Las cosas se comenzaron a poner un poco "estresantes", claro que para una niña eso no era para nada "estresante", para una niña todo parecia venirse abajo, parecia que el fin del mundo se acercaba.
Mi fin estaría a unos años de distancia. A un par de llantos más. A un último ruego al cielo para que me llevara consigo. A una distancia tan corta que parecía lejana. Lo único certero era que algún día se cumpliría aquel deseo que mi corazón tanto anhelaba... Dejar de existir.