Demasiado cerca para odiarte

Capítulo 11: Dinero

Hana

Mis manos siguen temblando luego de entrar a la casa y mi corazón no quiere calmarse, la cabeza me duele y sé que podría desmayarme en cualquier momento así que sintiendo mis piernas débiles tomo asiento, en todo el camino hemos estado en total y absoluto silencio y las gemelas se sientan frente a mí mirándome, ellas saben que han hecho mal, pero sus rostros están radiantes, sus ojos brillan y hay felicidad total en ellas, claro, luego de tantos años han conocido a su padre, han hablado con este y de una han soltado lo que he querido ocultar desde que llegué y Alejandro tenía razón, no podía ocultarlo para siempre.

—Me engañaron —comienzo diciendo sintiendo mi voz extraña —creí que estaban enfermas, estaba asustada y

—Te escuchamos decir que tu jefe era nuestro papá —es Hana quien habla mirando mis ojos.

—Queríamos verle —Hailey habla, pero baja la mirada.

—Tú nos engañaste primero —suelta Hana que parece más molesta conmigo que su hermana.

—Niñas

—Estamos a mano mamá —dice y aprieto los dientes evitando decir algo fuera de lugar.

—Debieron hablar conmigo —me señalo —no fingir estar mal e ir al hospital y buscarle a él

—Queríamos verle —Hana se pone de pie —y queremos seguir viéndole —deja claro y sale corriendo hacia su habitación.

—Por dios —paso las manos por mi rostro sintiendo demasiadas emociones juntas sabiendo que todo se saldrá de control porque Alan ahora sabe mi gran secreto.

—¿Es malo? —la voz de Hailey me hace mirarla, ella sigue aquí mirándome —¿Papá es malo? ¿Por eso no nos dijiste sobre él? —pregunta y solo me queda negar rápido con la cabeza porque no, jamás les hablaría mal sobre Alan a pesar de todo.

—No, no —me pongo de pie —no es malo —digo dando un suspiro, no es malo, solo me odia demasiado y eso hace que sienta una presión en mi pecho sin saber ahora como va a reaccionar ante todo esto.

—¿Entonces podemos conocerle? —cuestiona y la miro, la ilusión baila en sus ojos y asiento logrando que sonría feliz —Sí, sí —va diciendo mientras corre hacia la habitación junto a su hermana y me dejo caer nuevamente en el sillón cubriendo mi rostro con mis manos.

—Hope —escucho a Alejandro y no le miro, incluso había olvidado que él nos había traído y que estaba en la puerta mirando la escena —Hope —se acerca tomando mis hombros y cuando quita mis manos de mi rostro nota mis lágrimas así que lleva sus manos a limpiar mis mejillas.

—Ellas ya saben —murmuro —ya le conocen y él ya sabe, ya las vio —miro hacia la puerta con miedo de que en cualquier momento Alan entre por esta.

—Te dije que tarde o temprano lo sabría Hope, estarás en la misma familia que él —miro a Alejandro —incluso ya he preparado una fiesta y en vez de esperar dos días será mañana para presentarte ante todos como mi novia y ahora que Alan sabe puedes llevar a las niñas.

—No quiero ir a una fiesta Alejandro —me pongo de pie recordando el otro motivo de mi estrés, los análisis, la trampa de Alan y lo que pidió para no mostrar estos.

—Debes dejarle claro a Alan que no estás sola, estás conmigo, Hope él va a intentar quitarte a las niñas —niego rápido con la cabeza —Y si no quieres perder debes estar en la familia Hope, así mi padre

—No puedo pensar en nada ahora Alejandro —lo miro —por favor déjame sola —él se acerca a mí.

—Deberías pensar en ponerle mano dura a las gemelas —dice mirando mis ojos —te engañaron Hope, no te pido que les pegues, pero debes castigarlas, no te respetan, están malcriadas —me pierdo en sus ojos.

—¿Y crees que un internado fuera del país sea bueno para ellas? —pregunto con miedo recordando esa conversación que tuve con las gemelas, Alejandro acaricia mi rostro.

—Quizás si —me tenso —pero no —niega —no es lo mejor, están muy unidas a ti y tú a ellas, se echarían mucho de menos y estoy seguro de que jamás harías eso —sonrío con su respuesta —solo castígalas cuando hagan algo mal Hope y pon reglas —Alejandro besa mi boca y entonces va hacia la puerta dejando claro que las niñas están equivocadas, él jamás vería bien que ellas estén lejos, tomo asiento dando un suspiro porque Alejandro es el menor de mis problemas, Alan es el problema y lo peor es que ahora solo me queda esperar por su reacción.

Despierto sobresaltada luego de una horrible pesadilla y paso las manos por mi rostro luego de sentarme en la cama, al mirar el reloj me doy cuenta de que se me está haciendo algo tarde para llevar a las niñas a la escuela y salgo rápido de la cama, aún es un milagro no haber visto a Alan y no sé si eso es bueno o malo, pero debo hacer algo y aprovecharé el hecho de no tener que ir al hospital debido al accidente por el cual me dieron varios días de descanso.

—Nada de peleas —digo deteniendo el auto frente a la escuela y las miro por el espejo —¿entienden eso?

—¿Cuándo veremos a papá? —Hana repite la pregunta que ha estado haciendo desde que despertó y suspiro aún incrédula a que Alan no haya venido a buscarme, no haya hecho preguntas y se mantenga alejado.

—No lo sé —soy sincera y bajo del auto, ellas hacen lo mismo y Hana bufa —Hana ni siquiera le conoces y

—Es tu culpa —bufa las palabras y camina hacia la escuela sin mirar atrás y dejándome con el dolor en mi pecho, ella tiene razón pero

—¿Tendremos que ir a la cena en casa de Alejandro? —miro a Hailey y niego.

—Bien —sonríe y dejo un beso en su frente, entonces ella corre para alcanzar a su hermana, es claro que no voy a llevarlas, no hasta hablar primero con Alan y saber qué hará ahora que es padre. Rápido subo a mi auto y arranco este con una sola idea en mi mente y es que aunque aún no sé lo que Alan hará o dirá debo arreglar demasiadas cosas del pasado, todo es confuso, Alan habla como si me hubiera amado demasiado y yo hubiera roto su corazón, o finge muy bien o perdió la memoria o... en fin, ya no me quedan opciones porque sé que lo escuché, era él y hablaba sobre mí, no soñé nada, no estoy loca, pero todo es demasiado raro, además, Arthur actuó por su cuenta, luego lo buscó y me hizo quedar a mí como la villana y eso es lo que me lleva al lugar en el que ahora me detengo y bajo de mi auto, debo hablar con Arthur y hacer que le explique a Alan que no fue mi culpa que fuera a la cárcel aunque ahora que sabe sobre las niñas, no sé si eso cambie su forma de verme con odio.




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