Demasiado cerca para odiarte

Capítulo 8: Es mi novio

Hope

Siento como mis párpados pesan y me encantaría no abrir los ojos, algunos recuerdos del accidente llegan a mi mente y también recuerdo haber hablado con Alan, me muevo un poco incómoda en la cama y abro los ojos encontrándome con un suero conectado a mi brazo y el pitido de las máquinas, siento que mi cuerpo duele y trato de moverme, pero jadeo un poco al sentir el fuerte dolor en mi cabeza que me hace cerrar con fuerza los ojos, maldita sea.

—Deja de moverte —escucho la voz de Alejandro y abro los ojos para encontrarme con su rostro muy cerca del mío y está sonriendo feliz de verme despierta.

—Las gemelas…

—A tu derecha —muevo mi cabeza y entonces las veo, ambas dormidas en un sofá en una esquina y suspiro —las busqué como me dijiste —miro a Alejandro —se durmieron, no quisieron comer y tampoco me hablaron mucho como siempre —sigo mirando sus ojos —se pelearon en la escuela con una niña —ruedo los ojos y vuelvo a mirarlas, parecen cansadas y sí, merecen un regaño por haber peleado en su primer día de clase, pero que haremos, mi suerte en mi primer día tampoco ha estado buena.

—Necesito salir de aquí —murmuro mirando aún a mis pequeñas

—¿Qué? ¡HOPE! —Alejandro se altera cuando me pongo de pie ignorando la súplica de mi cuerpo de quedarse acostado y de mi cabeza que late como si la estuvieran martillando —Hope no puedes.

—Alan está aquí —digo mirando sus ojos y echo una rápida mirada a las niñas cuando se mueven, pero vuelvo a mirar a Alejandro —y no puede verlas así que me iré —quito el suero tensando mi mandíbula.

—¿Y piensas esconderlas toda la vida? Sabes que eso es imposible Hope

—Lo sé y más si acepto ser tu novia —miro sus ojos y veo como se tensa.

—¿Entonces eso es un no? —su mirada es de puro temor y respiro hondo pasando una mano por mi cabello, luego miro a Alejandro, en todos estos años no me he dado una oportunidad con nadie, no he podido confiar en ningún hombre y solo pienso que mientras yo luchaba por salir adelante en un lugar nuevo, Alan intentaba rehacer su vida y le ha ido tan bien, luego de claro, lo que le hice a su vida, pero ahora está a punto de casarse y es uno de los mejores cirujanos del país.

—No —él me mira confundido —no es un no —me acerco con pasos lentos —si quiero Alejandro, quiero estar contigo —sus manos van a mi rostro formando una pequeña sonrisa —y sé que estaremos en la misma familia, que Alan y yo

—Estaré siempre contigo cuidando de ti —promete sonriendo —y nadie te hará daño y Hope, él jamás sabrá que

—¿Entonces son novios ya? —la pregunta de Hana nos hace separarnos y miro hacia ellas, ambas nos miran con la decepción en su mirada y tomo aire.

—Sí, Alejandro es mi novio —tomo la mano de este que sonríe y ellas siguen mirándome sin mostrar nada de felicidad.

—¿Van a vivir juntos? —niego con la cabeza y me acerco entonces a ellas.

—Alejandro ve preparando el auto para salir de aquí e ir a casa —este asiente entendiendo mi mensaje de dejarme a solas con las niñas y cuando sale tomo asiento al lado de estas.

—¿Por qué no le dan una oportunidad a Alejandro? —miro los ojos de ambas —estoy segura de que están equivocadas en cuanto a eso de que no las quiere.

—Háblale de un internado —frunzo el ceño con las palabras de Hailey.

—Mi amor…

—Dile que nos piensas mandar a uno mamá —dice Hana —y espera a ver que dice —ambas se ponen de pie, pero tomo sus manos y me miran.

—En casa hablaremos sobre la pelea que han tenido.

—Tú has tenido un accidente y hemos escuchado que ha sido culpa tuya —abro mi boca estupefacta ante tales palabras.

—Tienen mucho que explicar —las señalo a ambas.

—Nos alegra que estés bien —expresa Hana y entonces es que noto los ojos de ambas rojos, ellas han llorado y sin pensar en más nada las atraigo hacia mí y las abrazo con fuerza y ellas me abrazan diciendo que me quieren aunque sé que parte de su cariño se debe a tirar mis barreras para que no sean castigadas.

Luego de una larga noche salgo de mi habitación y camino hacia la cocina en donde sonrío al encontrar ya el desayuno hecho y una nota de Alejandro diciendo que tuvo que salir temprano, sonrío, debió ser una gran urgencia y bueno, me alegra un poco que haya tenido que salir antes del amanecer, así las gemelas no le ven salir de mi habitación y evito tener una incómoda charla con estas, al sentir el sonido de la puerta voy hacia esta lo más rápido que puedo considerando el dolor que ahora mismo siento en todo mi cuerpo.

—Cris —sonrío cuando al abrir encuentro a esta y ella me abraza sonriendo, en el pasado fue una de mis mejores amigas aunque perdimos contacto años atrás.

—Alejandro me dijo lo del accidente —dice acariciando mi rostro y suspiro.

—Déjame adivinar —suspiro yendo hacia un asiento —ya te dijo que somos novios —ella sonríe acercándose y se sienta a mi lado.

—Nunca te diste cuenta Hope, pero Alejandro toda su vida ha estado loco por ti —ruedo los ojos —¿y las gemelas?

—Odian mi relación con él —ella ríe —y aún duermen —Cristina sigue sonriendo mirando mis ojos.

—Muero por conocer a esas gemelas —bajo la mirada.

—Son adorables e insoportables a partes iguales —sonrío —una mezcla bastante explosiva —ambas reímos.

—Me alegra que estés de regreso Hope —asiento ante eso —cuando te fuiste dejaste un enorme vacío y no hablo solo del hospital —miro sus ojos.

—Ahora que mencionas el hospital —la miro confundida —¿Arthur sigue trabajando en este?

—Hace años lo dejó y se mudó, bueno —dice pensativa —unas semanas después de que te fuiste —me tenso un poco, todo es tan raro.

—¿Y sabes donde vive? —ella niega

—Ni idea —asiento pensativa. —¿por qué te interesa?

—Necesito aclarar ciertas cosas del pasado Cristina —miro mis manos —y Arthur es el único que puede responder muchas de las preguntas que me hago.

—Alejandro me dijo que estás trabajando en el hospital de su padre —asiento con lentitud —y no me lo creí —levanto mi mirada hacia ella —Hope ahí está Alan trabajando —me tenso un poco mirando el azul de sus ojos.




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