Demasiado Bueno

6. No sabes lo que quieres

6. No sabes lo que quieres.

—Hola Pajarito —puse los ojos en blanco.

—¿Por qué me llamas Pajarito? —pregunté irritada, odiaba que me pusieran apodos y ciertamente odiaba ese más que nada en el mundo.

—No lo hice yo —respondió riendo —, me hubiera encantado, pero no soy tan creativo.

—¿Entonces?

—Belce me dijo que era un pajarito quien le pasaba las respuestas que él me compartía —movió una mano cerca de mi cuerpo.

Me alejé, me sentía incomoda, pero también traicionada, nunca más le pasaría mis respuestas a Belce.

Maldito traidor.

Lastimosamente maldecir a Belce me distrajo lo suficiente para que Sophiet volviese a acercarse.

—¿Esta vez si te asusté? —me preguntó bajando su cabeza, era un poco más alto que yo y me hacía sentir demasiado pequeña y desprotegida.

Pero, además, se veía raro en esa posición, esa pose no le queda a nadie desde mi punto de vista. Intimidaba, sí, porque daba miedo la imagen.

—¿Belce te pasa mis respuestas? —pregunté esforzando mi voz para que no temblara.

—No eran para mí, estaba ayudando a alguien.

Claro, porque era demasiado bueno como para necesitar ayuda en sus deberes.

¿Por qué carajo se sigue acercando?

Dentro de mi camisa solo podía sentir las gotas de sudor cayendo y dentro de poco él también las vería por mi rostro, no lo podía soportar, no podía ni respirar con su cercanía, era incómodo, demasiado incómodo.

Sin previo aviso, puse mis manos sobre su pecho y lo empujé lo más fuerte que pude.

—Ay —dijo sobando su trasero en el piso —. ¿Lo siento?

—Me tengo que ir.

—Espera —una mano sostuvo mi muñeca, apreté mi labio lo más fuerte que pude para no temblar con su cercanía —. Yo, en verdad lo siento, me pase Jana, me pase, discúlpame, me distraje.

Ni siquiera había volteado a mirarlo, ya estaba lo suficientemente nerviosa como para continuar con esto.

—Está bien, no pasa nada — traté de decir con voz fuerte — ya me puedes soltar — pedí, aunque en mi interior rogué.

—Jana... — No me soltaba — ¿quedamos como amigos, cierto? ¿podré volver a hablarte?

Tome una bocanada de aire para mantener tener la calma.

—Seguro que sí Sophiet, pero me tengo que ir —soltó mi mano y salí de ese lugar, salí calmada como si no me preocupara nada, pero no dejé de caminar hasta que me encontré en una zona verde con suficiente espacio como para respirar tranquila y gritar a solas.

Me sentía estresada, me sentía frustrada, me sentía incomoda con su presencia y también me sentía mal, porque sentía que él realmente no había hecho nada malo, pero yo simplemente no soportaba a las personas y su cercanía.

Sin embargo, recuerdo perfectamente que le dije que sí podíamos quedar como amigos, entonces no entendía por qué al día siguiente me estaba ignorando.

Había sido brusca con él, había sido mala con él, lo había tratado con frialdad y seguramente lo había ofendido.

Pero pensé que cuando dijo que quería que fuéramos amigos, era porque quería que fuéramos amigos, pero no, Sophiet se había alejado de mí a tal punto que ni siquiera saludaba a Belce, quien era su amigo antes de que nos presentara.

Y mi mente se estaba matando pensando que por más que no me gustará estar cerca de mucha gente tampoco quería que creyeran que yo era mala persona, que era una antipática, hipócrita, grosera y que así trataba a quienes se me acercaban.

No, no quería eso.

Si es que yo había hecho algo mal.

—¿Debería disculparme? —pregunté a mis dos amigos.

—Si quieres —respondió Belce.

—¡No! —gritó Rox.

—¿Por qué no?

—Él te hizo sentir mal Jana.

—Pero yo también a él.

—No, cariño él no se siente mal, es hombre.

—¿Qué estás tratando de decir? —Belce entrecerró los ojos indignado.

—Que son incapaces de sentir algo, pero sobre todo Sophiet, por algo todas las chicas lo odian.

—Pero no me siento bien pensando que lo ofendí.

—¿Ya ves? te está envenenando, es el efecto Sophiet —me miró con compasión —, cariño, te estás sintiendo mal por algo que hiciste por ti, para protegerte a ti, para sentirte segura, ese niño no merece que lo busques.

—Está bien —pero estaba 0% segura de eso.

—Pero puedes hacerlo si te sientes muy mal, yo te apoyo, lo que quieras hacer, yo estoy aquí —Belce apoyó su mano sobre la mía, él sabía que esto me estaba carcomiendo la mente.

—Yo creo que solo deberías dejar de darle vueltas al asunto —continuo Rox.

—Tienes razón.

Y sí que la tenía, pero no pude dejar de darle vueltas, así que después de mi larga charla con ellos y de dar mi última clase, terminé justo en frente del aula donde se encontraba Sophiet.

Esperando para disculparme.

Estaba claro que me estaba evitando porque en el momento que me vio, ni siquiera me saludó.

Sabía que me había visto, al igual que sus amigos, no entendía cuál era la necesidad de fingir que no, aun así, eso no me detuvo, me acerque a él.

Le hice verme exactamente como él me hacía verle a pesar de que trataba de esconderme. Me puse justo en frente y pronuncié las palabras practicadas en el baño.

—Sophiet —se dio la vuelta cuando le llamé, de respuesta solo tuve una de esas sonrisas incomodas.

—Lamento —hice una respiración, su mirada me ponía nerviosa—, lamento haberte incomodado el otro día, en verdad lo siento.

—Jana yo...

—Tú también lo lamentas —interrumpí rápidamente —. Excelente nos vemos otro día.

Y sí, me escapé en el momento en que su voz me hizo dudar, en el que me volví a preocupar.

Mi cabeza me dijo días después que me había preocupado para nada, pues Sophiet a los dos días me volvió a hablar como si nunca me hubiera ignorado.

Ni siquiera trató de mencionar el tema, lo que claramente no me hacía sentir más tranquila, ¿él si quería hablar conmigo o no? ¿cómo era posible que me tratara como una desconocida y luego como una amiga de toda la vida?




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