Demonios del eclipse

Capítulo 11.

—Creí que habias dicho… —se mostró confundido Liam.

—Sé lo que dije, cambié de opinión ¿Qué no estás contento? Pensé que te alegraría —contestó seria su madre.

—Bueno…si, pero… ¿Por qué?

—El porqué es lo de menos, solo no hagas que me arrepienta —lanzó su mirada amenazante—, que sea la última vez que intentas engañarme y que faltas a clase sin decirme ¿Quedó claro?

—De acuerdo —aceptó sin más quejas.

En la tarde Liam pasó buscando en internet el significado de lo que grabó en la mañana, pero no tuvo éxito, al día siguiente después de la escuela contactó a Jace para que fuese a buscarlo y hablaran sobre eso.

—Arreglaron el golpe, parece nuevo —alagó el auto rojo del rubio al llegar este.

—Si ¿verdad? Al menos el pez gordo sabe hacer arreglar lo que echa a perder, ahora súbete.

Los dos se subieron y enseguida arrancó el auto.

— ¿Cómo convenciste a mi madre de dejarme salir? —lo vio sonriente— Ella no cambia de opinión fácilmente.

— ¿Ah si? —se rio— Descuida, no fue nada importante —mantuvo su vista en el volante—, aunque la próxima vez no creo que tengas tanta suerte —se burló.

— ¿Lo dices porque tendrás que asistir al campus de la universidad? —entonó un tanto triste.

—En realidad, lo decía porque no creo que tu madre cambie de opinión una segunda vez —se rio frunciendo el ceño—, pero si…supongo que también por eso.

— ¿No se supone que deberías ya estar en ella?

—Si…estoy en línea —se rio un poco— ¿Por qué tanto interés en mi universidad? ¿Acaso me extrañarías si me fuera? —bromeó.

—No… —respondió nervioso— Solo no quiero que mi madre crea que eres un vago.

—Auch, lo prejuicioso es de familia ¿eh? —fingió ofenderse—, bueno vayamos a lo importante…¿averiguaste que significa lo que dijo el hombre?

—No —arrugó la frente cansado—, sería más fácil si lo hubiera escrito, al menos así podría buscar las letras o…símbolos, no sé qué sean.

—Tengo una idea, y odio decirla —suspiró—, no le digas a nadie que la sugerí —amenazó con su tono de voz—, quizás los VK puedan traducirla, si saben de runas imagino que también de otras cosas.

—No se oye mala idea ¿vamos de una vez?

—En verdad quieres saber qué es eso ¿no? —se sonrió por la curiosidad del chico— Bien, vayamos…avísale a Mason que nos alcance allá.

Liam acató la petición del rubio y de inmediato texteó a Mason para avisarle a donde irían.

— ¿De dónde sacaron eso? No es español —protestó Miranda al oír el audio.

Los dos lobos junto con Miranda y Alec llevaban oyendo el audio repetidas veces durante varios minutos, hasta que después Alec salió sin decir nada.

—Y tampoco inglés, dinos algo que no sepamos —reprochó el rubio.

— ¿Quieren algo? Bueno, ni siquiera parece turco —frunció el ceño fastidiada.

—Porque no lo es —interrumpió Alec que entraba a la sala—, es rumano —soltó un libro viejo y grueso en la mesa.

— ¿Rumano? —Cuestionaron Liam y Jace sorprendidos.

—Teníamos que aprender un idioma extra —explicaba el cazador—, mientras tú aprendías francés yo quería ruso —miró a la rubia.

—Pero dijiste rumano… —se confundió Liam.

—No había ruso así que me dieron rumano —encogió sus hombros.

—Bueno, ¿entonces podrás traducirlo? —habló exigente Jace recargando sus manos en la mesa.

—Si, pero quizás tarde un poco…

—Dijiste que aprendiste rumano —protestó decepcionado.

— ¡Hace 10 años! En la preparatoria no dan libros en rumano y mucho menos hablan en rumano —alegó molesto por ser presionado.

—Bueno ¿Y nos dirán de donde lo sacaron? —interrumpió la chica.

—El hombre que salió en las noticias hablando sobre un hombre lobo —explicó Liam—, es paciente de Orkus.

— ¿El psiquiátrico? —Expresó muy sorprendida Miranda.

—Si…al parecer los que lo conocen han dicho que él afirma tener visiones del futuro —continuó Liam.

— ¿Un vidente? —Denotó curiosidad.

—Si, él me dejó ver algo, era como un lobo, pero más grande.

— ¿Un dementor? —sugirió ella.

—No, era…diferente, incluso parecía saber lo que hacía.

La rubia se quedó pensativa por unos instantes y salió apresurada sin dar explicación. Los tres chicos se quedaron desconcertados por el repentino comportamiento de la chica.

—Que rara es tu hermana —comentó Jace en burla.

—Es adoptada —contestó Alec con una sonrisita burlona.

Miranda había salido rumbo a la biblioteca del edificio para buscar un libro sobre videntes hasta que su padre la vio e interrumpió su búsqueda causándole un susto.

— ¡Santo cielo! ¡Padre! ¿Quiere causarme un ataque? —se quejó agitada.

— ¿Desde cuándo le hacemos favores a los lobos? —Habló extrañado y cerrando su libro.

—El chico Hale se topó con un vidente y le mostró una de sus visiones…

— ¿Liam Hale pudo verla? —El hombre se impresionó— ¿Te dijo lo que vio?

—Si, algo sobre una criatura ¿Qué ocurre?

—Los videntes no pueden compartir lo que ven con nadie, al menos con nadie humano…pero él es un licántropo, es sobrenatural como el vidente.

— ¿Quieres decir que puede compartirla con seres que tengan la misma energía sobrenatural que él? —Agregó intrigada— Pero…¿eso no sería un peligro? Si alguien lo sabe podía usarlo con otros planes.

— ¿Dónde está el hombre?

—En Orkus, el psiquiátrico ¿Por qué?

— ¿Orkus? —Dijo preocupado— Eso no es bueno, hay que saber cuánto tiempo lleva ahí, después de doce años sin resultados con el tratamiento son transferidos a la casa Orkus, una vez ahí adentro nunca salen, al menos no con vida.

El hombre y la rubia fueron rápido a la sala donde se quedaron los otros tres chicos, y con Mason que acababa de llegar.

— ¿Qué hace él aquí? —Cuestionó  confundida Miranda al ver al otro lobo.

—Le pedimos que viniera…es de los nuestros —respondió Jace.




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