Del Amor al Dolor

PRÓLOGO

Del Amor al Dolor

Los primeros días fueron intensos. Desde el momento en que se logró la cercanía, se despertó el entusiasmo hasta llegar a la inevitable atracción.

En ese clima, todo parecía natural; cada gesto reforzaba la idea de que estaban construyendo algo real.

Con el tiempo llegó la confianza, y con ella, una frontera que se derrumbaba sin hacer ruido.

Indicios, sugerencias... una impronta sin violencia, gradual, ejecutada con delicadeza.

Él estaba preso de un deseo que no daba lugar a la duda. Algo comenzó a construirse, tomó dimensiones y logró sostenerse.

Casi sin notar el peso, la voluntad inclinó la balanza.

Él accedió, dejándose dominar por una obsesión que comenzó a hacer lo que mejor sabe: distraer y desorientar.

Se entregó sin entender, sumergido en una transformación silenciosa.




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