejarse de la empalagosa escena, dándoles así un par de días para que los pasen juntos.
Hanna logra verla irse apenas antes de perderla de vista. Entiende lo que verla significa. Hajoon tuvo la gentileza de ponerlos al tanto de su deseo y del que B1 pareció aceptar cumplir. Saben lo que implica y, aunque está muy dolida y asustada por olvidarlo, admite que es una mejor opción que vivir esperando con ansiedad un próximo accidente que podría costarle la vida a Myeong-Seok.
—¿Cómo logran comer en este pequeño cono sin embarrarse? ¡He hecho todo un desastre! —exclama Myeong-Seok tratando de comer rápido el helado que se derrite en su mano.
Hanna sonríe, apartando sus tristes pensamientos, y busca en su bolso las servilletas que tomó del local por si ocurría un accidente como este.
—No te preocupes, muchas personas también son un desastre comiendo esto —responde y le limpia con la servilleta la mejilla toda embarrada y pegajosa.
—¿En serio? —pregunta contento.
Se inclina un poco para que ella pueda limpiarlo mejor y sigue comiendo su helado de vainilla antes de que se derrita más. Le sorprende y le gusta mucho ver cómo a Hanna no parece avergonzarle su torpeza con cosas cotidianas humanas.
—Sí, sobre todo los niños pequeños —responde con sorna y él finge molestia.
Hanna ríe por lo tierno que se ve todo indignado y él no puede evitar terminar sonriendo al verla.
° ° °
~ D-3 ~
—¿Nunca has jugado esto? —pregunta una sorprendida Maddison a un muy cansado y confundido Myeong-Seok mientras le está dando una paliza en el Just Dance.
—Viendo lo difícil que es, no me arrepiento de desconocer este aparato de tortura —exclama sin aire para luego tropezar con sus propios pies y caer al suelo —¡No siento mis piernas! ¿Segura que esto es un juego para divertirse?
Ellas ríen. Hanna tampoco es muy hábil jugándolo; le tomó muchos intentos cogerle el gusto, así que entiende cómo debe sentirse él.
—No te preocupes, si Hanna pudo, tú también podrás. —Lo analiza un momento. —Tienes mucha resistencia, más que ella en su momento —señala a Hanna —Así que algo me dice que podrás aprender más rápido si logras sincronizar mejor tus dos pies izquierdos.
Los tres ríen ante la acertada comparación.
—Tenemos mucho tiempo, ya aprenderás —exclama con una gran sonrisa para luego pasar por encima del cuerpo casi moribundo de Myeong-Seok y dirigirse hacia la cocina.
Él y Hanna se miran en silencio ante las palabras de la rubia.
"Tenemos mucho tiempo".
Sí, eso quisieran ellos.
—Toma, para que te recompongas. —Le ofrece una lata de Coca-Cola cerrada mientras ella da un trago a la otra que trae. Él acepta la bebida al sentarse. —Vamos, levántate de ahí. Hanna y yo te vamos a enseñar cómo debería verse cuando dos personas expertas juegan esto.
—No creo ser una buena referencia —objeta la mencionada.
—Shhh, calla —la silencia su amiga.
Hanna niega divertida con la cabeza, pero le hace caso.
° ° °
Myeong-Seok, sentado en el gran sofá, aprecia cada detalle visible del perfil de Hanna. Ella, por su lado, está muy concentrada en el gran lienzo que sostiene el caballete que le compró, por sorpresa, su desaparecida amiga.
"No hagas un escándalo de esto y dáselo a tu novia. Me sobró un poco de dinero y no sabía en qué gastarlo. Si no lo quiere, que lo tire ella misma".
Eso decía el post-it pegado al caballete, que venía con un lienzo y un estuche de acuarelas, cuando entraron al departamento luego de pasar todo el día en casa de Maddison.
Ninguno se lo esperaba, dados los antecedentes de B1 con Hanna, pero lo aceptaron porque algo les decía que era su forma de demostrar su aprobación y querer hacer las paces antes de que el tiempo se acabara.
Así que Hanna le dio un uso inmediato al regalo.
Estaba tratando de hacer un retrato de Myeong-Seok a pulso con acuarelas. Aunque no era algo sencillo, ya que los retratos nunca habían sido su fuerte, estaba dando el ciento uno por ciento para que quedara lo más parecido a él.
Sabía que olvidarse de él sería inevitable, pero rogaba que las huellas de Myeong-Seok pudieran quedarse. Cosas como este cuadro y la polaroid de ellos juntos que guardó dentro de su libreta de dibujos. Rogaba que eso permaneciera aunque sus recuerdos desaparecieran.
Al mirarse el uno al otro, pueden ver el mar de emociones que alberga cada uno, pero solo optan por decirse el sentimiento que más predomina.
—사랑해 (Te amo) —le dice él.
—사랑해 (Te amo) —responde ella.
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Editado: 08.06.2026