La ultima semana la presencia de Sophiet se había hecho más constante.
Aparecía muy brevemente y luego se iba o yo me alejaba.
Ya me había resignado a tener que verlo.
Empecé a darme cuenta de que le gustaba venir a mi para alejarse de otras cosas.
The one that run away.
Sonreí recordando el apodo que Rox le había dado el otro día y ya empezaba a entender el porqué de su reputación.
Justo la noche después de la velada Rox se había quedado hablando conmigo toda la noche sobre Sophiet, no le había preguntado, pero estaba emocionada, contó cada rumor que sabia, cómo que Sophiet no tenía ninguna pareja duradera o que siempre buscaba la forma de huir de donde sea que estuviera, sobre todo si había algo sentimental en medio, también me puso a escuchar todas las canciones que tenía publicadas en Spotify que irónicamente hablaban de todo lo contrario a él sobre el amor y después de todo eso ella decidió darle el apodo.
Y yo le preste 1 solo gramo más de atención a él, lo analicé.
Analizándolo, Sophiet huía muchas veces más de las que yo podía contar, huía de sus amigos cuando discutían sobre una tarea o incluso cuando no hablaban de nada, huía de las filas largas al comprar comida, huía de sus composiciones musicales, huía de sus clases más aburridas y huía de sus deberes universitarios el mayor tiempo que pudiera.
Huía, huía, huía.
Y en su huida siempre terminaba a mi lado.
Así es, no me lo podía sacar de encima.
—¿Por qué nunca terminas esas canciones? —Le pregunté el siguiente lunes cuando volvió a aparecer.
Sophiet giró un lápiz entre los dedos.
—Porque escribirlas es divertido.
—¿Y terminarlas?
—Nunca sé cómo terminarlas, son un desastre.
—¿Lo has intentado? O ¿lo dejas a medias?
Realmente tenía curiosidad, nada me hacía hablar más que el chisme.
—Mira —acercó su mano a la mía.
Me alejé inmediatamente.
Sonrió.
La distancia que teníamos era la suficiente para no ponerme nerviosa, y no lo quería más cerca de mí, él al otro lado de una mesa de más o menos un metro en la biblioteca era lo ideal.
Hace rato que fingía estudiar y no iba a darle el gusto de creer que su presencia me perturbaba.
Aunque desde que había llegado llevaba quince minutos leyendo exactamente la misma línea.
—Jana, te juro que no te voy a contagiar nada.
—Depende.
—¿Depende de qué?
Piensa en un chiste.
—De si el narcisismo es infeccioso.
Soltó una risa corta.
—Qué grosera eres conmigo.
—Sobrevivirás.
Empezó a reír con mas energía, espere hasta que se calmara.
—Tal vez es bueno ser un poco narcisista.
Se recostó hacia atrás en la silla.
—Las relaciones son un desastre igual.
Fruncí el ceño.
—Eso fue un cambio de tema horrible.
—No, fue una transición artística.
—Sophiet.
—Lo digo en serio.
Bajó la mirada un segundo.
—Las canciones románticas venden demasiado humo.
—Tú escribes canciones románticas.
—Precisamente.
—Hablas como si odiaras el romance.
—Jana las relaciones son imperfectas y frágiles, los romances bonitos y duraderos son... difíciles, yo he tratado de contradecir eso y no ha funcionado.
—Te contradices mucho con tus canciones de verdad.
—Me gusta el amor... por más estúpido que pueda llegar a sonar esto —se aclara la garganta —Me gusta tomarme de las manos con alguien, darle regalos, recibir halagos y ser estúpido con ella, pero no sé cómo hacerlo, no creo que pueda.
—Nunca pensé encontrar a una persona más pesimista que yo.
—No creo que algún día llegue a tener un romance como el de mis canciones —Mira mi mano —. No lo creo, pero si me gustaría.
Suspire, el ambiente se había vuelto extraño.
—Ojalá que lo encuentres —dije recogiendo mis cosas.
— ¿Te vas? —preguntó sorprendido.
—Tengo cosas que hacer —sonreí incómoda y en cuanto tuve todo en mi bolso salí de ahí.
Pero escuché perfectamente cuando dijo:
—Así no lo voy a encontrar.
No volteé.
Porque si lo hacía probablemente iba a encontrarme con esa sonrisa tranquila que siempre parecía esconder algo más.
Y últimamente Sophiet empezaba a darme demasiado en qué pensar.
Sophiet era pesimista, ocultaba sus miedos a través del humor, no terminaba las cosas y eso estaba muy jodido.
Y desearía poder quejarme más de él, desearía poder decir que no conseguía su romance porque era irrespetuoso o porque dejaba a sus amigos hablando solos, porque se volaba las filas para la comida, porque sus letras eran groseras, porque no se aprendía las lecciones o incluso porque a las personas no les gustaban los chicos que iban mal en la universidad.
Pero no podía, porque era demasiado bueno o al menos hasta donde lo he conocido, porque se disculpaba con todos si creía que había hecho o dicho algo malo, porque sus amigos siempre estaban alegres cuando él se alejaba, porque no le gustaba hacer filas de comida, pero si tú le pedias que te comprara a ti él la hacía, porque sus letras ayudan a las personas a sentirse mejor, porque leía sus lecciones todas las noches y porque le iba muy bien en la universidad.
Porque incluso se disculpó conmigo después de nuestra última conversación, se disculpó por su narcisismo, por hacerme sentir incomoda, por interrumpir mis estudios y hasta se disculpó por cosas por las que no tenía que disculparse.
Y entendí algo peor.
Cuando dijo que tal vez era bueno ser narcisista no hablaba de ser como él.
Hablaba de ser más confiada.
De dejar de evitarlo cada vez que lo veía acercarse.
Aunque probablemente eso sea inevitable.
Porque Sophiet es demasiado bueno encontrando personas.
Solo no parece muy bueno encontrando el amor.
O terminando canciones.
***
Pov Sophiet
La estuve buscando casi una hora completa.