Demonios del eclipse

Capítulo 30.

En la mañana siguiente, Lexi faltó a su escuela de artes para ir al refugio ya que acompañaría a la pelirroja a ir al edificio VK por petición de Barton.

— ¿Sigues dormida? —Cuestionó extrañada al abrir la puerta.

La castaña entró al cuarto de Lissa que aún seguía acostada en su cama, caminó hasta la ventana y abrió las cortinas, para que el resto de la habitación fuera llenada con la brillante luz amarilla de los rayos del sol que entraban por la ventana.

Un gruñido quejándose salió de la chica en la cama al recibir la luz en su cara.

—Te fuiste a dormir temprano —insinuó cruzándose de brazos—, al menos eso pensamos todos cuando te fuiste.

—Eso fue vergonzoso —habló hundiendo la cabeza en su almohada— ¿Me vieron raro?

—Ah… —frunció el ceño sin saber cómo responder— Al menos nadie preguntó, bueno excepto por Liam.

La bruja soltó la almohada y se incorporó de golpe al oír el nombre del chico.

—Sé lo que piensas y no es así —se apresuró a decir—, es solo que…fue extraño.

— ¿Nunca te había gustado alguien? —Preguntó extrañada hasta que vio la expresión seria de Lissa— Claro, lo siento…Orkus, lo siento.

—Está bien —se dejó caer de vuelto en la cama—, supongo que es la primera vez que considero a alguien…

— ¿Atractivo? —Insinuó jocosa— Creo que eso es normal, cuando somos niños no prestamos mucha atención a eso hasta que crecemos y empezamos a sentirnos atraídos por las personas…quizás Liam fue el primero y lo olvidarás en unos días —se rio recargándose en la puerta del baño.

Monik abrió la puerta lentamente esperando que le permitieran unirse a ellas.

— ¿Oí bien? —Miró picara a Lexi— ¿A Lissa le gusta Liam?

Lexi se soltó a reír mientras que Lissa se paró de golpe a negarlo rotundamente.

—Es solo un pequeño flechazo…quizás —añadió la castaña riéndose.

—No es un flechazo —protestó la pelirroja—, eso es estúpido.

— ¿Estúpido? —Miró asombrada Monik a Lissa— ¿Eso es lo que le enseñas? —Regañó a Lexi en broma— ¿Malas palabras?

Las tres chicas se rieron a carcajadas.

Después de alistarse la bruja y la loba se dirigieron al edificio de los cazadores en la camioneta de John que Monik condujo.

—Gracias por acompañarme —comentó Lissa al bajar del vehículo—, y gracias por traernos Monik.

—No hay de que, lamento no poder quedarme —se disculpó apenada—. Sé que no te agradan los cazadores, pero se gentil —pidió en suplica a la castaña.

Después de que arrancó la camioneta, las otras dos entraron escoltadas por algunos miembros que las llevaron a la sala de reuniones donde estaba Barton esperándolas sentado en su silla mientras leía un libro.

—Señor —habló un hombre joven para avisar sobre la presencia de las chicas.

—Gracias —bajó su libro y asintió con su cabeza permitiendo que se fuera el joven—. ¿Gustan algo de tomar? ¿Ya desayunaron?

—No venimos de día de campo —protestó la loba frunciendo el ceño—, vaya al grano.

—Lexi ¿cierto? —La miró entrecerrando sus ojos— Y usted…deber ser la bruja invasora —se dirigió hacia la pelirroja nerviosa junto a la castaña—, si no le importa me gustaría hablar a solas con ella —miró a la loba insinuándole que se fuera.

La castaña se cruzó de brazos y le dio una mirada retadora como respuesta a su petición cuando Lissa tocó el brazo de Lexi y dijo entre dientes que estaría bien, y así, de mala gana bajó sus brazos y salió de la habitación.

Lissa se quedó hablando a solas con el hombre, por su parte Lexi divagó por los pasillos del edificio hasta que se topó con Miranda, a quien le regaló una mirada de irritación y desagrado.

—También me alegra verte —comentó la rubia— ¿Qué haces aquí?

—Eso mismo quisiera saber —respondió revirando sus ojos—, tu padre pidió que Lissa viniera y se quedó hablando con ella.

— ¿Hablando sobre qué? —Frunció el ceño desconcertada.

— ¿No me oíste? Se quedó hablando con ella…a solas.

La forma ruda de contestar puso una tensión entre ellas hasta que Alec llegó por atrás de Lexi y la tomó por los hombros.

—Hey —miró a su hermana insinuando que se relajara— ¿Qué sucede aquí?

—Padre está hablando con la invasora —contestó la rubia desviando su mirada de la chica que le desagradaba.

—Tch —hizo el sonido con su lengua mostrando su molestia— ¿eso es lo que somos para ustedes? Lobos, brujas, invasoras…vampiros —decía con un sonrisa sarcástica—, tenemos un nombre…“la invasora” tiene un nombre —alegó irritada.

Con enfado se quitó las manos de Alec que seguían puestas sobre sus hombros y se dio la vuelta para alejarse de ellos lo más pronto posible.

Su caminata sin rumbo la llevó sin querer hasta el pasillo donde estaba su amiga saliendo de la sala de reuniones.

— ¿Terminaron? —Se acercó a la pelirroja que le asintió— Entonces vayámonos de aquí.

Se fueron caminando al refugio, en el trayecto hablaron sobre lo mal que a Lexi le caían los cazadores, en especial Miranda a lo que Lissa solo oía y de vez en cuando soltaba una pequeña risita, así mismo la loba trató de saber qué fue lo que había hablado con Barton, pero la pelirroja solo respondía con palabras muy vagas, casi como queriendo ocultarle lo que habló realmente.

Al volver al refugio la castaña se fue en cuanto la pelirroja entró directo a hablar con John.

En la noche del día siguiente, algunos miembros de la manada iban a salir al bosque para salir a “formar parte de la naturaleza” como ellos la llamaban, una tradición entre ellos que consistía en salir a cazar en grupo en los días próximos a la luna llena, a pesar de que los licántropos podían y vivían de alimentos humanos sin problema alguno, seguían siendo animales por ese lado suyo y eso no evitaba que pudiesen alimentarse de otro ser vivo crudo, por lo que esta actividad servía para liberar un poco de la adrenalina que generaban al transformarse y así evitar desenfrenarse ese día, ya que en su estado licántropo podrían querer o incluso necesitar alimentarse de algo. Por otro lado, esta práctica era una forma de que la manada pasase tiempo juntos como lo hacían los lobos comunes al cazar, ya que era una forma de unirse más entre ellos, en especial cuando habían miembros nuevos en la manada o cuando algunos se encontraban distanciados.




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