Nada dura para siempre, y no hay dolor más grande que no haberse despedido de aquella persona que amaste.
ZOÉ
18-noviembre-2021
Siempre creí que era solo un mito cuando decían que las ráfagas de viento se sentían más cuando estabas en un cementerio y cuando enterraban a personas, pero acabo de comprobar que es verdad que el estar aquí en el cementerio se siente diferente el aire.
Helen Cano Guitar
18-noviembre-1945
18-noviembre-2021
Ha pasado más de una semana desde mi encuentro que tuve con Jeric, y en la que terminé por salir corriendo de aquel lugar, desgarrada e hiriente. Esa noche antes de llegar a mi casa, le mandé mensaje a mi madre diciéndole que a eso de las 23:00 p.m. estaría en casa. No quería llegar y que me vieran así mis padres de triste. Quería caminar un poco por la ciudad y procesar lo que había pasado.
Cuando por fin tuve el valor de regresar a mi casa, no solo volví triste, sino con mi decadencia de autoestima muy por debajo de lo que ya estaba. Entré despacio para que no me oyeran, y ya estaban acostados para fortuna mía. Me dirigí a mi habitación, quitándome el disfraz y aventándolo sobre el colchón, entre una mezcla melancólica e irritada.
Aún recuerdo aquel reflejo en el espejo de mi habitación con el que mire; pisoteada, humillada, destrozada, avergonzada por mi cuerpo y…. apagada. Las lágrimas recorrían por mis mejillas, haciendo que el maquillaje poco a poco terminara hecho un lío. Observaba detalladamente mi cuerpo y me detestaba por no tener una figura perfecta, por no tener otro tipo de piel, no tener los ojos de otro color y mi cabello no ser rubio.
«Si hubiese nacido diferente, esto no hubiese pasado.» «Y entonces sí que hubiésemos tenido algo.»
Fueron aquellas primeras palabras que vinieron a mi mente, pero luego recordé todo lo que me había dicho de forma lacerante. Y esas palabras fueron suficiente para tomar una decisión.
Me quedé viendo en el espejo unos segundos más. Y después bajé la mirada, cerrando mis ojos y alzando mi cabeza para volverme a ver en el espejo, en el cual empecé a limpiar las ultimas lagrimas que recorrían por mis mejillas con una profunda seriedad, y en la que al verme transmitía las palabras:
—“Juro que jamás en la vida me volveré a fijar en un chico.” “Ni jamás volveré a derramar una sola lágrima porque… solo lloran los débiles, y yo no quiero que piensen que soy débil.”
Aquel espejo que ya había captado la expresión de aquella chica alegre y que cantaba mientras se peinaba para ir a la escuela, ahora solo captaba un reflejo que transmitía: odio, frialdad y cero emociones.
Desde entonces… soy otra. Y no hay un solo día que no lo recuerde.
Como justo ahora.
El plañir de mi madre activa mi cerebro, volviendo a la realidad.
—…. que estas en el cielo, santificado sea tu Nombre….
Poso mi vista sobre ella, desconsolada ante la perdida de mi abuela y a su lado esta Archie, con sus ojos rojos, pero que al igual está acariciándole su hombro reconfortantemente.
No hace falta ver a las personas para saber que están mirándome, y preguntándose por qué tengo esta expresión fría, sin derramar una sola lágrima si yo también soy nieta, o quizás por qué no soy yo que está a lado de mi madre para abrazarla y consolarla.
Pongo atención a las siguientes palabras del padre y es como si esas palabras hubieran activado mi defensa mental.
—…. como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y libramos del mal. Amén.
«¿Perdonar? No. Yo no he perdonado, ni creo perdonarlo.»
El sonido de una tormenta avecinarse me aleja de mis pensamientos para mirar al cielo donde me reflejo en ese teñido de colores oscuros y grisáceos que ocultan un misterio.
Algunas personas empiezan a irse antes de que empiece a llover, sin antes darle el pésame a mi madre.
—…. del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Descanse en paz, Helen Cano Guitar —Bendice la tumba el padre.
Archie me hace señas que llevará a mi madre al auto antes que empiece a llover y yo asiento, sin antes dejarme la rosa que llevaba en mano mamá. Los veo alejarse y durante el camino la demás gente empieza a abrazarla.
Mi pregunta es:
¿De verdad lo harán de corazón, o solo es para fingir lastima ante mi madre por no haberse despedido de mi abuela?
Es lo que aprendí aquella noche. Ya no sabes si la gente muestra su verdadero yo, o solo fingen.
Las gotas empiezan a caer sobre el ataúd mientras los sepultureros la van descendiendo con dos cuerdas; que quitan al momento que la caja ha quedado firme. Mi tía agarra un puño de tierra, dejándola caer sobre el ataúd y los sepultureros empiezan a echarle tierra.
La lluvia se intensifica más, y Archie regresa con el paraguas en mano para taparme de la lluvia. Y entonces sí que Archie rompe en llanto. Mis tíos se acercan con él para abrazarlo y decirle que ella sabía cuanta la quería. Por mi parte no derramo ni una sola lágrima y no es porque no la quisiera, pero es que no estoy acostumbrada a mostrar mis emociones frente a personas. Así sea mi propia mi familia. Sin embargo, mis tíos me abrazan.