Deimon.

Capítulo 38.

Verdadera Naturaleza.

—Déjame haber si entendí. Dices que a la edad de nueve años utilizaste tus poderes para sacar el espíritu de una niña, la cual ha estado atada a ti durante ocho años, pero le pediste a uno de tus sirvientes que te borrara la memoria—

—Sí—

—...luego estuviste viviendo ese tiempo creyendo que solo eras una humana—

—Sí—

—... pero hace un mes el fantasma de la niña o adolescente te ha estado acompañando por todos lados, pero no entendías por qué—

—Mjm—

—... y en estos días te han pasado cosas raras como escuchar una voz infantil o tu nombre en susurros, pero en cuestión de una hora descubriste que el cuerpo siempre estuvo oculto dentro de una cueva en lo más alto del volcán, siendo protegido por los malditos Calvarias que resultan ser tus súbditos, y ahora quieres devolver ese espíritu a su cuerpo para que la persona pueda vivir su vida—

—Exactamente como lo dijiste Matt, muchas gracias por la explicación— pongo los ojos en blanco.

Él me mira anonadado, sus primos Roma y Steve parecen tratar de asimilarlo, los amigos de Ryan están boquiabiertos mirando un punto a la nada, mi hermano y sus amigos hablan entre ellos, los gemelos fingen ignorar el chisme mientras alimentan a Midnight, y Ryan... él solo está sentado en los pies de la cama sujetando la mano de su hermana que yace sobre esta, con un pijama y cubierta con unas sábanas blancas.

Y como si fuera poco: Calvarias rodeando la cabaña en la que estamos, el único que está dentro de la misma pieza con nosotros es el que me mostró mis recuerdos olvidados, resulta que su nombre humano -antes de morir y convertirse en ese ser- es Bruce.

Él permanece a mi lado con las manos tras la espalda y observa todo con atención, mientras que yo solo estoy de brazos cruzados y con la espalda apoyada en la pared, justo al lado de la cama en la que está Jayme. Los Calvarias se encargaron de traernos a ambas, ya que no puedo volar por la herida en mi cintura, una que no he querido mostrar.

La puerta de la habitación se abre y todos nos giramos a la vez para encontrarnos a Wishes, quien nos mira fijamente, su mirada viaja hasta mí y se acerca con rapidez pero se detiene en seco cuando Bruce se coloca delante mío.

—Tranquilo Bruce, déjala pasar— él acepta la orden sin chistar, Wishes lo mira un momento antes de mirarme.

—Deimon, me alegra que estés bien, los dos chicos rubios y la pelirroja me dijeron lo que pasó, que bueno que Ryan estaba ahí para —

—Ya sé la verdad Wishes, no trate de fingir—

Sus ojos se abren en sorpresa y mira a los demás, Cameron asiente en respuesta.

—Oh... yo... no quise ocultarte esto—

—...no quiso pero lo hizo de todas formas— suelto con frialdad, ella traga grueso como si un nudo se hubiera formado en su garganta, al ver esa reacción en ella decido suspirar y relajar un poco la mirada. Relamo mis labios— Escuche Wishes, aún sigo molesta por esta mentira pero... Mackenzie dio su vida por protegerlos y protegerme de Brianna, por esa razón no voy a sacar el tema porque lo respeto a él y a su memoria, pero no por eso perdono fácilmente—

Ella baja la mirada y asiente. Abraza su propio brazo.

—Solo quería que supieras que estoy feliz de verte— su voz se vuelve baja.

Y yo igual Wishes... yo igual.

Retiro la mirada de ella y la centro en los demás.

—Ahora que están más o menos informados del tema, esto es lo que haré: el veintiocho de este mes habrá Luna Llena, ese día le devolveré el alma a Jayme y —

—No— la voz de Dylan capta la atención de todos. Frunzo el ceño.

—¿No?—

Su ceño se endurece.

—No lo harás, no le vas a hacer ese favor a... esta chica, no la conocemos— suelta con cierto desprecio.

Mi semblante se vuelve serio.

—Tú no la conoces Dylan, yo sí y es mi amiga— dicto. Él niega, lucen algo molesto.

—Es la hermana del que te traicionó, le estás haciendo un favor al revivirla—

Tenso la mandíbula. ¿Quién se cree que es?

—Que conste que no lo hago por él, lo hago por ella y porque se lo debo, yo la dejé así y le daré la vida que merece— le aclaro con frialdad.

Dylan se pone de pie molesto, señala a Jayme y a Ryan.

—Él te mintió y estuvo dispuesto a que te mataran por dinero, el mínimo castigo que se merece es ver a su hermana así. Yo que tú la dejaría como está y no arriesgaría mi vida por alguien que no vale—

Eso es suficiente para detonar mi poca paciencia, y a su vez la irritación que llevo guardando desde que me enteré de toda la verdad de mi vida. Doy unos pasos a su dirección y le pongo un dedo en el pecho.

—No te permito que hables así de ella— digo entre dientes. Cierro mi mano con fuerza, ya no resisto más de toda esta mierda, lo miro con seriedad y una sonrisa cínica cargada de bronca se forma en mis labios— Y para tu información hermanito, te recuerdo que no eres la persona más sincera de esta habitación. ¿O qué? ¿Ya se te olvidó el recuerdo modificado que me hiciste ver sobre tu papi?—




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