Deidad dragon de agua (corrección)

Capitulo 3: Ryugu-jo

—Ai, ¿qué le sucedió?
—Nada, Yajiko. Encárgate de curar a la Ningen. Yo debo descansar.
—Pero, Ai… su piel se está secando y está envuelto en sangre.
—¡TE DIJE QUE NO TENGO NADA! Ve a cuidar a la Ningen o te lanzaré al Yomi.
—Como ordené, mi Ai.
—Ya te dije que solo debo descansar.
—Me retiro con la Ningen, Ai.

⛩️✦ ✦ ✦
—Señorita, ¿puede escucharme?
—Yajiko, la Ningen está inconsciente. Debe atenderla un Ishi.
—Como diga, Aisuri.
—Déjate de formalismos y ve rápido por Gang‑Tae.
—Pequeña Ningen… no eres ordinaria. Para atravesar las barreras de Mizu debes ser poderosa; de lo contrario, te habrías desintegrado.
—Mi Aisuri…
—Ishi, encárgate de ella. Y apenas despierte, me avisas.
—Mi Aisuri, espere… yo solo conozco sobre Kami. Ella es una Ningen.
—Por supuesto que lo sé; hasta aquí llega su aroma. Tus conocimientos también abarcan esta Tane. Sé que eres capaz de ayudarla.
—Como pida, mi Aisuri.
—Solo déjame advertirte, como el mejor amigo de mi hijo: esta joven fue traída por él, como sabrás, no puedes dejarla morir o tendrás problemas. Al parecer, ella es importante.
—Es imposible, mi señora. Él solo se interesó por Itze, y ella murió hace 1500 años por el Hantoshi, antes de que él pudiera Māku sa reta.
—Al parecer, el Saki está de su lado. ¿Ya la viste bien?

Gang-Tae niega con la cabeza y voltea a verla, sorprendido por lo imposible, abre los ojos y mira incrédulo a Izanami.
—¡No puedo creerlo! Es muy parecida… excepto por el cabello oscuro. Aunque esta fuerza aural que emite es el doble de la de Itze. Parece que esta shojo no es alguien ordinario.

—Eso mismo pensé. Hubiera sido desintegrada por la fuerza del campo de Mizu de Ryūjin. Solo hay dos explicaciones:
La primera, que él está demasiado débil para mantenerlo.
La segunda, que esta humana no posee poderes aurales normales… podría decir que esconde aires de divinidad.
—Eso es imposible, Aisuri. Desde las Kamigami ni yotte māku sa reta shōjo, no ha nacido ningún heredero. Que ella tenga poderes de Kami significaría que es una descendiente.
—Recuerda que podría ser la reencarnación de algún Kami. Pero nunca escuché que volvamos a Tane Ningen. Debo regresar a Yomi para investigar al respecto con Izanagi.
—Aisuri Izanami, que recuerde, ninguna deidad ha muerto. Las armas capaces de vencerlos aún no han aparecido, y tanto los Yōkai como los Ningen ignoran su existencia.
—Lo sé, Gang‑Tae. Déjame investigar y te pondré al tanto. Solo te pido el favor de cubrir parte de su rostro; no quiero que Suijin la vea de esa manera y la reconozca.
—Pensé que la había olvidado.
—Es lo más probable. Ha pasado un siglo, aunque podría recordarla si la ve. Dile a todos que deben mantenerla vendada hasta que regrese.
—Como ordene, Aisuri Izanami.

⛩️✦ ✦ ✦Flashback✦ ✦ ✦⛩️
—Suijin Amaimono, ¿estás aquí? No te escondas, puedo sentirte.
—Nunca podré jugar al escondite contigo, Kawaii. Lo eres aún más cuando te sonrojas.
—Ven aquí, adulador, y dame un beso.
—Como ordenes, mi Miko.
⛩️✦ ✦ ✦Fin del flashback✦ ✦ ✦⛩️

✦ ✦ ✦ ⛩️
—Suijin, ¿cómo te sientes? ¿Me escuchas?
—¿Gang‑Tae?
—Ani, me tenías preocupado. Tienes una semana sin despertar. Parece que la invocación y el retorno al palacio te afectaron.
—No sé de qué hablas.
—¿Recuerdas el enfrentamiento que percibimos en la Buzoku de la Mizu?

—La Miko te invocó y la salvaste, llevándola al palacio sagrado.
—Eso es imposible, Gang. Yo no pude manchar mis manos con una sucia Ningen.
—Bueno… es hermosa. Te entiendo la tentación.
—¿De qué mierdas hablas? Yo nunca estaría con esa Tane asquerosa.
—Lo importante es que estás bien. Faltan tres meses para el próximo Hantoshi. Deberías permitirlo, porque estás peor: tus heridas no sanan, tu piel se está secando y pudriéndose.
—Todavía no puedo recordar por qué lo prohibí. ¿Tú sabes el motivo?
—Nunca me lo dijiste. Aunque te aconsejo que lo permitas.
—Ai, disculpe… ¿en sus aposentos está la Ningen?
—Encuéntrala antes de que su horrible aroma se incruste en mi palacio. No la quiero cerca. Envíala a su Buzoku enseguida.
—Pero mi Ai… está muy débil. Si intenta pasar la barrera de Mizu, morirá.
—No me importa. Regrésala.
—Ani, lo siento. Tu madre la vio y dijo que no podía salir hasta que se recuperara. Además, es una Miko a tu servicio. Como su Ai, debes protegerla; eso hace parte del pacto.

—Te recuerdo que no se ha sellado.
—Obviamente no. Tú serías incapaz de tocar a una Ningen. Pero te digo: esta está por encima… incluso de Benzaiten.
—Eso es imposible.
—Entonces míralo por ti mismo. Si fuera tú, no dudaría en Māku sa reta.
—Sabes que no funciona. Si no hay sentimientos, la mataría.
—Nunca te preocupas de qué pase con los Ningen. Que muera si no te sirve cuando la necesites. Aunque esté vendada. Yajiko no debe ir muy lejos: sus piernas están débiles. Aunque mi elixir de los Kami está funcionando, le tomará un mes recuperarse por completo.
—Como diga, mi Ai. Me retiro.
—Ani… ¿sabes cómo se llama la Ningen?
—No tengo idea. Estaba inconsciente cuando la traje; no pude preguntarlo. Igual no es de mi incumbencia su tonto nombre.
—Como digas. ¡Deja de comer pez globo en el desayuno, estás muy amargado!
—¿Cómo no estar molesto si una sucia Ningen fue capaz de invocarme? Soy el hazmerreír del mundo Kami y Yōkai. Cada vez estoy más débil. Ve al templo de Mizu y habla con el sumo sacerdote para que en tres meses se realice el Hantoshi.

—Eres consciente de que el sumo sacerdote es el padre de la Miko… y está muerto.
—Bueno, dale el puesto a alguien más. Y aleja a esa Ningen de mi vista. No quiero tenerla cerca en Ryūgū‑jō. Y ojalá esté en el Hantoshi, así no tendré que verla más.
—Puedo solicitar que esté, aunque no sé si acepten. Es la Miko más poderosa que ha existido.
—No creo que lo sea si no pudo terminar de purificar o asesinar a Hebi.
—Tu orgullo no te deja ver la verdad. Un ningen o Miko corriente no da batalla tres días sin descanso a un Yōkai. Incluso para un Kami es bastante tiempo. Esto debo registrarlo en las escrituras del templo.
—No vas a escribir de un Ningen en mi registro.
—No es tu registro solamente, sino de los palacios y templos de Mizu.
—Este es mi palacio. La Mizu es mi representación, así que todo lo que representa me pertenece… incluso los Ningen que la rodean.
—Es extraño cómo cambias de opinión cuando se trata de los Ningen.
—¿Estás escuchando ese ruido?
—Sí. Son las campanas del santuario.



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En el texto hay: misterio, magia, deidades

Editado: 05.03.2026

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