Hope
Sabía que sería un enorme desastre, pero no podía quedarme en casa, no podía esconderme más y si, Alan me humilló y me ofendió como si en el pasado él nunca hubiera hecho nada malo contra mí, como si me hubiese amado tanto que me odia por haberme ido, pero si eso entonces es cierto, ¿cómo es que lo escuché hablando tan mal sobre mí? Todo es demasiado raro y ahora solo me falta hablar con él en privado aunque sé que eso ahora está más difícil, pero necesito hablar sobre las gemelas con él.
—Hope Cameron —escucho la voz y me doy la vuelta, el señor Cross me mira y si, está serio y molesto.
—Lamento mucho el escándalo —digo mirando sus ojos, cuando Alejandro pegó a Alan haciéndole caer todos intervinieron y Alan fue llevado a su habitación con su nariz sangrando —Arruiné su cena y
—Ahora entiendo por qué casi te desmayas cuando el primer día viniste y viste a Alan —expresa pensativo y asiento —¿Sabes por qué sigues en esta casa y no te han echado? —me tenso mirándole
—Alejandro —él niega.
—Porque fuiste sincera con mi hijo, es tu pareja y sabía todo, sabía sobre Alan, sobre ti y tus hijas, no era tu deber venir y hablar conmigo, tú hiciste bien en hablar con él, fue Alejandro quien falló en traerte sin decir nada sabiendo todo —dejo de mirarlo —Todo el mundo tiene su versión, Alan te guarda rencor y aunque no he aún hablado con este, apuesto a que tienes una versión de la historia distinta a la suya y
—Perdón que le interrumpa señor, pero mi versión no importa mucho —me mira confundido y a la vez impresionado —sí, tengo una versión de la historia, pero estoy segura de que no cambiará nada, Alan vive aquí en su casa, está prometido con su hija y usted lo quiere como a un hijo, incluso me atrevo a decir que es el hijo que siempre quiso y que para usted, hace las cosas mejor que sus propios hijos y está pensando en que sea su heredero.
—Alejandro seguramente
—Alejandro no me ha hablado sobre usted —sonrío —ni sobre su relación con Alan, pero hay cosas que se notan y Alan es socio de su hospital mientras sus hijos simplemente son simples doctores ahí —él baja la mirada —así que estoy segura de que diga lo que diga cuando hable con Alan usted le creerá a él y no a mí.
—Me agrada tu sinceridad —expresa volviendo la mirada a mis ojos.
—Quiero que sepa que nunca quise esto —abro mis brazos —y de haber sabido que Alan era parte de esta familia yo jamás habría aceptado venir a esta ciudad con Alejandro, no quiero dividirlos y es por esa razón que además callé lo de mis hijas.
—Hope —él respira hondo como si le costara lo que está a punto de decir —si sigues con Alejandro la familia quedará dividida para siempre, ahora mismo Alan es atendido porque mi hijo le agredió por ti, mi hija llora en una habitación por ti y Alan, Alan te odia y más ahora que cree que es el padre de tus hijas así que
—Quiere que me aleje de su hijo —su mandíbula se tensa sin atreverse a decirlo y sonrío.
—Lo entiendo señor y si quiere también puedo dejar el hospital —no dice nada —como dije al principio, mi versión no interesa, usted ya eligió a quien creerle y está dentro —abre la boca, pero sin esperar que diga algo me alejo de la casa dispuesta a irme de aquí aunque sea caminando.
—¡Hope! —esa voz gritando mi nombre logra tensarme y me giro solo para ver a Alan saliendo de la casa y caminando hacia mí, yo solo me quedo quieta mirándole.
—Alan vuelve a la casa —habla Arnol poniendo una mano en su pecho deteniéndolo, pero él solo me sigue mirando.
—Necesito... hablar con ella.
—Sigues ebrio —gruñe sin soltarle —vuelve a la casa, no quiero más escándalos.
—Solo hablaré con ella —expresa mirando a este —no habrá gritos ni escándalo, lo prometo Arnol —el hombre se tensa, pero se hace a un lado y Alan entonces se acerca a mí mientras su suegro se aleja pero sigue mirándonos.
—Alan —susurro viendo sus ojos.
—Son tus hijas —masculla con rabia asintiendo y por la forma que habla es claro que no ha dejado de beber —las niñas, son gemelas, maldita sea —ríe —claro que sí —bufa —me dijeron que tienen cinco años —trago en seco.
—Así es —digo con temor sin dejar de mirar sus ojos.
—Se parecen a ti —expresa con pesar y el dolor se nota en su voz.
—Alan…
—¿Son mis hijas Hope? —da un paso hacia mí —No, espera —ríe sin dejarme hablar —no intentes mentirme porque sabes que hacer un análisis es fácil para mi así que solo quiero escucharlo de tu boca —me señala.
—Lo son —suelto con un nudo en la garganta —son tus hijas —su rostro se tensa mirándome y aprieta sus puños, cosa que hace que Arnol de un paso hacia nosotros pero se detiene.
—Dos hijas —él se aleja unos pasos —tengo dos hijas a las que no conozco, de las que no tenía una maldita idea —su mirada vuelve a mí con más odio que antes —¿te fuiste embarazada?
—Alan escuché cuando dijiste que
—¡Deja de hablar estupideces Hope! —me grita rabioso —de inventar tonterías, es más —me señala —es que nada justifica lo que has hecho, eso no lo justifica nada, aunque no te hubiera amado, aunque te hubiera usado como bien dices que hice, merecía saber que era padre ¿no te parece? —mis ojos se llenan de lágrimas mirando los suyos y sé ahora que su odio es mayor, que nada hará que su reacción mejore y estoy perdida, en sus ojos puedo ver lo que quiere hacer y mis lágrimas salen pensando lo peor, él me las va a quitar.
—Alan
—Esto es peor que todo —respira hondo con sus ojos brillosos —aún puedo creer que no pediste que me mandaran a la cárcel —mira mis ojos —puedo entender que no eres culpable directamente de la muerte de mi padre ¿pero esto? Esto es diferente Hope —mis lágrimas salen sabiendo eso —elegiste no decirme nada, me dejaste sabiendo que ibas a tener dos hijas mías, mías —se señala —y no las conozco, ¿sabes todo lo que estoy sintiendo ahora mismo? —limpio como puedo mis lágrimas.
—Sé que no debí hacerlo pero