Del Otro Lado

La Decisión

Alejandro tomó la decisión de internarse.

Su familia lo apoyó.

Isabel también.

No fue un acto impulsivo.

Fue una decisión nacida del cansancio.

De la conciencia de que ya no podía seguir solo.

Tuvo la mala fortuna de caer en una institución donde corría más riesgos que estando en la calle.

El psiquiatra lo medicó de tal manera que dejó de responder a los estímulos.

La medicación lo apagó.

Lo transformó en un paciente ausente.

Desconectado.

Sin reacción.

Un grave error terminó de encender las alarmas.

Cada vez que Alejandro quería comer algo en particular, el staff se comunicaba con la familia para pedir dinero y comprarlo.

Aprovechándose de esa situación, uno de los operadores llamó diciendo que Alejandro quería comer una tabla de quesos.

La familia acudió de inmediato.

Había algo que no cerraba.

Alejandro no come queso.

No le gusta ningún tipo de queso.

Ese detalle fue suficiente para comprender que algo estaba mal.

Cuando llegaron a la institución, lo encontraron en un estado deplorable.

Inconsciente.

Totalmente ido.

Ni siquiera recordaba su nombre.

Su familia lo rescató de ese lugar.

La situación era mucho más grave de lo que habían imaginado.

Pero había que seguir adelante.

Así llegó a la Fundación de Hudson.

Y allí comenzó un proceso completamente distinto.

Se corrigieron los errores cometidos en la institución anterior.

Se realizaron denuncias por mala praxis.

Con el tiempo, aquel lugar terminó clausurado y sus responsables debieron enfrentarse a la justicia.

En la Fundación de Hudson, Alejandro comenzó a recuperar su vida.

Recuperó valores.

Recuperó responsabilidad.

Recuperó conciencia.

Aprendió a distinguir lo que estaba bien de lo que estaba mal.

Comprendió que tenía una enfermedad.

Y por primera vez obtuvo algo fundamental:

Conciencia de enfermedad.

Estudió.

Se capacitó.

Se preparó para trabajar dentro de la institución y ayudar a otras personas a cambiar su vida.

Con el tiempo fue convocado para formar parte del equipo.

Se sentía pleno.

Digno.

Entero.

La vida le había dado una nueva oportunidad para recuperarse y superarse.

Este es un testimonio vivo.

La historia de una persona que lucha contra una enfermedad a la que no se le puede dar respiro.




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