Déjà Vu

CAPÍTULO 8.

Lo que a veces no queremos ver, la vida nos lo enseña mediante el reflejo de las demás personas, pero no siempre en el mismo papel.

EDEL

31-octubre-2021

8:30 a.m.

Por el espejo que tengo frente a mí se refleja la ventana situada detrás de mi espalda donde puedo observar los tonos grises claros del cielo que indican una llovizna y que claramente no alumbra el interior del gimnasio.

En mis audífonos de diadema color negro, suena a todo volumen la canción de:

Ni tú ni nadie

Alaska y Dinamara

⏪️⏸️⏩️

Y mientras la música penumbra en mis oídos, las gotas de sudor empiezan a ser más notorias en mi cara al estar levantado un peso en barra de: 80 lb para bíceps. Y aún más con mi gorra que llevo encima.

Los sábados suelen abrir el gimnasio a las 7:00 a.m. De vez en cuando vengo a entrenar los fines y decidí entrenar hoy, por lo que tuve que insistir anoche por mensaje a Rocco (el recepcionista) que llegara antes a abrir el gimnasio y poder ser el primero para realizar mis ejercicios.

Llegué a las 6:30 a.m., pero como siempre, llegó 25 minutos después de la hora que le pedí que viniera, y los 5 minutos antes que suele abrir. Debí haber imaginado que me quedaría mal. Siempre lo hace.

Es mi cuarto ejercicio de los 6 y 7 que suelo realizar, aproximadamente. Sin antes realizar 15 minutos de cardio. De no ser por Rocco, ya hubiera terminado. Es fin de semana así que, no hay mucha gente, aún. Y no creo que vaya a ver, ya que todos deben estar preparando su fiesta de Halloween.

Exhalo en mis últimas repeticiones

«6, 7 y 8.»

Bajo la barra para poder descansar. Siento el ardor en mis bíceps, pero me gusta sentir el dolor en ellos y considero que sin dolor no hay satisfacción al saber que lo he hecho bien.

Por el espejo veo a un chico acercarse a saludarme. Y le sonrío mientras se acerca.

Él ya lleva varios años conmigo y no es por alagarme, pero realmente si que he visto un cambio en él. O tal vez no sea tanto por mí, sino porque él ha puesto todo de su parte y, considero que si realmente quieres hacerlo por tu bien harás cualquier cosa.

—Qué onda —le saludo chocando mi puño con el suyo—. Ya ha descansar —Menciona que sí, que ya estuvo por hoy. —Le doy una palmadita en su hombro y lo felicito: —Eso es todo, Bro.

Lo veo alejarse y sigo realizando mis demás rutinas, y entre ellas algunas personas se acercan conmigo para preguntarme por sus ejercicios que traen escrita en un papel. Y gustosamente les explico.

Subo al segundo piso donde se encuentra las máquinas para cardio para finalizar mi entrenamiento. Y antes de ponerle los minutos a la caminadora decido sacar mi móvil de la bolsa de mi short.

Entrando a WhatsApp.

Contacto Grace:

Edel

📨: No me gusta que estemos peleados. Necesitamos hablar.

📨: Paso por ti como siempre cuando finalices tu entrenamiento.

Pongo 45 minutos en la caminadora y empiezo con un calentamiento de 5 minutos caminando para después empezar a trotar suavemente.

“¡No tienes tiempo para nosotros, Edel”!

“¡Grace, por favor!” “¡Te complazco en todo, pero tienes que entender que trabajo los domingos”!

Se supone que vine a entrenar para despejar mi mente, pero las palabras de nuestra discusión no dejan de atormentarme, y me siento mal por la forma altanera en la que le contesté, pero, ¿cómo le hago entender que no puedo permitirme ir a una fiesta de disfraces? No en un fin de semana. Cuando como entrenador tengo que trabajar incluso en los domingos.

Por otra parte, también tenga razón en decirme que solo será un rato para poder divertirme y pasar más tiempo como novios. Quizás, estoy siendo demasiado egoísta con ella al pensar solo en mí y no dedicarle tiempo a lo nuestro.

Estoy en mis 5 minutos de enfriamiento, y activo mis datos para saber si ya me ha contestado.

Grace

📨: Como quieras. Aunque después no me eches en cara que por mi culpa no pudiste entrenar bien.

«Jamás lo he hecho, Grace.»

Trato de relajarme para no ponerme de mal humor ante su mensaje. Una palmadita en mi espalda siento. Giro mi cabeza y quito mis audífonos.

—Hey, qué onda —Con una sonrisa en mis labios saludo a una chica y chocamos nuestros puños.

A todas las chicas suelo saludarlas de beso, pero con lo de la pandemia en pie, solo las saludo con el puño. Aunque tenga un día pésimo, siempre trato de separar lo personal con mi trabajo. Además, las personas no tienen la culpa por el mal momento que estoy pasando.




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