Déjà Vu

CAPÍTULO 11.

ZOÉ

02-diciembre-2021

Había llegado el día de conocer la dichosa universidad e íbamos en camino. Estaba al sur de la ciudad y para colmo, a dos horas de donde vivimos. Supongo que entre más lejos me quiera mi madre, mejor. Aunque ella diga que no.

Todo el camino me la pasé con los audífonos puestos y con los ojos cerrados. Ya no había movimiento por parte del carro, lo que me hizo pensar que había tráfico, pero sentí un leve codazo en mi brazo. Abrí los ojos y miré a mi madre, quien me hizo señas que me quitará los audífonos.

—¿Qué pasó?

—Hemos llegado —indicó señalándome con la cabeza para mirar a mi lado, mientras abría la puerta para bajar del coche.

En cuanto lo hice, me quedé boquiabierta al ver que la universidad era demasiado grande y, muy lujosa. Casi parecía una mansión, o de esas empresas ricachonas con su pasto alrededor porque, sí, esta universidad tenía sus áreas verdes, pero tenía barandales de cristal para que nadie pudiera pisarla el área verde.

—Esto debe costar un ojo de la cara, mamá.

—Andando.

Nos acercamos a la entrada donde se encontraban dos guardias de seguridad y mi hermano fue el que dio un número de folio, e inmediatamente se abrieron las puertas automáticas de cristal.

Disparé mis cejas al ver eso.

Seguimos a un guardia que es el que nos llevaría a recepción. Y en el recorrido, observaba disimuladamente a los alumnos que se cruzaban en el camino, algunas chicas hablaban sobre el tipo de ropa que se compraron, otras a los países que habían ido y alguno que otro chico hablaba sobre el modelo de su carro y personas que conocieron en fiestas. Solo de escucharlos me dan ganas de vomitar. Siempre me han caído mal las personas presumidas. Y ahora que estoy por entrar aquí me costará un montón aguantarlas. Ahora entiendo porque tanto ego tenía Jeric.

Llegamos a un edificio donde el guardia escaneo su tarjeta de identificación y las puertas se abrieron. «Cuanta tecnología hoy en día.» Pensé. Mientras tanto esta universidad me sorprendía cada vez más. Del otro lado de las puertas estaba una chica sonriendo muy amablemente en cuanto nos vio entrar.

—Por aquí, por favor

—hizo un ademán para que la siguiéramos.

En el interior de la universidad había cámaras por todas partes y pantallas; en ellas salían fotos de los espacios de la universidad y mencionando las carreras que tenían.

—Siéntense, por favor —señaló a las sillas que estaban frente a su escritorio—. Y bien, supongo que tu debes ser la interesada, ¿cierto? —Asentí apenas— Dime, ¿qué carrera te interesa?

—Derecho.

—¿Por qué derecho?

Jamás había pensado en sí porque iba a estudiar derecho, solo fue porque acepté la idea de mi madre, pero recuerdo que en la prepa nos habían enseñado algo de derecho, y debo admitir que me gustó un poco, pero no tenía en mente de estudiar eso. En realidad, mi sueño era estudiar medicina.

—Vi algo en la prepa y, me gustó mucho los artículos que explicaban los profesores. También porque me gustaría ayudar a la gente que es injustamente acusada.

—Ok, pues mira.

Nos muestra un folleto, y nos explica que puedo terminar mi carrera en 3 o 4 años, pero que si es a menos años, serían más materias y el costo que tendría equivalía a $15,000 pesos por trimestre. El escuchar dichosa cantidad, sentí como si se me hubiera bajado la glucosa. Era demasiado dinero y más si eran por trimestres.

Nos siguió explicando la chica que si se trataba a 4 años, las materias serían menos y tendría un costo de $13,500, diciendo que era una buena rebaja. ¿Rebaja? Para ella sería la rebaja, porque yo no lo veo así, sigue siendo mucho dinero. Nos mencionó que el costo dependía de la carrera que se estudiaba.

—Ahora bien, lo que podría ayudar a bajar más el costo sería el promedio con el que salió. ¿Cuál fue tu promedio?

—9.2

—Ok, como tuviste un buen promedio se te dará el 45% de beca. Lo que reduce el costo. Ahora bien, ¿a cuántos años sería la carrera?

—A cuatro —respondió mi madre.

Hizo una serie de operaciones en su calculadora y lo anotó en el folleto.

—Esto es lo que pagaría cada trimestre que son: $6,075, pero también se le añade el costo del seguro y de la inscripción. En total serían: $9,275. Esto solo lo pagaría al iniciar un nuevo trimestre. ¿Qué les parece? —se dirige con mis padres.

Mis padres se quedan observando, al ver eso la chica interviene tratando de convencerlos que es la mejor opción y que es una de las mejores universidades. Como si no supiera que lo hacen para tener más ingresos en la universidad, y no porque de verdad quieran más estudiantes.

Al ver la chica que mis padres seguían sin decir una sola palabra, y mi hermano veía el costo que estaba escrito en el folleto, habrá pensado que debería dejarlos un momento a solas porque mencionó:

—En lo que lo platican, llevaré a…. —Esperando a que le dijera mi nombre.




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