Del hielo a la barra

Capítulo 12

Liv me está besando. Tiene la mano sobre mi mejilla y sus labios sobre los míos; saben a uva. Tardo tres segundos en darme cuenta de lo que está pasando, pero solo uno en arruinarlo al apartarme. No sé qué decir. No sé qué hacer. Si esto me llega a pasar una semana antes estaría saltando como loca. Ahora… ahora estoy confusa. Si correspondo sus sentimientos solo le complicaré más las cosas.

Parece dolida por mi rechazo, hasta sorprendida, diría yo. No dice nada, solo sale de debajo de la mesa y rechaza la copa de cava que le ofrece Alicia.

—Será mejor que me vaya—murmura. Quiero decir algo, pero no se me ocurre nada que vaya a mejorar la situación.

—¿Por qué? —pregunta Carlos confuso.

—Tengo que ir a trabajar al bar, se lo prometí a mi tío—se excusa evitando hacer contacto visual conmigo—. Me lo he pasado muy bien. Gracias por invitarme.

—Voy a por tu abrigo—consigo decir por lo bajo. Mis amigos se miran desconcertados, aunque no insisten.

Liv tampoco me mira cuando le doy su chaqueta. Por un momento, parece más avergonzada que dolida. En cuanto se marcha, no tardan en interrogarme.

—¿Qué ha pasado? —pregunta Alicia. Tiene los ojos tan abiertos que temo que se le salgan de las cuencas.

—Me… me ha besado—confieso dubitativa—. Y no he reaccionado bien.

—¿Cómo? —formula mi amiga. A juzgar por su mirada, creo que va a matarme.

—¿No es lo que llevas esperando desde que la conociste? —pregunta Carlos confuso.

—Sí, pero no ahora—explico. No me convenzo ni a mí misma—. Ya os lo dije, no quiero ponerle en la situación de tener que elegir. Si le hubiese correspondido sería como decirle que quiero que se quede.

—¡Es que quieres que se quede! —exclama Alicia dándole énfasis con las manos. Doy un paso atrás. Cuando se pone así me da un poco de miedo—. Elena, te lo digo de corazón—se tranquiliza—, te estás equivocando.

⛸️⛸️⛸️

Llevo dos días sin hablar con Liv y se me hace raro. Antes del beso solíamos mandarnos al menos un mensaje todos los días, un meme, un «¿Qué tal estás?». Cualquier excusa era buena. Ahora no sé qué decirle. He dejado que pase el tiempo para no agobiarla y que la situación se enfríe un poco antes de hablarlo cara a cara. No obstante, ¿cuánto tiempo es suficiente? ¿Dos días? ¿Tres? ¿Una semana? Debería haber una norma universal para cuando la cagas con la chica de la que te estás enamorando por pensar que rechazándola le haces un favor para que pueda arreglar las cosas con sus padres. Seguro que no soy la única en esa situación.

Voy a escribirle. Necesito hacerlo. No tiene qué contestarme hoy, puede hacerlo cuando se sienta preparada, solo necesito hacer algo. Aunque no sepa qué mandarle más allá de un «Hola». Por suerte, mi comedura de cabeza se termina al llegar un mensaje suyo pidiéndome vernos. Casi se me cae el móvil al saltarme la notificación. Le digo que sí.

Paso las horas restantes pensando en lo que le quiero decir y en todas las respuestas que puede darme. Ninguna es buena, pero me las merezco. También aprovecho para concertar la primera cita con mi psicóloga la semana que viene. Año nuevo, vida nueva.

«Al menos tengo por dónde empezar».

Salgo pronto de casa—demasiado—y la espero en el bar tomando una cerveza. Cuento los minutos que faltan sin perder de vista la puerta. Imaginarla entrando hace que se me acelere el corazón de una forma muy poco agradable. El escenario de mi imaginación se hace realidad al verla aparecer antes de la hora acordada. Supongo que ella también está nerviosa.

—Hola—digo. Ella me devuelve el saludo sin su entusiasmo habitual—. ¡Feliz año! —No responde.

—Gracias por venir—contesta y hace una breve pausa para pedir una cerveza también. Parece que ambas necesitamos estar tranquilas—. Yo… quería pedirte perdón. Malinterpreté las señales, no debería haberte besado.

—¿Qué? —pregunto desconcertada. Debo de tener cera en los oídos o algún problema de audición porque es imposible que haya dicho eso.

—Que me equivoqué, estaba convencida de que te gustaba tanto como tú a mí, pero que no te atrevías a decírmelo—sigue diciendo sin terminar de comprender mi cara de incredulidad—. Siento mucho haberte hecho sentir incómoda. Solo quería pedirte perdón y decirte que me voy a Madrid con mis padres. Mi tren sale hoy a las cinco. He tenido que armarme de valor para decírtelo en persona.

Debo de estar tardando demasiado en procesar todo lo que me está diciendo, porque pasados unos segundos murmura:

—Di algo, por favor.

—Yo… —Doy un trago de cerveza—. No sé ni por dónde empezar.

—Por si me perdonas, por ejemplo—contesta encogiéndose de hombros.

—No hay nada que perdonar, Liv. —Sacudo la cabeza. Por mucho que no quisiera condicionarla cuando me besó no puedo permitir que se sienta culpable. Además, tiene los billetes comprados—. No has malinterpretado nada, sí que me gustas. Mucho, de hecho.

Ahora es ella la desconcertada.

—No te dije nada porque no quería hacerte elegir entre irte con tus padres o quedarte—explico dando otro trago.

—Elena, tenía derecho a decidir—responde molesta—. Entiendo que lo hicieras con buena intención, pero esa decisión era mía.

—Eso me ha dicho todo el mundo—confieso avergonzada—. Lo siento, de verdad pensaba que te estaba haciendo un favor… Y puede que me estuviera protegiendo a mí misma de un daño que no me habías hecho.

—¿Por eso no me dijiste nada antes de que sucediera lo de mis padres? —quiere saber—. ¿Por miedo?

—Eso y que no tenía claro si yo te gustaba. —Liv se ríe. Nunca pensé que echaría tanto de menos una risa.

—¿Perdón? ¿Cómo que no estaba siendo clara? —Si no la conociera diría que se ha ofendido—. ¡Si solo me faltó ponerte un cartel luminiscente!

—También me lo dijo todo el mundo—farfullo llevándome la botella de cerveza a los labios—. He sido una idiota, pero voy a trabajar en ello. Voy a ser más lanzada, más valiente, más directa, menos ridícula… No quiero volver a cagarla como la he cagado contigo. Además, ¿quién sabe? Igual nuestros caminos vuelven a cruzarse, algún día, y me gustaría que vieras una mejor versión de mí. Sé que puedo ser mejor.



#5740 en Novela romántica
#2245 en Otros
#499 en Relatos cortos

En el texto hay: navidad, romcom, sáficas

Editado: 14.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.