Déjà Vu

CAPÍTULO 16.

ZOÉ

19-diciembre-2021

Una vez más espero a Archie fuera de casa. No se porque tanto empeño en irse peinado, mientras que yo; uso mi gorra para que nadie me vea.

Y mientras espero, me encanta llenar mis pulmones de las pequeñas partículas que flotan sobre mi alrededor, y que a la vez aprovecho para tomar un poco de vitamina D. Que vaya le hace falta al cuerpo. Y más si pasé tanto tiempo encerrada como pajarito.

Estos últimos días han estado nublados y hoy apenas puedo ver como los rayos del sol van apareciendo. Es así como le doy la vitamina a mi cuerpo.

La luna empieza a esconderse y me pregunto si algún día se habrá opacado con las palabras de algún planeta. Quizás es por eso que no brilla como el sol, pero que de alguna manera encontró algo que le hizo resaltar esa belleza que algunos aman.

«Como me gustaría que hubiera alguien que me supiera apreciar como las personas lo hace con los eclipses o la luna.»

¡Vamos, Zoé! Deja de pensar en esas teorías que solo son eso. Teorías. Jamás encontrarás a alguien que te admire como un tesoro preciado.

Y aquí esta de nuevo, mi vocecilla, que a ciencia cierta no podría descifrar si es la racional o la irracional, porque una parte de mí me dice que eso podría ocurrir y otra.... Que no.

—Ya vámonos —Escucho a Archie tomar las llaves.

Al dar dos pasos, el aire me arrojó un olor de esencias que contenían cítricos frescos, menta y un poco de especias para hacer relucir la personalidad de alguien.

—Si quieres te hubieras echado la botella de perfume entera —abanico el aire frente a mi nariz, disgustada—. ¿Acaso quieres matar insecticidas con ese olor?

—Diría que quiero que caigan rendidas a mis pies —Pongo los ojos en blanco y Archie empieza reírse—. Cambiando de tema, ¿qué piensas del entrenador?

—Que es un imbécil al igual que tú —Y Jeric, es lo que me gustaría mencionar— que se quiere sentir inalcanzable.

Y si. Esa fue la primera impresión que me dio cuando mejoró su postura de cuerpo y tiró un poco su cabeza atrás.

—Claro que no, si se ve súper buena onda. Es más, nos hubiera hecho sus caras cuando nos acercamos. Y no lo hizo. —Detiene el paso y se gira a mirarme con los ojos entrecerrados—. Espera, espera, ¿por qué dices que se quiere sentir inalcanzable? —Arquea una ceja y se posiciona frente a mí— ¿Acaso... te llamó la atención? —me señaló con su dedo índice—. ¿O es por qué no pelo?

—¡¿Qué!?, pfff —vibro mis labios, disgustada—. ¿De qué hablas? Es una ridiculez lo que acabas de decir. Que digo ridiculez. ¡Es una estupidez!

—¡Ay, relájate! Solo era un decir.

—Pues ni lo digas de broma. Solo me lo quedé viendo porque le daba un parecido a Félix.

—¿Verdad que si se parece mucho? Yo también lo pensé cuando lo vi.

Por el hombro de Archie veo a Félix acercarse a nosotros en su bicicleta y, antes de llegar, se detiene para descender de ella y caminar sigilosamente a él, indicándome con su dedo índice de que no diga nada para así espantarlo. Mientras que Archie sigue diciéndome lo mucho que se parecen y que hasta podrían ser gemelos.

Por desgracia para Félix y fortuna para mí, es que acabo de recordar que subió la foto que nos tomamos en el gimnasio a su cuenta. Jamás le dije que no me gustaban las fotos y mucho menos le mandé mensaje para que la eliminara solo porque no me gustaba como salgo.

Pero me encanta cobrármela a mi manera.

—¡Hola, Félix! —alzo la mano para saludarlo, y Archie voltea.

Félix deja caer su cuerpo y pone una cara que me indica: "Gracias por regarla."

—Para la otra indícame que no eres tan buena ocultando cosas.

Elevo mis hombros y expreso una cara angelical.

—¿Cómo has estado, Félix? —se saludan chocando las palmas de su manos.

—Un poco triste porque extraño a Erika....

Dejé de escuchar la conversación entre ellos y me fije en el físico de mi amigo, analizándolo y recorriendo cada simetría de su rostro para encontrarle similitud con el chico que sería mi coach.

No pude evitar acordarme de aquella mirada profunda. Arrogante quizás, pero nada incómoda. Unos ojos que transmitían seguridad en su personalidad.

Es como si a través de Félix estuviera viéndolo. Aunque claro, Félix es más delgado y un poco más alto que el chico que viene siendo un poco más musculoso y no tan alto, pero tan poco tan chaparro. Supongo que el chico ha de medir 1.68, o 1.70 porque estamos de la misma estatura.

Ayer lo miré de reojo disimuladamente, y es por ello que me pude percatar que estábamos de la misma estatura (literal.)

Jamás me he medido, pero puedo decir que no soy tan chaparrita.

¿Qué cómo lo sé? Pues fácil. En la familia de mis padres son altos, así que tengo de donde sacar lo alta. Aunque Archie es más alto que yo. Podría decir que mide su 1.80.

Lo que toda chica chaparrita busca en un hombre. Que sea alto.

Zoé, ¿qué te pasa? ¿Por qué de pronto piensas en ese tipo que acabas de conocer?

Sacudo mi cabeza para borrar ese rostros de mi mente.

—¿No irás a ver a Erika? —pregunta, sorprendido Félix ante mi sacudo de cabeza.

—Claro que iré —respondí sin saber a donde iría a ver a Erika.

No quería que supieran que no estaba prestando atención a la conversación y que pensaba en mi nuevo coach.

—Perfecto. Entonces este fin de semana nos vemos a las diez empunto en la dirección que más al rato les enviaré. Se alegrará Erika de verlos —elevó la comisura de sus labios con gran felicidad.

Nos despedimos de Félix con el puño cerrado. El subió a su bicicleta y nosotros seguimos nuestro camino para llegar al gimnasio.

En el recorrido del camino ya no aguantaba más estar con el cubrebocas, por lo que decidí quitármelo mientras llegábamos a nuestro destino.

Me sentía en completa libertad de poder el respirar el aire sereno que hacía.




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