Déjà Vu

CAPÍTULO 12.

ZOÉ

06-diciembre-2021

5:15 a.m.

Estiro la mano para apagar la alarma de mi celular, y lo primero que hago al levantarme de la cama es mirarme frente al espejo a observar aquella figura que detesto.

Anoche me dijo Archie que hoy iríamos temprano al gimnasio porque cabía la posibilidad de que hubiese menos gente.

Si ya sé que es muy temprano, pero tenía que levantarme para ponerme las dos fajas de mi madre y así ocultar esta grasa que ocupa mi cuerpo.

Me observo un par de segundos más en el espejo al tener las dos fajas puestas. No me convence del todo al seguir viendo que salen rollitos de mi cuerpo. Me quedo un segundo pensando y luego empiezo a buscar en el cajón mi ropa deportiva holgada.

5:25 a.m.

Es la hora que marca al encender la pantalla de mi celular.

Me apresuro a ponerme mi ropa y salgo de mi cuarto para ir directo al de Archie y despertarlo, porque sé que le cuesta mucho levantarse en las madrugadas para hacer ejercicio. Ayer me dijo que para empezar hacer los ejercicios deberíamos acudir en las madrugadas. Para eso necesitaría mi ayuda para despertarlo.

—Archie —lo muevo para que despierte. Suelta un quejido pesadez, aferrándose a la almohada—. Ya es hora, despierta.

—Uuuugh, ya voy.

—Iré a lavarme los dientes mientras te levantas —Lo oigo expresar un sonido onomatopéyico.

En estos días hemos ido al gimnasio en la tarde/noche para saber cómo funciona, pero solo hemos hecho cardio porque está muy saturado con respecto al equipo. Cosa que agradezco porque no quiero que mi cuerpo cambie.

Al terminar de cepillarme mis dientes, vuelvo a la habitación de Archie, quien sigue durmiendo.

Suelto un suspiro largo y frustrado.

—¡Archie! —aplaudo y se levanta de sopetón.

—Ya voy.

Observo como se pone de pie y todavía con el efecto del sueño, agarra un pants para ponérselo encima de la pijama.

Me tomo un descanso en su cama mientras reacciona.

—¿Piensas quedarte mientras me cambio?

¡Por fin, ha reaccionado!

—Ni que estuviera loca —me levanto de la cama para salir de la habitación.

Todavía no logro entender porque me he prestado a semejante tontería de ser su despertador solo para ir en las mañanas y que un entrenador nos ponga la rutina para empezar a realizar los ejercicios.

Abre la puerta su habitación.

—Ya solo me peino.

¿Peinarse?, ¿acaso habrá alguien que vaya peinado al gimnasio?

Archie es peor que una mujer cuando se trata de arreglarse.

—Te espero afuera

Al salir de casa me tomo un par de segundos para oxigenar a plenitud el aire frío de diciembre que revolotea a gran intensidad; moviendo las hojas de los árboles, y al sentirlo subo la cremallera de mi charra para cubrir parte de mi cuello.

Mientras espero, saco mi celular y busco en Google:

¿Hay algún otro camino en la Universidad del Real para llegar al edificio de derecho?

Estos días he formulado todo tipo de preguntas que se me ocurren para que se me sea posible cambiar de ruta, pero no me arroja nada, y anoche estuve formulando esta pregunta. Solo espero que con esta tenga éxito.

Lo primero que arrojó fueron las imágenes de la universidad, cosa que en las anteriores preguntas no me aparecían y, por alguna extraña razón, mi pulgar empezó a deslizar las imágenes, como si no pudiera controlarlo y siguiera por si solo el compás.

No podía creer que me haya detenido justo en la imagen del gimnasio. Admito que me gustó mucho ese gimnasio y que quería entrar, pero…. El miedo me invadió.

—Ya vámonos.

Apagué inmediatamente el celular al escuchar a Archie y me puse el cubrebocas, e inmediatamente llevé mis manos a los bolsillos de la chamarra para calentar. Algo imposible en mí. No importa que tanto me cubra, siempre mi cuerpo libera frialdad.

He leído en internet que es debido a la mala circulación de sangre al no tener movimiento. Otra razón es por la falta muscular, pero sinceramente dudo que sea eso.

Nos detenemos afuera del gimnasio y la música se escucha a gran intensidad, Archie toca la puerta, pero con el golpe ligero dudo mucho que puedan escuchar. Por fortuna un chico sale del gimnasio dejando la puerta abierta para nosotros entrar, y entonces puedo reconocer que la canción de fondo es:

Rihanna – Man Down.

Dejamos nuestras cosas en una pequeña repisa que se encontraba cerca de la entrada de la puerta, y escaneamos nuestra huella para acceder.

—Disculpa, ¿quién es el entrenador? —Archie se dirige con la chica de recepción.

—Es ella —señala detrás de nosotros.




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