Déjà Vu

CAPÍTULO 5.

ZOÉ

28-octubre-2021

Desactivé el Internet y dejé en visto su mensaje porque preferí no contestarle, y por primera vez durante todas estas noches no me desvelé al estar hablando con él.

¿Quién demonios se enamoraría de una persona que no conoce?

¿Me estaría tomando el pelo?

La verdad es que me sentí extraña al leer ese tipo de mensaje, no sé porque, si se supone que me gusta y debió haber sido todo lo contrario; gritar de emoción y patalear, pero, no fue mi caso.

Mientras comía mi cereal, miraba el mensaje en repetidas ocasiones; procesándolo una y otra vez, pero por más que me obligo a sentir algo, no puedo.

—¿Qué se supone que debería contestar a este mensaje? —musito para mí. Me callo y apago el celular al escuchar a alguien bajar las escaleras rápidamente —. Tardaron mucho en bajar —Señalo la jarra que está en la mesa—. Hay está el licuado que me pidieron.

—Eh, sí, pero.... —Archie voltea a ver a mi padre y se rasca la cabeza, nervioso. Regresa su mirada a mí—. Tenemos que salir.

—¿A dónde van?

—Te espero en el coche, papá.

Archie sale a toda prisa de la casa y cuando regreso mi vista a mi padre; está haciendo mímica con sus labios por lo que, no logro descifrar lo que dice.

Se da cuenta de que lo estoy viendo y me sonríe. Se aclara la garganta antes hablar.

—Vamos a comprar cosas de higiene. —Mira alrededor de la casa—. ¿Por qué no le das una limpiadita a todo esto? Sirve que no te aburres mientras llegamos —me dedica una sonrisa que trata de ocultar su nerviosismo. Se escucha el claxon del carro—. Esperamos no tardarnos. Solo recuerda limpiar bien, ¿ok? —alza la voz en estas últimas palabras antes de cerrar la puerta.

Se me hace muy extraño que se comporten así. Cualquier diría que hay algo de complicidad en ellos. ¿Será que le pasó algo a mamá? Ayer no hubo videollamada con ella y me preocupé de que no lo hicieran.

Descarto la posibilidad inmediatamente de mi mente.

Tranquila, Zoé, recuerda que Archie te hizo entender que había más personas que necesitaban entablar conversación con sus familiares, así que, (literalmente) te quedaste más tranquila.

—Eso es, Zoé. Tranquila. —Tomé un respiro profundo—. Mejor termina tu cereal y te pones a limpiar como te dijo.

La vocecilla de mi mente seguía nuevamente acechándome con incertidumbres.

Esta vez se me hizo raro que me no hayan felicitado por mi cumple. El para no felicitarme es porque hay algo, pero ¿qué?

—"Siento que lo estoy engañando."

—"¿A Alex, o a anónimo?"

—"Pues a los dos."

Dejo de mirar la película y miro mi celular para ver qué horas son; la cual marca las 14:20 pm y ellos salieron desde 1as 10:30 am.

Escucho el motor del carro fuera de casa y me siento... No del todo tranquila hasta preguntarles en cuanto entren a dónde fueron.

—¡Estas son las mañanitas! —Me giro y esbozo una sonrisa al ver a Archie y a mi padre entrar; que trae un pastel en manos— ¡que cantaba el rey David, a las muchachitas feítas...

«Feítas.»

Se que Archie me lo dice de cariño porque es mi hermano, pero es una palabra que ha estado retumbando en mi cabeza desde que Jeric la mencionó.

Si me lo dice mi hermano es porque realmente estoy fea.

¡Vamos, Zoé!, tú misma lo acabas de decir: es tu hermano, ¿qué es lo que podría decirte tu propio hermano? ¿qué estás linda? Pues no.

—...se las cantamos a ti —Mi padre deja el pastel en la mesa—. Despierta Zo, despierta mira que ya amaneció ya los pájaros cantando ya la luna se escondió. —Aplauden—. ¡Bravo!

—Felicidades, hija —me da un beso en mi mejilla y me abraza con amor a lo que yo imito su acción.

—Muchas gracias.

Así que de esto se trataba, pero, ¿por qué tardaron mucho por un simple pastel?

—Felices 19, hermanita —imita la misma acción—. Ya eres toda una anciana.

Chasqueo la lengua, disgustada.

—Estoy en mis mejores años, ¿ok? —audaz y exagerado echo mi cabello detrás de mi hombro.

—Ok, estás en tus mejores años y por eso te tenemos una sorpresa —entusiasmado, menciona Archie.

No me interesan los regalos, solo quiero ver a mi madre en este día especial conmigo, abrazarla y decirle que le quiero.

Niego y me doy la vuelta para ir en dirección a las escaleras.

—No me interesa que tipo de regalo sea.

—¿Estás segura de que no te interesa?

Me detengo en el primer escalón al escuchar esa voz, y siento que estoy soñando.

Me giro lentamente, mis lagrimas ruedan por mis mejillas al verla parada en la puerta, sonriéndome, y empiezan a salir de manera descontrolada sus lágrimas.




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