Demonios del eclipse

Capítulo 13.

Al día siguiente en la mañana, los lobos se reunieron con los VK en su edificio para planear el plan de Orkus.

Liam no llegaba aún pero aun así continuaron con la reunión, durante el rato que hablaban, las cosas parecían ir bien entre ambos bandos, por primera vez no se menospreciaban unos a otros, incluso parecían llevarse bien ya que sus ideas congeniaban muy bien.

Al terminar la reunión, con el plan ya acordado para empezar a ejecutarse, todos se regresaron a lo suyo para continuar su día.

—Fue extraño que Liam no fuese —comentó Monik mientras iban de camino al refugio— ¿Les dijo algo? —preguntó a los Barrow.

—Quizás solo se quedó dormido —respondió Jace sin siquiera voltear a ver.

—Dijo que iría directo al refugio…hoy seguirá enseñándome a controlar mis habilidades —intervino Lexi desde atrás del auto del rubio.

—Bueno, eso quiere decir que todo va bien con Liam —expresó Mason más tranquilo.

Al llegar al refugio, todavía tardaron un par de horas más en que Liam apareciera.

—Llegaste —dijo la castaña un tanto fastidiada—, creí que ya no vendrías.

—Lo siento…no me fijé de la hora —se disculpó sin ánimos, pero con honestidad—, vayamos afuera…quiero intentar algo diferente.

— ¿Está bien? —lo miró confundida y lo siguió en cuanto este salió.

Los dos salieron de la casa, y caminaron sin hablar hasta llegar al bosque que rodeaba al refugio.

— ¿Es aquí? —Miró juzgante a su alrededor— ¿Qué hacemos en el bosque?

—No puedo hacer que liberes tu lado lobo, pero al menos puedo intentar conectarlo con…su hábitat —extendió sus brazos señalando el lugar donde se hallaban.

— ¿En un bosque?

— ¿En dónde más vive un lobo? No creo que adentro de una sala con sodas y wifi.

—Está bien —soltó su actitud defensiva— ¿Qué debo hacer?

—Cierra los ojos —ordenó sin dudar—, y suelta tus brazos.

—Nadie vendrá a secuestrarme ¿cierto?

Liam sonrió y le negó con la cabeza, la chica con nervios aceptó y cerró sus ojos.

— ¿Ahora qué? —Expresó ansiosa mientras hacía muecas con su boca y cejas.

—Debes relajarte Lexi, si no lo haces esto será un fracaso —le dijo serio mientras se cruzaba sus brazos—, confía en mí.

“…Él seguiría a Jace a donde fuera y con toda seguridad puedo decir que Jace también haría lo mismo con él, y nosotros confiamos en ambos.”

Las palabras de Monik resonaban en la cabeza de Lexi al oír que Liam le pedía que confiara en él, algo que le resultaba dificil pues confiar en otros y formar un equipo no era algo que se le diera fácilmente ya que siempre ha sido ella sola sin necesitar de otros.

— ¿Por qué debería confiar? —volvió a abrir los ojos y lo miró desconfiada.

—Porque soy el único aquí que quiere que no nos veas como una manada de lobos sino como tus amigos —confesó sincero—, los amigos son importantes Lexi…no siempre debes ser la loba solitaria.

— ¿La loba solitaria? —frunció el ceño extrañada— ¿Así me llaman todos aquí? ¡Ja!

— ¿Lo eres? —La quedó viendo fijamente— ¿Por qué volviste realmente? Pudiste irte y no haber regresado, pero aun así lo hiciste y sigues haciéndolo.

—Quería aprender a controlar esto, es todo —respondió cortante— ¿podemos continuar o…?

—Si, cierra los ojos y esta vez relájate.

La castaña obedeció, pero sus pensamientos donde se cuestionaba la razón de haber vuelto no la dejaban concentrarse.

—Sea lo que sea que te distraiga solo sácalo de tu mente por un rato —pidió Liam al notar que la chica se sentía nerviosa—, solo concéntrate en lo que te voy diciendo.

—Suenas como una clase de maestro de yoga —frunció los labios—, una vez probé eso…no creo que esa estupidez de meditación sea lo mío ¿sabes?

—No veo por qué no —se rio en voz baja—, bueno solo inténtalo, respira hondo y profundo —caminó hacia ella lentamente—, exhala…y repite otra vez.

— ¿Vinimos a que me enseñaras a respirar?

— ¿Podrías solo intentarlo?

—Bien —contestó fastidiada—, respirar hondo y exhalar ¿Qué más hago?

—Escucha…¿Qué cosas oyes? —se colocó detrás de ella.

—Son demasiados sonidos ¿Cómo sabría que es cada cosa? Oigo perros y pájaros…

—Concéntrate en uno, el que tú quieras.

La chica respiró hondo y siguió el consejo, entre todos los sonidos que podía oír trató de enfocarse en uno.

— ¿Qué oyes ahora? —Dijo inclinándose hacia ella.

—Las hojas…moviéndose por el viento.

— ¿Y si vas más a fondo? —susurró en el oído de Lexi— ¿Qué más puedes oír?

—Un perro corriendo en el parque…niños jugando en unos columpios que rechinan —añadió relajada—, el cantar de los pájaros…su aleteo, hay uno que pisa las ramas.

Liam sonrió orgulloso de oírla entusiasmada por oír cosas que para cualquiera podrían ser insignificantes pero que para ella oírlas era especial.

—Intenta inhalar lo más hondo que puedas y trata de reconocer cada olor…cada aroma, incluso el más tenue.

Lexi obedeció e inhaló lo más profundo que pudo, encontrando infinidad de olores y aromas.

— ¿Y bien? —Preguntó Liam alejándose de ella— ¿Qué pudiste percibir?

—Alguien llevaba un ramo de rosas frescas —sonrió—, a su esposa…que olía con un perfume costoso.

Liam se rio.

— ¿Por qué te ríes?

—Porque eso fue muy específico —siguió riendo.

La castaña abrió sus ojos y lo vio riéndose libremente por lo que no pudo evitar reírse con él.

— ¿Crees que le haya hecho algo y por eso le lleva rosas como ofrenda de paz? —comentó Lexi riendo.

— ¿Tú crees? Yo creo que quizás sea su aniversario —sonrió— ¡Vaya! —miró hacia el cielo.

Sin darse cuenta poco a poco el cielo había empezado a nublarse y el aire se tornaba cada vez más fresco, lo que indicaba que venía una lluvia y posiblemente fuerte.

—Deberíamos entrar ya o nos mojaremos —sugirió Liam— ¿te quedas a cenar?




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