La isla Krythos. Ahí se encontraba Zarek. Esa isla nadie la conocía, solo él. Quería alejarse del mundo de la mafia por un buen tiempo y, por eso, decidió ir a su isla privada.
Su sotto capo, el segundo al mando, su mano derecha y mejor amigo, Lucien Vossi, eran quienes se quedaron en la mansión atendiendo sus negocios mientras el jefe no estaba. Nadie podía entrar a Grecia sin antes informárselo a Zarek. Siempre había que estar pendiente por si algún enemigo intentaba entrar al territorio de Zarek.
Mientras estaba encerrado en su habitación privada, planeando su próxima misión, una llamada le llegó.
Era su abuelo:
El Don Salvatore Kryos.
Sabía que cuando él llamaba no era nada bueno. Siempre quería controlarlo. No sabía si contestar o no, pero si no lo hacía, el viejo era capaz de ir por él.
El viejo hablaba y Zarek solo se quedaba más enojado, con ganas de mandarlo al demonio o matarlo él mismo.
—Ya no soy un niño. No puedes elegir con quién casarme.
El viejo, por así decirlo, ya estaba muy mayor. Sabía que moriría pronto, pero antes tenía que hacer el imperio más poderoso y, para eso, tenía que unirse con la familia Morelli y su hija mayor, Valentina Morelli.
Ese viejo estaba provocando los demonios de Lily sin saberlo.
¿Qué hará Lily cuando se entere de todo esto?
Que están intentando casar a su hombre con otra mujer.