Hope
Camino por el largo pasillo y voy hacia donde me indicaron que estaría, voy sonriendo sujetando fuerte mi bolso en donde está el gran motivo de mi sonrisa, una prueba de embarazo positiva y no, no fue algo planeado, no lo esperaba y apuesto a que para él también será una gran sorpresa, aun así, creo conocerle muy bien y estoy segura de que se pondrá feliz tanto como yo. Mis pasos se vuelven lentos mientras voy acercándome a la puerta que está entreabierta y subo mi mano para tocar esta solo que la voz dentro y las palabras me hacen detenerme por completo.
—Entonces es buena en la cama —me quedo escuchando sabiendo que no debería, pero es la voz de su mejor amigo.
—Una maravilla —es su voz y me tenso, ¿está hablando con él sobre mí? Ambos ríen y solo me quedo congelada en mi sitio. —una diosa, si vieras como se mueve —vuelven a reír.
—¿Entonces vas en serio? ¿Te casarás con ella? —él ríe, Alan ríe y un nudo se forma en mi garganta.
—¿Casarme con ella? —cuestiona como si fuera lo más absurdo que ha escuchado —Ni en broma, sé de sobra como es —sus palabras son como bofetadas —una cualquiera —mi estómago se revuelve cuando lo escucho, no puede ser, ¿él es el mismo hombre que días antes decía amarme?
—Así son las chicas como ella —comenta su amigo como si nada.
—Solo hay que ver lo rápido que se fue a la cama conmigo y bueno —Alan ríe —apuesto a que ha estado con todos los de este hospital
—Hermano lo mejor que haces es alejarte de ella, cree que porque tiene dinero puede conseguir lo que quiera —para este punto ya mis ojos arden y las lágrimas mojan mis mejillas.
—El día que me case será con alguien que sí que valga la pena —pronuncia haciéndome sentir la persona más inútil de este planeta —si me acosté con ella solo fue porque era bien fácil, estaba a mano —ambos ríen —¿Cómo decirle que no? La única diferencia entre una prostituta y ella es que ella no cobra nada —la punzada en mi pecho me hace apretar fuerte mis labios.
—¿Y se lo dirás?
—Claro que no —habla como si fuese obvio —seguiré con ella haciéndole creer que la quiero, mientras pueda coger gratis —las carcajadas hacen que apriete mis dientes con fuerza.
Retrocedo sin poder procesar bien lo que acabo de escuchar y entonces rápidamente me alejo de ahí, mis ojos arden, mi corazón golpea con furia en mi pecho y mi garganta está cerrada, apenas siento que puedo respirar y lo único que quiero es salir corriendo, pero, en cambio, entro por la primera puerta que encuentro y me encierro dejando salir mis lágrimas, duele porque aunque nos conocíamos desde hace un par de meses ya habíamos hablado sobre un futuro juntos, le había dicho que le quería y... con rabia limpio mis lágrimas pasando fuerte las manos por mi rostro, nunca he sido débil, mi padre aunque hizo muchas cosas malas siempre me enseñó a ser fuerte y me pongo de pie, él me las va a pagar, Alan Parker va a pagar el dolor que siento ahora mismo y luego, luego me iré lejos porque no quiero volver a verle.
—¿Estás segura? —cuestiona el hombre frente a mí y solo asiento, él toma asiento, es uno de los dueños de este hospital y me dolerá dejarle atrás.
—Me iré de la ciudad —él suspira.
—Serás una dura baja para este hospital Hope, ya sabes que no estamos nada bien, desde que tu padre fue a la cárcel hemos sufrido mucho —asiento bajando la mirada —pero te entiendo, sientes vergüenza luego de todo lo que pasó con tu padre —respiro hondo, sí, sí que la siento, papá hizo cosas malas llevado por la ambición y el dinero y ahora está tras las rejas, aun así, no me voy por esa razón porque ya eso poco me importa.
—¿Sigues siendo amigo de mi padre Arthur? —él asiente.
—Crecí con este Hope y tú eres como mi hija —miro sus ojos.
—Necesito un último favor de ti —él me mira interesado —Alan Parker —menciono el nombre con asco —quiero que lo despidas —una de sus cejas se alza.
—Hope.
—Puedes inventar cualquier cosa, alguna negligencia médica, algo —él suspira y ahora me siento justo como mi padre, pero necesito hacer algo.
—¿Si sabes que una vez que lo haga ese hombre no podrá trabajar en ningún otro hospital? Nadie lo va a contratar, será una gran mancha para él y ningún hospital importante lo querrá —siento como mi corazón se acelera y paso una mano por mi vientre en donde crecen mis pequeños, sí, estoy siendo vengativa, pero solo quiero que sienta algo de dolor.
—Poco me interesa —me pongo de pie y él asiente, sé que lo hará y salgo de su oficina sin mirar atrás.
—Hope —esa voz me detiene antes de poder subir a mi auto y me tenso por completo, pero me doy la vuelta y miro sus ojos grises, esos que en algún momento amé y creo que aún lo sigo haciendo.—¿Podemos hablar? —pide el infeliz hablándome con cariño fingiendo que me quiere.
—No tengo nada que hablar contigo —su ceño se frunce.
—He escuchado que pediste la baja y que te vas, ¿por qué? —parece preocupado cuando se acerca y debo recordarme que él solo finge.
—¿Crees que te debo explicaciones? —alzo una ceja y aunque quiero gritarle que sé todo no lo hago porque jamás me humillaría de esa manera.
—Hope
—¿Crees que porque me acosté contigo una vez te debo explicaciones? —rio sin importarme que otras personas del hospital nos estén escuchando —por favor —bufo.
—No solo fue una vez y no es así de simple —aprieto los dientes, infeliz — me dijiste que me querías —él sonríe un poco, en vez de ser médico debería ser actor, le queda muy bien.
—Cosas que se dicen en el momento —hablo mirando bien sus ojos —¿pero de verdad crees que te quiero? —veo el dolor y me obligo a recordar sus palabras —solo mírate y mírame, no eres nadie comparado a mí, yo tengo todo lo que quiero, he vivido entre lujos toda mi vida, pero tu, tu no eres nadie, no tienes nada que ofrecer —me doy la vuelta y cierro con fuerza mis ojos sin saber por qué siento que esas palabras me han dolido más a mí que a él.