Él día que finalmente dimos clases juntos sin ignorar la existencia del otro (porque me había esforzado en hacerlo) se encontraba justo enfrente de mí, las sillas del salón se habían pegado a la pared formando un cuadrado incompleto, él estaba en la pared del otro lado a la mía, su asiento estaba alineado perfectamente hacia el mío, solo que, a dos metros de distancia, era inevitable que si miráramos al frente no nos encontráramos.
¿Había sido casualidad? o ¿lo modificó él?
De cualquier manera, ese día sonrió mucho a mi dirección, no podía recordar si era así de risueño normalmente, pero no se parecía en nada a la primera sonrisa que le vi cuando nos conocimos y si esta no era una sonrisa incómoda ¿qué era? ¿una sonrisa cómplice? o ¿solo de esas sonrisas que salen sin querer?
Me costó demasiado seguirle el paso a sus sonrisas, me atrevo a decir que en algún momento me resultó molesto, era raro que alguien se te quedara mirando y mucho más sonriendo, era raro fingir que no sabía que me estaba mirando.
Mi solución: cambiar de puesto con mi amigo, de manera que yo quedara detrás de él cubriendo las miradas de Sophiet.
La reacción de mi amigo: decirme cada maldito momento en que Sophiet miraba en mi dirección y no de manera disimulada, empiezo a creer que no entendió mis intenciones al cambiar de puesto.
Así que lo admito el plan no fue muy bien, también admito que es demasiado bueno para sonreír, tiene una sonrisa bastante tierna y hasta me darían ganas de ir a hablarle, si no estuviera con sus tremendamente incómodos amigos que todavía no logro procesar para que me agraden.
Entonces fue un día similar a los últimos relacionados con él, en los que Sophiet buscaba mi mirada y yo la evadía.
Baje los escalones saliendo del bloque, el día finalmente había acabado.
No más clases, no más estrés, no más gente. No más Sophiet.
—¿Me estabas buscando, Pajarito?
Me detengo abruptamente.
¿Quién había dicho Pajarito y por qué sonaba justo como la voz de Sophiet?
Me doy la vuelta en mi lugar solo para ver a un hombre de 1.76m mirándome con una sonrisa triunfante.
—Te equivocaste de persona —respondo seca por el sobrenombre y vuelvo sobre mis pasos.
Escucho una carcajada fuerte a mis espaldas y antes de darme cuenta la parte baja de mi camisa es jalada haciendo que termine cara a cara con Sophiet.
—¿Me estabas buscando? — trague en seco, la piel de sus dedos tocaban mi abdomen y sus ojos burlones me miraban muy cerca.
Sabia ya que dentro de poco se notarían mis nervios, así que tenía que mantenerme firme.
Nadie se burla de Jana.
—¿Querías—lo miro a los ojos sin titubear —...que te buscara?
Se tomó más de un segundo en responder, sentí unas ganas inmensas de salir corriendo, entonces quitó su mano.
Respiré.
—Me...gustaría, creo—se aclara la garganta —...no lo sé.
Me doy la vuelta nuevamente para irme.
—Jana, Jana, Jana, Pajarito, espera.
No me muevo, pero le doy la espalda.
—Necesito que me ayudes, estoy perdiendo la clase, necesito tus tutorías.
—No. —respondí tajante.
—¿Por favor? —hizo un puchero —No te lo pediría si no lo necesitara.
—No es no Sophiet —puse los ojos en blanco, realmente no quería hacer nada con él cerca.
—Mmm, no, no voy a tomar esa respuesta —cruzó los brazos sobre su pecho —. Le das tutorías a otros.
—Sophiet —advertí, su insistencia me estaba empezando a estresar.
—No me convencen esos ojos enojones Pajarito.
¡No quiero estar cerca de él!
—¡No quiero estar cerca de ti! —puse las manos curbiendo mi boca, había pensado en voz alta.
Sophiet suspiro, me había molestado su insistencia, pero no quise ser grosera.
—Está bien, me rindo —alzo las manos a ambos lados de su hombro —, por ahora.
—No deberías...
—Adiós Jana —me interrumpió con tanto descaro que lo hubiera golpeado de no ser porque soy una persona pasiva.
Entonces cuando menos lo espero, como a 5 metros de mi se volteó y gritó como si su vida dependiera de ello.
—¡Pero lo volveré a intentar Pajarito! —Y me encantaría decir que haría lo que sea por borrar la sonrisa triunfante que surgió de su rostro después de eso.
Pero como ya había dicho anteriormente, tenía una sonrisa bastante bonita, tan bonita que me había hecho sonreír también a pesar de estar enojada con él y si no fuera por el golpe que me dio Belce en la cabeza cuando finalmente llego a mi lado seguramente seguiría sonriendo.
Él sonreía por absolutamente todo durante la mayor parte del día, podría tener 4 tipos de sonrisa en solamente 2 minutos, su sonrisa te podía hacer pensar que todo era perfecto, su sonrisa te podría llamar la atención, e incluso atraer a él, su sonrisa te podría hacer reír o enojar, su sonrisa te podía hacer miles de cosas, pero a mí, a mí su sonrisa me hacía sudar.
Y eso era un asco.
De no ser por las camisas oscuras que suelo usar seguramente se habría notado de inmediato.
La verdad es que la sonrisa de Sophiet podía ser tan buena como peligrosa, por lo que para mí era la mejor opción evitarla a toda costa, pero como su sonrisa y él vienen juntos y últimamente pasa bastante tiempo a mi lado, evitar los peligros que podía generar su sonrisa seria inmensamente difícil.
Quizá era necesario poner un cartel de advertencia antes de que siquiera él intentara sonreír.
Quizá era por su sonrisa que tantas chicas hablaban pestes de él.
O quizá él era una peste.
***
Pov Misterioso
Quité la almohada de encima de mi cabeza con un grito ahogado.
No podía dejar de pensar.
¿Y por qué me importa que está haciendo ahora?
¿Por qué me atacaron los nervios cuando estuvimos juntos?
—Creo que me... me empiezo a sentir diferente con...
Deje la almohada a un lado y exhale, que molesto era todo.