~ D-2 ~
Por sexta vez durante su turno de la mañana en la librería, Hanna bosteza.
La noche anterior se había quedado despierta hasta muy tarde solo para terminar la pintura de Myeong-Seok. Valió totalmente la pena, a pesar de sentirse agotada hoy y de haber tenido que salir del apartamento en tiempo récord porque, de lo contrario, llegaría tarde al trabajo. Ambos lugares estaban muy alejados entre sí. También se moría de hambre, ya que tampoco tuvo tiempo de desayunar.
—Hola, bella durmiente.
Hanna se gira sobresaltada ante la repentina voz. Al voltear se encuentra con B1.
—Te recomiendo no caer en un sueño profundo. Tu príncipe no está cerca para despertarte con un beso —se burla.
Hanna bufa, pero cede ante su humor.
Esta chica poco a poco ha ido calando en su interior con su extraña forma de mostrar cariño. No es como que mágicamente vayan a hacerse amigas solo porque le hizo un regalo, pero su manera de preocuparse por Myeong-Seok y defenderlo es algo que ha terminado admirando.
No puede enojarse con ella por ponerlo a él por encima de personas que no conoce.
Le alegra mucho que él haya tenido a esta persona en su vida, que se hayan tenido el uno al otro en los buenos y malos momentos.
—¿Viniste por algún libro o solo estabas aburrida y pasaste a molestar? —inquiere con una pequeña sonrisa divertida.
—En realidad... me ofrecí como repartidora. —Finge fastidio y Hanna la mira con curiosidad. —D4 te iba a traer comida. Me lanzó un monólogo sobre ti, contra mi voluntad, sobre cómo saliste disparada sin comer nada esta mañana y, pues... me ofrecí para traértela a pesar de su berrinche por querer venir. —Se encoge de hombros y le pasa la pequeña lonchera donde viene la comida. —No esperes mucho, sus habilidades culinarias son bastante limitadas.
—¿Y a qué le debo que me honre con su real molestia? —dice en broma.
Por primera vez desde que se conocen, ríen juntas. Es una risa pequeña, entre dientes, pero que aligera un poco el ambiente entre ambas.
—¿Cuándo empieza tu hora de almuerzo? Quiero hablar contigo de algo.
Lo dice como si nada, pero ambas saben que será un tema serio.
° ° °
Luego de unos cuarenta minutos en los que B1 tuvo que esperar a que llegara la hora de descanso de Hanna, salen a una cafetería cercana para hablar y que ella pueda comer. B1 aprovecha para pedir su querido café frío mientras Hanna desempaca todo lo que Myeong-Seok le preparó.
B1 tenía razón, es algo sencillo... aunque hecho con mucho esmero y cariño. Había unos huevos revueltos, algunos notablemente quemados, un sándwich de queso con jamón y una botella de jugo de naranja.
Su corazón se conmueve ante el evidente esfuerzo del chico. Ella podía comprarse algo para comer sin problemas, él lo sabía, pero quiso hacerle algo con sus propias manos aunque le costara. Solo ruega para sus adentros que no se haya hecho daño mientras preparaba los huevos, dado el aspecto de estos.
—Bien, ¿de qué quieres hablar? —pregunta Hanna al encontrar la pequeña cuchara para comer los huevos dentro de la lonchera. No dejará ni un trozo en la bandeja.
—Sabes que mañana será el último día, ¿verdad? —B1 va directo al grano. Toma un gran trago de su café cuando se lo traen. —No puedo darles más tiempo.
—Lo sé —responde con voz queda. Toma un sorbo de su jugo para refrescar la garganta. —Gracias por eso. Significa mucho para nosotros poder disfrutar cada minuto siendo plenamente conscientes de ello.
—¿No te preocupa que no vuelvan a reencontrarse después? —pregunta B1 con genuina curiosidad y una pizca de sorpresa.
Hanna le da un mordisco al sándwich y se toma unos segundos para pensar la respuesta. Cuando termina de tragar, contesta:
—No voy a mentir, sí me asusta no volver a verlo jamás, incluso si no voy a recordarlo —admite. —Nadie quiere olvidar a alguien a quien ama. Pero también pienso en eso que dicen en las películas... Aunque tu mente no lo recuerde, tu cuerpo lo hará. —Una pequeña sonrisa aparece en sus labios. —Nunca he sido alguien optimista, Hajoon y Maddison lo son mucho más que yo. —Ríe por lo bajo y B1 asiente con una media sonrisa, consciente del lado extrañamente positivo del chico. —Pero esta vez elijo creer que mi corazón lo reconocerá si el destino decide reencontrarnos.
B1 asiente, aprobando su determinación a pesar del futuro incierto que le espera.
—Oh, casi lo olvidaba. —Hanna empieza a rebuscar en su bolso hasta encontrar un sobre color lila, el cual le tiende a B1. —Universo me pidió que te entregara esto. No sé qué dice, solo me comentó que era una carta para ti.
B1 lo mira con confusión, pero toma el sobre.
—La última vez que supe de él fue cuando estaba en el hospital. Por la forma en que nos habló parecía estar despidiéndose. Después de no verlo ni saber nada de él durante todos estos días... solo puedo asumir que su misión con nosotros terminó y se fue.
—¿Te duele que ya no esté? —pregunta.
—Creo que extrañaré más a la persona que era físicamente —admite con tristeza. —Pero también estaba empezando a encariñarme con él, a tenerlo cerca como un hermano mayor que intenta cuidarme. —Sonríe con nostalgia. —Siento que estoy perdiendo otra vez a las personas que quiero.
Sus ojos se cristalizan, pero no deja caer una sola lágrima.
B1 no sabe cómo consolar a otros. Nunca ha tenido que hacerlo. Lo único que se le ocurre es simular unas palmaditas, sin llegar a tocarla, sobre la mano que Hanna mantiene apoyada en la mesa.
Al ver aquello, Hanna deja escapar una risa y una lágrima termina deslizándose por su mejilla.
B1 se remueve en su asiento, incómoda, sin saber qué hacer con una humana que llora y ríe al mismo tiempo.
Hanna la saca de su sufrimiento cuando se limpia los ojos con una de las servilletas de la mesa.
—Gracias. Eres mejor persona de lo que dejas ver.
#27563 en Novela romántica
#14872 en Fantasía
cupido inmortales fantasia, humor amistad amor, romance magia
Editado: 08.06.2026