Del Rojo Al Carmesí

PRÓLOGO

Entre el cielo y la Tierra. Entre la Tierra y el Infierno. Ahí fuimos creados.

No somos ángeles ni humanos, ni siquiera demonios, aunque es a lo que más nos acercamos. Somos simples almas en constante venganza, seres sin descanso que deambulan entre los vivos y su mundo ficticio, creyéndonos salvadores del descanso eterno de aquellas almas que buscan reencontrarse con la paz dejando sus podridas súplicas a nosotros, quienes gustosos, nos regocijamos en la muerte de otros y la vida ilusoria que portamos.

Nosotros ya somos el limbo, nos convertimos justamente en el lugar del que deseábamos escapar. Nos volvimos un mundo del que no podremos salir si no es desapareciendo nuestra existencia. De hecho, volvimos al principio de nuestra historia. Volvemos a estar atrapados sin otra salida que no sea el desvanecimiento infinito.

¿Este es nuestro castigo por tomar la justicia por nuestras propias manos? ¿Por asemejarnos a Dios? ¿Por volvernos pecadores intentando crear algo nuevo cuando en realidad él nos creaba un patio de juegos para asumir lo que realmente venía?

Estoy hecho un lío.

Cientos, miles de almas viven en mí. Luchan entre ellas provocando gigantescas colisiones de nubes de colores, sentidos y olores. Es posible que esté enloqueciendo. Y es posible que sea el único que se haya dado cuenta del final que nos espera.

Un mundo nuevo, uno lleno de felicidad, tomando la justicia como una pena total que debía ser pagada cueste lo que cueste.

¿Es eso realmente lo que necesitábamos? ¿Era necesario asesinar humanos por la orden insana de un mortal despechado? ¿Era realmente heroico llevar en nuestros cuerpos, en nuestras existencias, los grabados oscuros del pecado mundano?

Ariana, mi querida hija. Fuiste la única a la que crie como humana. Fuiste la única hija de Elora que creció alegre, vivaz y amorosa. Fuiste la única que se negó a portar un arma con el fin de matar. Fuiste la única que se divertía viendo la vida y aprendiendo de ella.

Eres idéntica a tu madre. Tú, mi querida hija, refulges de amor eterno. No sólo el nuestro, sino el tuyo propio. Ese que fuiste cultivando semilla a semilla, riego y sol. Ahora es momento que lo dejes salir, que expandas tu poder para darle fin a esta guerra y encontrar la salvación de tus hermanos y los míos.

Mi querida hija, por favor, termina con este mundo sin rumbo.

Lamento no poder hacer algo, lamento haber condenado a tu madre y a tus hermanos a la nada por el amor que no quise abandonar. Realmente lo lamento.

Pero mi querida hija, lo que más lamento es tener que dejarte sola.

Ahora sólo eres tú, Ariana. Ya no hay nadie más. Eres la última M…ark.

No lo olvides.

Te amo.

Recuerda.

Del Rojo al Carmesí.



Nina

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En el texto hay: misterio, amor y magia, inferno

Editado: 19.01.2019

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