Desafortunado juego del amor

Capítulo 11: Encuentro y nuevos problemas

Aisha

Después de aquella conversación con Axel, me fui a mi habitación a llorar, ya no sabía qué hacer, así que decidí salir a pasear, agarré todo lo necesario para salir y lo guardé en mi bolso.

No sabía hacia dónde caminaba o qué quería hacer hasta que por culpa del clima, comenzó a llover, no podía ver bien hacia dónde caminaba por culpa de la lluvia o eso creía yo, en realidad no veía bien porque estaba llorando y mis propias lágrimas nublaban mi camino y sin darme cuenta terminé chocando con un chico alto, su figura se me hizo conocida hasta que me di cuenta de quién era él.

-Kaleb!?
-Aisha?!
-qué estás haciendo aquí?
-lo mismo pregunto-- dijo él en un tono sarcástico.
-No te pienso decir qué hago aquí o hacia dónde voy solo quiero estar en paz, PORQUE SI TE DAS CUENTA, MI VIDA ES UN COMPLETO ASCO Y LO ÚNICO QUE NECESITO AHORA MISMO ES ESTAR SOLA, DEPRIMIÉNDOME POR MIL Y UN RAZONES Y LLORANDO HASTA QUE MIS OJOS SE QUEDEN SECOS Y ROJOS DE TANTO LLORAR.
-Aisha, por favor solo cálmate, todo tiene solución.
-Kaleb, no todo tiene solución lo único que quiero es sufrir sola.

Después de aquella conversación con Kaleb y con dejarlo a medio hablar, decidí irme lejos de él, de mi vida de todo mundo, así que a causa de mis lágrimas y el lío de mis pensamientos crucé la calle sin fijarme si había un coche, nada más oí el sonido de un claxón y gente al otro lado gritando que no diera ni un paso más, hasta que lo sentí, sentí una mano agarrando la espalda de mi sudadera, tirándome hacia la banqueta para evitar lo que pudo ser mi fin.

Con los ojos llorosos volteé a ver a aquella persona que evitó mi fin; por un momento pensé que fue Axel o Bethany la persona que lo hizo, pero para mi sorpresa fue Kaleb.

Kaleb me ayudó a levantarme después de la caída a la acera todavía mojada debido a la lluvia y fue en aquel momento en el cual por primera vez dejamos de discutir y me preguntó :

Estás bien? Te lastimaste? Necesitas que llame a alguien?

Por primera vez en mi vida agradecí su preocupación, nunca antes alguien se había preocupado por mí de la manera en la que él lo estaba haciendo en ese momento.

Con una sonrisa falsa y mi rostro lleno de rastro de lágrimas, le dije a Kaleb con una voz un poco cortada que si me podía llevar a casa de Bethany y él me respondió

-Aisha, para empezar no sé dónde carajos queda la casa de Bethany y no creo que sea lo más humano ir a casa de una amiga sin avisarle antes de que vas a ir y mucho menos ir a su casa con la ropa toda mojada y los zapatos llenos de lodo.

Aunque me costara admitirlo, Kaleb tenía razón, lo que yo pensaba hacer no era lo más prudente, en el fondo sé que a Bethany no le importa mucho el que no le avise de que voy a ir a su casa, pero también ir a su casa casi a media noche con toda la ropa mojada y un par de moretones debido a la caída, sería para preocuparla innecesariamente y no la quiero preocupar, sé que ella me quiere y yo la quiero a ella, pero siento que la mayoría de veces dependo demasiado de ella, ya que es mi única amiga y no me gusta sentir que soy una carga o un estorbo en la vida de Bethany, no quiero que vuelva a pasar lo mismo que pasó con Lindsey.

No quiero que la historia se repita, no tanto por lo que pasó aquella vez con Axel y Lindsey si no más bien por la relación que yo tenía con Lindsey, mucho antes de que Axel entrara en la ecuación.

No quiero seguir sufriendo por culpa de mis decisiones, de las amistades que tengo o he tenido, pero sobre todo no quiero seguir lastimando a gente a la que tal vez le importo.

-Aisha no te estas muriendo de frío ?? - Me preguntó Kaleb en lo que caminábamos hacia una cafetería para refugiarnos de la lluvia y tomar alguna bebida caliente para no morir de frío.

Después de aquella caída Kaleb me ofreció ir a la cafetería por algo de tomar y ya después si él podía me iba a llevar a casa de Axel.

Siendo honesta no tengo ni idea por qué pensó Kaleb que ir a casa de Axel sería algo bueno cuando en realidad y a mí parecer aun también por lo que había sucedido recientemente entre Axel y yo, no era una buena idea ir a su casa y más porque conozco a Axel y sé de buena fe que después de una discusión como la que tuvimos y más que en esa discusión apareció el nombre de Lindsey, a lo mucho sé que eso para él es una semana o más de ignorarme y fingir no conocerme y sé que él tiene sus propias razones.

-Aisha segura que no te mueres de frío, quieres que te preste mi chamarra? - Me preguntó Kaleb en lo que yo estaba distraída con mis pensamientos.

-No es necesario que me la prestes Kaleb, no tengo tanto frío como parece.

-Aisha sé que tal vez te vayas a enojar conmigo por lo que voy a decir, pero por favor acepta mi chamarra, no soy de rogarle a la gente, pero por favor acéptala, no quiero que te enfermes y después me echen a mí la culpa de todo, solo hazlo por tu bien. Y porque no me gustaría que si alguien nos ve piense que no me preocupo por ti, para mucha gente no sería un acto de un caballero y sé que no soy uno, pero espero en un futuro serlo.
Así que por favor acepta mi chamarra.

-Aunque no me guste Kaleb, voy a aceptar tu chamarra solo para no morir de frío y para que si alguien nos ve, no llegue a pensar que soy grosera o maleducada contigo.

Después de aquella conversación entre Kaleb y yo, no me di cuenta en ese instante, pero él se quitó la chamarra y de la forma más sutil y cuidadosa posible la colocó en mi espalda, así evitando que me muriera de frío por culpa de la lluvia y el aire invernal.

Después de un rato seguimos caminando juntos hasta llegar a la cafetería, durante todo el camino no cruzamos ni una palabra sobre lo que pasó en la biblioteca aquel día o sobre Axel, lo más que llegamos hablar eran un par de preguntas simples como nuestros gustos musicales, películas o series favoritas, colores que nos gustan y sobre todo una que otra pregunta sobre nuestras vidas o sobre nosotros mismos, para poder conocernos un poco más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.