No todos los déjà vu suelen
ser hermosos,
algunos son amargos.
ZOÉ
17-octubre-2021
Lila.
Ese es el color de las luces Led, que alumbra mi habitación por las noches cada vez que miro la televisión para entretenerme mientras estoy encerrada en estas cuatro paredes.
Este año hice el examen para entrar a la universidad y, para mi desgracia no me quedé. Mis padres me dijeron que buscara una universidad de paga para que pudiese estudiar. Para colmo, primero enfermo mi hermano, después mis padres y ahora yo. Eso implicó el entrar a la universidad.
Son tan lindas las "amigas" de mi hermano que le han pasado su cuenta de Netflix, Disney y Prime video, o de lo contrario moriría de aburrimiento, porque en YouTube, no se me ocurre que poner. Y esta noche terminé de ver en Netflix la película: a todos los chicos: para siempre.
Hay un completo silencio dentro de casa y puedo oír a niños en la calle jugando fútbol. Es una lástima que mi ventana no dé a la calle.
Pasan de las 9 de la noche y todavía queda tiempo para mirar otra película, pero antes de ponerla, salgo de mi habitación para cerciorarme que mi padre y mi hermano estén en su cuarto. Cierro la puerta con seguro y abro la ventana para respirar un poco.
Dicen si tienes covid-19 no puedes abrir las ventanas porque puede ser peor.
¡Pero es que siento que me asfixio!
Solo fueron unos segundos y cierro la ventana. No quiero arriesgarme a que me cachen.
El colchón se hunde en cuanto me siento; coloco las espinillas de cada pie debajo del chamarro.
«Esta postura se me es muy cómoda, definitivamente.»
Tomo mi celular para mirar un ratito mis redes sociales.
Entrando a Facebook.
Mi pulgar desliza los perfiles de: personas que quizás conozcas. Me detengo en el perfil de un chico que llama bastante mi atención. Su cabello es rizado café castaño, ojos oscuros y un cuerpo fornicado, que a simple vista se ve que hace pesas.
—Es muy guapo —Agrando la foto de su perfil
Deseo ver más fotos de él, pero su perfil es privado y la única opción es mandarle solicitud.
No soy el tipo de chica que hace eso de enviar solicitudes a los extraños. No me agrada la idea de hacerlo. Es muy peligroso hacerlo, pero hay algo en él que me dice que lo conozco de algún lado. Es como un... déjà vu.
Me detengo un momento al presentir que es el tipo de chico que se fija en la apariencia de las personas, y el instinto de una mujer nunca se equivoca.
Pero en el fondo me hago creer que no será así. De todos modos, no me siento segura el mandarle solicitud con mi foto real y mi nombre. Salgo del mío y creo uno falso con el nombre de Brenda Santos.
Busco en Pinterest una imagen de una chica de espaldas. Descargo la primera que tiene el pelo rubio y la pongo de perfil. Sé que es ilegal usar fotos de otra persona, pero a esta chica no se le ve la cara y tampoco se ve que sea alguien famosa.
Lo busco por su nombre: Jeric Sanz y le mando solicitud.
«Bien. Hora de buscar la siguiente peli.»
Timbrea mi celular.
Jeric ha aceptado tu solicitud de amistad.
Vuelve a timbrar mi celular y esta vez mi corazón late de la emoción. No me lo esperaba. No tanto por la pregunta que hizo, sino porque fue él quien me mandó mensaje.
Jeric
📨: ¿Tienes novio?
Brenda
📨: ¿Esa es tu forma de ligar?
Jeric
📨: Jaja, no. Solo era para romper el hielo y no empezar con la frase típica del hola.
Brenda
📨: Tienes razón. Y ya que andamos en eso, me gustaría preguntarte algo.
Jeric
📨: Dime.
Brenda
📨: ¿Te gustaría ser mi amigo?
«Que tonta. ¿Por qué le pregunté eso? ¿Qué va a pensar de mí?»
Aunque estaba feliz por dentro que me haya hablado, me daba miedo al que es lo que pensaría. Es la primera vez que hablaba con un chico y por Facebook.
En realidad, en persona soy muy penosa y se me es difícil entablar conversación, pero eso no lo notaría a través de una pantalla. Eso es lo que me tranquilizaba.
Jeric
📨: Claro.
Encantado.
¿Te puedo preguntar algo?
Brenda