Zarek se encontraba en la playa pensando en lo que su abuelo le había dicho.
—¡Ese viejo sí que sabe joderme la puta vida! —dijo él—. Si él cree que me casaré, está muy equivocado. Mi vida la mando yo.
Le quedaron tres días en la isla para después volver a Atenas y ponerse al día con sus pendientes. Tenía que arreglar la mierda que su abuelo hizo al querer unirlo con esa tal Valentina Morelli. Por ahora, disfrutaría de sus vacaciones.
Entró a la playa y nadó hacia la profundidad. Mientras más nadaba, más se alejaba de la pequeña casa de la isla. Por un momento sacó su cabeza del agua y cerró los ojos. Apareció un rostro muy bonito: una mujer de pelo negro y ojos grandes; sus profundos ojos lo miraban con deseo, ¡como si fuera a comérselo! Ella se acercó y lo besó. En ese mismo momento, Zarek abrió los ojos de golpe.
—Pero ¿qué diablos fue eso?
Zarek no lo sabía, pero pronto se convertiría en la presa de la acosadora. Ella no estaba dispuesta a dejarlo ir.
Zarek salió de la playa todo húmedo, y luego se dio cuenta de que su compañero de abajo se estaba despertando.
—Pero ¿qué diablo...?
Eso nunca le había pasado. ¿Quién es esa mujer? No lo sabía, pero pronto sí.
Mientras tanto, Lily estaba planeando un evento para volver a encontrarse con Zarek, y parece que la suerte está de su lado. Víktor, su investigador privado, acaba de informarle de un evento donde los mafiosos y empresarios estarían ahí, ¡sobre todo él!
Zarek Valen Kryos.
—¡Jajaja! —reía ella—. La suerte sí que está de mi lado.