Hay historias que comienzan con amor a primera vista.
Esta no es una de ellas.
Esta empezó con orgullo.
Con palabras afiladas.
Con miradas que sostenían demasiado.
Emilia Rivas y Matthew Velasco nunca fueron amigos. Tampoco enemigos declarados. Eran algo más complicado: dos voluntades fuertes chocando en el momento equivocado de sus vidas.
En el colegio, sus discusiones eran un espectáculo. Inteligentes, brillantes, incapaces de dar un paso atrás. Nadie sabía que, detrás de cada enfrentamiento, había una tensión que no entendían del todo.
Hasta que una tarde, cuando el mundo dejó de mirar, estuvieron a punto de cruzar una línea que ninguno estaba preparado para enfrentar.
No lo hicieron.
Y a veces, lo que no ocurre pesa más que lo que sí.
Después vinieron el silencio, el orgullo y las palabras que nunca se dijeron. Cada uno tomó un camino distinto, convencido de que el otro era solo un capítulo cerrado.
Pero el tiempo no siempre cierra historias.
A veces solo las pausa.
Y cuando el destino los coloque de nuevo frente a frente, ya no serán adolescentes confundidos.
Serán adultos con memorias intactas.
Y demasiado cerca para fingir que no significaron nada.