Alan
Termino de comer y salgo de la casa, al hacerlo mi mirada va hacia el cielo como siempre ocurre y muchos recuerdos llegan a mi mente, esos que quiero eliminar sea como sea y niego con la cabeza, Liset, debo pensar en ella, en mi prometida, la cual ahora debe de estar preocupada porque he estado fuera demasiado tiempo y claro, seguro sabe que salí del hospital y no regresé a este cuando tenía trabajo, pero sé que puse mi trabajo en buenas manos y eso no me preocupa.
—Alegras a mamá siempre que vienes —son las palabras de Leo dándome una cerveza que acepto sonriendo —debes venir más seguido —una de sus manos toca mi hombro y sonrío.
—El hospital consume todo mi tiempo —bebo un trago de mi cerveza
—Y supongo que Liset también —él sonríe cuando solo asiento y dejo de mirarlo bebiendo en silencio —¿Alan qué te sucede? —no lo miro —no quise decir nada frente a mamá, pero has estado todo el tiempo raro, pensativo y hasta triste —bajo la mirada sin saber qué decir —hermano puedes confiar en mí.
—¿Recuerdas a Hope? —lo miro y este frunce el ceño.
—¿Hope? —inquiere más que confundido.
—Hace unos años te hablé sobre ella —menciono mirando sus ojos —te dije que mantenía una relación en secreto con esta, que trabajábamos en el mismo hospital —él sigue confundido —Leonard te dije que la amaba, que quería casarme con ella, su padre era
—Ya, ya —asiente al fin dejando de mirarme —lo había olvidado —susurra y da un trago largo a su cerveza —¿pero por qué la mencionas Alan? —vuelve a mirarme —dijiste que se había ido, que ella
—Está aquí, volvió —su rostro se contrae cuando me escucha y se aleja unos pasos.
—Alan estás comprometido —me señala —Liset te ama y
—Leo para —detengo sus pensamientos —jamás le sería infiel a Liset, nunca haría eso, además —lo señalo con rabia —Hope arruinó mi vida —digo con odio —por su culpa mi nombre se vio manchado, fui a la cárcel, por su culpa papá murió —lo veo tragar en seco y deja de mirarme —la odio como nunca he odiado a nadie Leo y pienso acabar con ella.
—Alan no sigas, solo déjalo hermano —niego con la cabeza —Alan la venganza no es buena. Además, estarías cerca de ella y tus sentimientos podrían
—Solo la odio —mascullo con rabia mirando sus ojos —la desprecio, siento asco y acabaré con ella —un mensaje entra a mi teléfono y miro este, suspiro al ver que es Liset quien ya me reclama por estar fuera de casa hasta tarde y miro a mi hermano —dile a mamá que vendré mañana —él no dice nada y solo lo abrazo para luego ir hacia mi auto, mi madre y mi hermano son todo lo que me queda, lo más importante en mi vida, son las únicas personas que siempre han confiado en mí, que me han apoyado y sé que me aman tanto como yo a ellos, muchas veces lo han demostrado y soy capaz de dar mi vida por estos.
Bajo de mi auto y miro mi reloj sabiendo que llego demasiado tarde porque ya es medianoche, así que camino con pesar hacia la casa solo que al escuchar el ruido del auto me detengo y me doy la vuelta, observo a Alejandro bajar de este con una enorme sonrisa en su rostro y camina hacia mí, su cabello está despeinado y su ropa un poco estrujada, tenso mi mandíbula, no hace falta ser mago para saber lo que ha pasado.
—Llegas tarde cuñado —dice cuando juntos entramos a la casa.
—Podría decir lo mismo —él ríe
—Alan solo espero que no estuvieras haciendo lo mismo que yo —lo miro cuando iba a subir las escaleras —por cierto —se detiene sonriendo —haré una fiesta en dos días para anunciar mi noviazgo con Hope, quiero que todos sepan que esa mujer es mía —aprieto mis dientes mirando aún sus ojos que brillan.
—¿Alejandro no te parece que eso podría llamar mucho la atención? —frunce el ceño —acabamos de darle trabajo a esa chica en nuestro hospital, y las personas podrían hablar —él suspira y se acerca a mí.
—El hospital de mi padre —rectifica sin dejar de sonreír —y me da igual lo que la gente diga Alan, Hope va a trabajar ahí porque es muy buena doctora y porque a mí me da la gana —mantengo la calma mirando sus ojos, luego él sonríe —alégrate por mi, cuñado —toca mi brazo —estoy con el amor de mi vida —añade para luego darse la vuelta y alejarse de mí, solo respiro hondo pasando una mano por mi rostro y entonces comienzo a caminar hacia mi habitación, sé que nunca le he caído bien a Alejandro, incluso estuvo en contra cuando su hermana se enamoró de mí y tampoco le agradó cuando su padre me hizo socio del hospital, pero ha tenido que aguantar y seguirá haciéndolo porque buscaré la forma de sacar a Hope del hospital.
—¿Te parece un bonito horario para llegar? —reclama Liset cuando entro a la habitación y camino hacia el baño sin mirarla —Alan mírame.
—Voy a ducharme y luego dormiré —digo entrando al baño —mañana tengo una cirugía importante así que
—Es medianoche Alan —gruñe tomando mi mano y suspiro.
—Sabes que estaba en casa de mi madre Liset —miro sus ojos —no voy a ir a verla para volver a las dos horas.
—Saliste del hospital temprano.
—Y pasé todo el maldito día en casa de mi madre —mascullo mirando sus ojos —ahora déjame en paz y si no me crees —saco mi teléfono y lo dejo en su mano —llama a mamá y pregúntale o a Leo, pero déjame en paz —entro a la ducha aun con la ropa puesta y abro esta sin deseos de escucharla sintiendo un horrible dolor de cabeza recordando las palabras de Alejandro y golpeo fuerte la pared sintiendo rabia.
Al salir del baño me detengo pegado en la puerta, paso una mano por mi cabello mirando a Liset que está dándome la espalda acostada mientras abraza una almohada y suspiro, saqué mi frustración y la tomé con ella cuando es la única que no tiene culpa alguna de nada de lo que pasa así que subo a la cama y me acerco a ella, toco su brazo dando una suave caricia a este y aunque no se mueve sé que está despierta.
—Perdóname cielo —beso su mejilla —no debí hablarte así, no lo mereces, discúlpame Liset —ruego logrando que entonces me mire y una de sus manos toca mi rostro con cariño.