Alan
Debo admitir que no esperaba encontrarme con ella aquí y que parte de mí ha odiado hacerlo, pero mi peor lado se alegra, por años llevo esperando un momento como este y ahora la tengo en mis manos, trabajará en el hospital junto a mí y juré que si volvía a encontrarme con ella la haría vivir un infierno, uno como el que tuve que vivir por su causa, nunca he sido una persona vengativa, pero ella hace que los peores sentimientos florezcan en mí y solo lo lamento por Alejandro, es su amiga y quizás algo más, pero es la mujer que arruinó mi vida como nunca imaginé que haría.
—Amor no me estás escuchando —se queja mi prometida y es entonces que la miro, ella alza una ceja confundida y suspiro.
—Lo siento mucho mi amor —le sonrío poniéndome de pie y me acerco a ella.
—¿Qué te sucede Alan? —respiro hondo y llevo mis manos a su rostro, pensé que nunca me iba a volver a enamorar, pero ocurrió, fue algo simple y lo que tengo con Liset es bastante diferente a lo que tuve con Hope, no es fuego intenso, no es algo salvaje ni arrollador, ella es calma, la mujer que me enseñó nuevamente a confiar y a amar, a amar de verdad, sin celos y sin tormentas, muchos llamarían nuestra relación aburrida, pero ella es todo lo que necesitaba en aquel momento.
—Solo estoy preocupado por mi madre —digo mi primera mentira mirando sus hermosos ojos —iré a verla —le sonrío dejando un beso en sus labios y me alejo de ella con el corazón a mil, ver de nuevo a Hope ha traído a mi vida esa tormenta que ya no existía y es horrible ver a mi prometida cuando otra imagen está en mi cabeza.
—Alan —ella acaricia mi espalda —mi hermano traerá a su amiga —ríe —su novia seguramente a cenar con nosotros —la palabra novia tensa mi mandíbula, pero niego con la cabeza, solo siento odio hacia ella.
—La conocí y no parecía sentirse bien, dudo mucho que vengan —me alejo de ella.
—Pero si lo hacen quiero que estés presente —la miro sin entender su insistencia.
—Ya la conocí amor —le sonrío —no es la gran cosa y además, ya la conocía de vista de antes.
—Claro, estuvieron en el mismo hospital trabajando —asiento con lentitud y ella sigue mirándome como si me estudiara —Alan quiero que te quedes hoy, mañana puedes visitar a tu madre y a tu hermano —suspiro sin ánimos de decirle que no.
—Está bien mi amor —su sonrisa aumenta y se acerca a mí.
—Por cierto, ya encontré mi vestido —añade antes de besarme y la palabra vestido me recuerda nuestra boda.
Como bien imaginé Hope no aparece en la cena y salgo de la casa mirando mi reloj mientras las estrellas ya brillan en el cielo, suspiro tomando asiento y solo espero, pero las horas pasan y Alejandro no llega a la casa, ¿estará con ella? Algo extraño siento dentro de mí, pero intento eliminarlo rápidamente recordando el pasado, ella se fue, me abandonó diciendo que no era nada para ella, jugó con mis sentimientos cuando yo era capaz de dar mi vida por ella y claro, debí suponerlo cuando me propuso vernos a escondidas, rio sintiéndome aún un estúpido porque solo a mí se me ocurrió que alguien como ella, con una vida tan diferente a la mía se enamoraría de alguien como yo que en aquel entonces no podía ofrecerle ninguno de esos lujos que a ella le gustaban, pero ahora las cosas han cambiado, ahora tengo el poder y el dinero que antes no tenía y ella, ella no tiene ni uno ni otro y además de eso, se ganó mi odio, si cree que puede volver como si nada y fingir que nunca pasó nada, está muy equivocada.
Camino por el hospital hacia la oficina de Arnol y voy sonriendo, he pensado toda la noche en el día de hoy y debo admitir que se siente bien pasar hoy por estos pasillos y suspiro antes de empujar la puerta y entrar solo para encontrarla a ella aquí, sentada y cuando me ve rápidamente se pone de pie.
—Esperaba al señor Cross —dice con rapidez cuando voy a la silla —me dijeron que esta
—Él no vendrá hoy —tomo asiento y entonces es que miro sus ojos, esos malditos ojos verdes que me ilusionaban siempre que los miraba y recordar eso me hace apretar los puños porque deberían ser recuerdos olvidados.
—Alan
—Doctor Parker —digo y Hope toma asiento con su mandíbula tensa —dime Hope —miro los papales en la mesa —¿te parece bien que te contratemos solo por tener una relación con el hijo del jefe? —la miro y ahora puedo sentir la tensión en el aire. —A fin de cuentas —sigo —vas a ocupar un puesto cuando podrías ser una horrible doctora y hablamos de salvar vidas.
—Lo dice quien se va a casar con la hija del jefe ¿y vas a negar que tu puesto aquí como socio no es por eso? —también me ataca y sonrío, mucho mejor así.
—Soy el mejor cirujano de este hospital —ella bufa poniéndose de pie.
—Hablaré con Arnol, el dueño del hospital, no me interesa hablar con payasos —aprieto fuerte el papel en mi mano cuando Hope va hacia la puerta.
—¿Sabes cómo es una cárcel Hope? —mi pregunta logra detenerla y me pongo de pie mientras ella sigue sin mirarme —¿Sabes lo que es que te acusen injustamente y manchen tu reputación y tu imagen? ¿Sabes lo que es quedar como un médico que por su culpa una vida se pierde?
—Alan —ella se gira hacia mí y sonrío.
—Deberías irte Hope —mascullo las palabras con rabia acercándome peligrosamente a ella —deberías marcharte como hiciste años atrás porque si te quedas, si te quedas te juro que vivirás un maldito infierno en este hospital y soy muy capaz de arruinar tu vida y tu carrera justo como tú hiciste conmigo —ella traga en seco —me odiarás tanto que
—Ya te odio Alan —gruñe y la miro confundido —¿seguirás fingiendo después de tantos años?
—La única que siempre fingió fuiste tú cuando prometió amor y a cambio —ella ríe callando mis palabras.
—Eres un cínico —intenta salir, pero tomo su brazo con fuerza y la acerco a mí, cuando nuestras miradas vuelven a encontrarse aprieto fuerte mi agarre.
—¿Me odias? —sonrío —pues te prometo que vas a odiarme aún más Hope, no solo jugaste con mis sentimientos, también con mi vida.