Desastre asegurado

Capítulo 1: Desastre

Valeria

Nuestros abogados hablan, pero mi mente no parece estar aquí en esta sala. Mi mirada está fija en la de Dorian, el hombre con el que llevo casada al parecer mucho tiempo y que ahora me mira como si no sintiera nada. Mi abogado dice algo en mi oído, algo a lo que solo asiento y entonces pasa el documento, observo las líneas, busco donde va mi firma y tomo el bolígrafo que tiembla en mis manos, siento ganas de llorar porque cuando me casé con Dorian la palabra divorcio no existía y hasta hace unos días así pensaba. Retengo mis lágrimas y coloco mi firma ahí, luego pasan el documento a Dorian, a diferencia de mí, él no duda y no tarda un segundo en firmar como si deshacerse de mí fuera lo más importante.

—Bueno, ya que todo está terminado —su abogado y mejor amigo es quien habla —podemos

—¿Nos dejan solos un minuto? —pide Dorian y miro sus ojos, su abogado duda, pero asiente y ambos salen dejándome a mí sola con el hombre que he amado toda mi vida y que aún amo.

—Creo que ya hablamos suficiente —me pongo de pie sacando fuerzas no sé de donde y voy hacia la puerta, pero Dorian agarra mi brazo, me tenso por completo y busco su mirada, necesito escucharlo, que diga que se arrepiente de todo y que quiere estar conmigo, que diga que su familia lo obliga y que por eso hace esto, necesito que diga que me ama pero, en cambio.

—El divorcio es lo mejor Valeria —suelta mirando mis ojos —espero que lo entiendas —añade y quiero gritarle que no —necesito hijos y tú no puedes dármelos —me suelta con lentitud y sus palabras acaban de romper todo dentro de mí, él necesita hijos y yo no puedo dárselos.

—Dorian —mi voz se quiebra y me callo.

—Entiéndelo —se aleja unos pasos sin importarle las lágrimas que se juntan en mis ojos —llevamos juntos desde la secundaria, llevamos tres años casados y no has quedado embarazada —mis lágrimas escapan —yo necesito herederos o perderé mi posición en mi empresa y Valeria.

—Es más importante tu empresa ¿verdad? —miro sus ojos aunque él parece querer evitar mi mirada —para ti el dinero es más importante, la posición, tu familia —mascullo cada palabra —¿es más importante que nuestro amor Dorian? —hablo dejando de lado todo mi amor propio y cuando asiente mi corazón vuelve a romperse.

—Si Valeria —no duda al hablar —es más importante que tú —mira su reloj —el dinero acordado estará en tu cuenta.

—No quiero tu maldito dinero —mis lágrimas salen y él me da la espalda dejando de mirarme.

—Solo vete, no sigas arrastrándote, cierra la puerta al salir y vete Valeria —no me mira y voy hacia la puerta, salgo y lanzo la puerta con fuerza. Camino hasta salir de su gran empresa y luego me giro, la enorme constructora de la familia Moore está frente a mí y sonrío dejando salir más lágrimas, para él siempre esto fue lo más importante y he sido una tonta que necesitó más de diez años para darse cuenta. Camino sin rumbo fijo y mis pies me llevan al aeropuerto, hay miles de dólares en mi cuenta así que no necesito maletas y pido un boleto de avión que me llevará de vuelta a mi familia y sí, todos se van a burlar de mí porque ellos me lo dijeron, me dijeron que alguien como Dorian Moore jamás se fijaría en mí y yo, yo no les creí.

Dicen que el tiempo todo lo cura, pero ha pasado un mes y en ese mes he llorado cada día. Olvidarme de Dorian no ha sido tarea fácil y fabricar dulces esta vez no me ha ayudado, es más, siento que nada me sale bien y me muevo por el pequeño local de mi familia organizando mis dulces para vender.

—Me encantaría saber cuando te largarás de nuevo —la voz de mi hermana me hace suspirar y la miro.

—No volveré a irme —ella ríe.

—Vamos Valeria —se sienta —te has ganado el amor de todos, pero eso es solo por el dinero que le quitaste a tu millonario marido —aprieto mis dientes mirando sus ojos.

—Valentina.

—Estábamos mejor sin ti —sonrío con eso.

—Hasta donde yo recuerdo —coloco mis manos sobre el mostrador —tuve que pagar una hipoteca de la casa para que no la perdieran, tuve que volver a comprar y reconstruir este local y he tenido que mantener a la familia que antes moría de deudas —ella bufa —sé que mi presencia no te gusta Valentina y aún no se la razón —envidia, grita mi mente, pero no lo digo —pero mis padres me necesitan así que no me iré.

—La hija preferida vuelve y a mí me sacan de la habitación —ella se pone de pie —te fuiste Valeria y yo tuve que encargarme de todo sola, pero nadie agradece eso, solo hablan de ti y de tus malditos dulces desde que llegaste —doy un paso atrás.

—Valentina —doy otro paso sintiendo que mi cabeza comienza a dar vueltas y trato de sujetarme del mostrador, pero no lo consigo, es otro de los mareos que he tenido en estos días, pero este me lleva hasta el suelo y golpeo mi cabeza tan fuerte que me aturde dejándome inconsciente demasiado rápido.

Abro los ojos y el dolor de cabeza solo aumenta haciéndome ver nublado así que los cierro con fuerza, me muevo y con lentitud entonces vuelvo a abrirlos, siento que mi lengua pesa cuando abro la boca mirando la luz en el techo.

—¿En dónde estoy? —trato de sentarme hasta que mi madre se acerca y lleva sus manos a mi rostro.

—¿Val te sientes bien? —miro sus ojos —estamos en el hospital mi amor, tu padre te encontró en el suelo de la tienda —pestañeo varias veces, así que mi padre, significa que Valentina solo se fue y me dejó tirada en el suelo. Paso las manos por mi rostro.

—¿Que sucedió? —mamá se sienta a mi lado y toma mi mano, sonríe un poco mientras mira mis ojos.

—Te han hecho algunos análisis mi vida —asiento —no es tu primer mareo y te trajimos aquí preocupados —sigo mirándola.

—¿Tengo algo malo? —cuestiono con miedo mirando sus ojos, pero ella sigue callada mirándome con calma mientras acaricia mi mano —mamá.

—Estás embarazada —suelta y sus palabras solo me hacen reír negando soltándome de su mano.

—Es un error mamá —salgo de la cama —no es posible —susurro pensando en Dorian —me hice pruebas cuando estaba casada, no puedo dar hijos, por eso —me callo sin decirlo sintiendo las lágrimas en mis ojos.



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En el texto hay: segundas oportunidades, niños, amor

Editado: 18.08.2026

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