Demonios del eclipse

Capítulo 42.

Cientos de imágenes pasaban por los ojos de Jace como un rollo de pelicula, sin embargo, todos se veían como luces destellantes con pequeñas siluetas que cegaban al rubio hasta que finalmente unas cuantas se volvieron nítidas, eran pequeños recuerdos de Elijah centrados en su epoca en el clan de Arkain y ahora viviendo con Kalisman.

Como era la primera vez que Jace usaba su nueva habilidad no logró estabilizarla por lo que salió pronto de la mente del vampiro.

— ¿Funcionó? —Dijeron al unísono Liam y Mason.

—Debi advertir que no habría mucho que les fuera útil… —expresó agitado Elijah.

—De hecho, te equivocas —respiraba agitado—, ya sé porque Kalisman quiere a las invasoras —ladeaba su cabeza repetidamente—, y que Melissa Thompson se salió de sus manos.

Elijah rechinó sus dientes molesto y desvió su mirada.

— ¿Y ahora me matarán? Estoy ansioso.

—No, aún necesito que me digas una cosa más… —se puso de cuclillas para verlo a los ojos— ¿Cuál es ese “don” que tiene Kalisman y como hizo para unirlo con el de Melissa?

— ¿Si sabe que si se enteran que les dije van a matarme? No hay forma en que se los diga.

—Siglos de vivir y eso es justo lo que has querido ¿Por qué ya no? —frunció con recelo su ceño al incorporarse.

Mason y Liam se miraron confundidos entre ellos.

— ¿Podrían dejar de hablar en clave y decirnos que diablos hablan? —Alegó exasperado Mason— Ninguno de nosotros entendemos ¿Cuál don? ¿Siglos queriendo morir?

—Es Lydia ¿no? —Interrumpió Liam— Por ella ya no quieres morir ¿cierto?

Elijah alzó la vista y con la misma la bajó.

—No te mataremos si nos dices lo que queremos saber, además no logré ver donde está Arkain, pero imagino que si lo sabes ¿no?

— ¿Quién dijo que no lo haremos? —Protestó Liam deteniéndose por la mirada reprensiva del rubio— Bien, solo hasta que deje de sernos útil —continuó de mala gana.

—Jace ve al grano ¿Qué don? —Exigió Mason cruzándose de brazos fastidiado.

—En el baile Kalisman mencionó que unió la compulsión con el poder de Melissa… ¿Ese es su don? —Liam se acercó con la mirada enfadada al vampiro— ¿Cómo un vampiro tiene “dones”?

Elijah miró serio a los lobos sin intención de contarles lo que querían.

—Sabes que también tenemos una invasora ¿no? —El pelinegro cruzó sus brazos y entrecerró su vista.

—Una que no sabe ni la mitad de cómo usar sus poderes —respondió jocoso.

—Es ahí donde tú entrarás, vas a decirnos como entrenar a Lissa —Jace extendió sus brazos a los lados con una actitud dominante—, creo que está en la sala con Monik, iré por ella mientras…¿Por qué no te diviertes con Liam? —sonrió jocoso y salió.

Mason salió también y dejó al chico con el vampiro encadenado de los tobillos al muro. Liam se tronó los nudillos y lo miró con deseos de golpearlo, pero Elijah solamente soltó un suspiro carente de preocupación.

—Adelante, haga lo que quiera conmigo —dijo encogiendo sus hombros—. He pasado la mitad de mi vida queriendo morir porque no encontraba un sentido para ella, ser inmortal no es la gran cosa sino hay con quien compartir los sueños.

—Y creíste que Lydia sería esa persona, no te creo ese cuento…los tipos como tú dirán cualquier cosa para mantenerse con vida.

—No importa lo que crea o no, yo sé mi historia —respiraba tranquilo y sin doble intención en sus palabras—, lamento que haya sido arrastrado a todo esto, pero Arkain consigue lo que quiere y si no, no se detendrá hasta hacerlo.

— ¿Es una amenaza? Porque ya he oído eso antes.

—Tómelo como un consejo, ahora… ¿Ya vas a golpearme o todavía?

Liam soltó una carcajada y le asintió con burla.

—Sé que los vampiros sanan más rápido…así que será interesante.

Por primera vez en su vida Liam había tenido el deseo de herir a alguien solo por el placer de hacerlo, su expresión ya no era de aquel chico indefenso que entró en pánico al saber que era un lobo, por el contrario, ya estaba consciente de lo que era y lo que podía hacer con eso.

Jace llevó a Lissa con él a las celdas y Mason se quedó cuando Miranda le pidió hablar.

—Sé que para ser un lobo de nacimiento debes activar la maldición matando a alguien… —dijo en voz baja llevando al chico al cuarto de descanso— Lexi es una original, pero ¿Qué saben de ella realmente?

Mason frunció su entrecejo tratando de entender lo que la rubia quería decirle.

— ¿Insinúas algo? —Un tono de molestia se pudo oír en su voz— No entiendo a qué viene eso Miranda.

—El hombre que mató era su profesor de arte ¿Por qué mataría a quien le daba clases en su propia academia? —Le dijo viéndolo fijo y con seriedad— Solo piénsalo un momento.

—Son cosas que pasan Miranda, no siempre podemos controlar nuestras acciones…pudo ser un accidente —alegó ya fastidiado.

—Ella dijo que no se arrepentía y que estaba feliz porque él estuviera cinco metros bajo tierra —la confesión llamó la atención del chico que estaba por irse—, también dijo que así ninguna más sufrirá lo que ella ¿a qué te suena eso?

La mirada seria de Mason se cayó cuando escuchó aquello último, solo entreabrió su boca por la impresión de lo que insinuaba la rubia.

—Ella dijo que todos tenían sus razones por haber hecho lo que hicieron, pero… ¿alguna vez se preguntaron qué ocurre después de haberlo hecho? —Sus ojos verdes se mantuvieron sobre el chico que bajó su mirada— Puedo ver como todos se preocupan por todos aquí, pero quizás…deberías hablar con ella.

La rubia ya no dijo más nada y se fue dejando a Mason pensativo, con varios sentimientos encontrados y sin saber bien que hacer.

El rubio y la pelirroja llegaron a la celda donde Liam estaba tomando su chamarra del suelo luego de haber dejado golpeado y ensangrentado al vampiro.

—Creo que yo ya acabé aquí —expresó evadiendo las miradas de sus amigos.




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