Hope
Termino de desayunar y me quedo sentada esperando pacientemente a que las niñas acaben, debo dejarlas en su escuela y luego ir hasta el hospital en donde Alejandro ya me estará esperando para enseñarme donde voy a trabajar y con qué equipo lo estaré haciendo. Suspiro sin tener idea de cómo va a irme sabiendo que Alan me odia y que estará allí para recordármelo, cuando un mensaje entra a mi teléfono miro este y sonrío un poco leyendo lo que Alejandro acaba de enviarme.
—¿Vendrá hoy Alejandro? —la pregunta de Hana me hace mirarla.
—A cenar —no dicen nada y me pongo de pie —ya terminaron, debemos salir o las tres vamos a llegar tarde a nuestro primer día —intento sonreírles.
—¿Ya eres su novia de verdad? —es la pregunta de Hailey y ambas esperan mi respuesta mirándome atentas.
—Me gustaría saber por qué no quieren a Alejandro —vuelvo a tomar asiento —ya es hora de tener una buena conversación y quiero saberlo, ¿Alejandro les ha dicho algo malo? —espero —Si lo ha hecho quiero saber y lo mandaré al infierno —ambas sonríen cuando les doy toda mi confianza, pero niegan, sé que jamás me mentirían.
—Nos ha tratado siempre bien —expresa Hana y asiento.
—Entonces me gustaría saber las razones de por qué no quieren que sea mi novio —me acomodo en mi asiento sabiendo que ya llegaremos tarde —y quiero razones reales, no sueños, no quiero escuchar que esperan que su padre vuelva y me case con este —dejo claro y solo miro los ojos de ambas.
—Él no nos quiere —respiro hondo con el argumento de Hailey
—Pequeña acaban de decir que las trata bien.
—Pero solo por ti mamá —expresa Hana con fastidio y se mueve incómoda en su silla —no nos quiere de verdad, nos aguanta y eso lo notamos, te quiere a ti, no a nosotras —bufa —vayamos a la escuela —ambas se ponen de pie y salen del comedor en busca de sus cosas.
—Agradece que mi padre no te vio llegar —dice Alejandro que me recibió al llegar —odia las llegadas tarde —Levanto la vista desde el consultorio que me han asignado y sonrío.
—Lo lamento, debía dejar a las gemelas en su escuela nueva —él asiente.
—Para eso está la niñera Hope —asiento con lentitud mirando sus ojos y él mira su reloj —¿has pensado en mi propuesta? —frunzo el ceño —sobre ser mi novia —alzo una ceja.
—Pensé que ya no querrías —me mira incrédulo.
—¿Qué? —él ríe —¿por qué no iba a quererlo? Hope, me gustas —Alejandro da un paso hacia mí.
—Pero te dije que mis hijas son hijas de
—No me interesa —habla rápido sin dejarme mencionar a Alan y sus manos van a mi rostro — además —sonríe — eso nadie tiene por qué saberlo, ¿o acaso sigues pensando en decirlo? —pienso en mi respuesta.
—No, no diré nada —su sonrisa aumenta.
—Es lo mejor, sabes que Alan te las quitaría solo para hacerte daño —bajo la mirada —¿entonces qué? ¿Vas a ser mi novia? —miro sus ojos.
—¿Puedo responderte a final del día?
—Cuando quieras —Alejandro se acerca a mi boca —jamás te presionaría —me besa.
—¿Ya estás lista? —la voz en la puerta nos hace separarnos y me tenso mirando a Alan que acaba de aparecer y sujeta fuerte el café en sus manos mientras nos observa.
—Cuñado —Alejandro pasa por su lado y solo sale sin decir más mientras mi mirada está clavada en los ojos de Alan sin poder descifrar bien la mirada que tiene en estos.
—Alan
—Estarás en mi equipo Hope —se acerca a mí sin dejarme hablar —y tenemos una cirugía en treinta minutos —mira su reloj y luego sonríe mirándome.
—¿De qué hablas? —lo miro confundida y solo alza una ceja.
—De que estás en mi equipo —nos señala a ambos y un escalofrío recorre todo mi cuerpo, dice odiarme, ¿y quiere trabajar a mi lado? —Soy el cirujano jefe y decido quien trabaja conmigo y hoy tú vas a entrar al quirófano conmigo —me señala y sé que eso no es bueno.
—Llevo bastante tiempo sin operar Alan —soy sincera mirando sus ojos.
—Dicen que lo que bien se aprende jamás se olvida —se encoge de hombros —si quieres puedo enviarte a urgencias o simplemente a hacer papeleo o a hablar con pacientes, pero este hospital está escaso de cirujanos Hope y por eso estás aquí —me señala —¿o acaso solo lo estás por ser novia de Alejandro? —se cruza de brazos luego de dejar el café en mi mesa.
—Sé lo que pretendes hacer Alan, dijiste que me odiabas y
—Aquí solo trabajamos y esto es tuyo —señala el café y no entiendo para nada lo que pretende —tu café, lo traía esta enfermera —se hace el pensativo —Margaret —sonríe —tómalo y revisa esto —deja la carpeta que traía en mi mesa también —Revisa el expediente del paciente, es una cirugía sencilla y sin riesgos, descuida, jamás pondría una vida en tus manos —aprieto mis dientes y va hacia la puerta.
—Alan —se detiene, pero no me mira —lamento lo de tu padre y nunca quise que eso pasara —soy sincera y noto como se tensa.
—Tus disculpas no me valen para nada Hope —él abre la puerta.
—Solo quería que te despidieran, no pedí que te enviaran a la cárcel ni nada parecido
—Solo pediste que me despidieran —ríe y entonces mira mis ojos —sabías que ser despedido de un hospital así arruinaría mi carrera, mi reputación y mi vida —hago silencio y sí, claro que si —Hope tu disculpa es una porquería y si crees que con eso resuelves todo, estás muy equivocada —sonríe —te dije que te fueras y aquí estás aceptando este trabajo y este hospital será tu infierno hasta que te vayas de él.
—No me iré Alan
—Suerte con eso —el odio baila en su mirada y entonces sale dejándome sola, yo respiro hondo tomando la carpeta que ha dejado y observo el expediente, sí, es algo sencillo y sin nada de riesgos, algo que podría hacer con los ojos cerrados y que incluso siendo residente hice varias veces, observo entonces el café y con este en mis manos tomo asiento.
—Sabe horrible —murmuro al beber este, pero vuelvo a tomar un trago necesitando que al menos el café controle mis nervios.