Valeria
Enojada observo a los gemelos que mantienen su cabeza gacha mirando hacia el suelo sin decir nada. Les dije, les dije que debían comportarse y prometieron hacerlo, pero no han cumplido su palabra aunque si somos sinceros, el comportamiento de los gemelos no es lo que me tiene así. Paso las manos por mi rostro y me alejo luego de regañarlos más que en toda su vida. Había más de 200 personas en este lugar ¿y en serio ellos terminan discutiendo con Dorian? Siento que mi cabeza está al estallar porque la mirada de Dorian está ahí y solo siento ganas de llorar. Volví a ver sus ojos después de tantos años y él vio a mis hijos, mis hijos…
—Valeria debes calmarte —escucho la voz de Miguel —lo que hicieron los gemelos estuvo mal, pero ya no tienes que estar enojada —él habla con calma y yo mantengo mis manos sobre la encimera, ¿cómo le digo que no es eso lo que me tiene alterada? —Val.
—Ellos no debían correr Miguel —murmuro —tenían una sola cosa que obedecer y por dios acabaron lanzándole pastel al rostro de —me callo sin siquiera poder pronunciar el nombre y el nudo en mi garganta se afianza. Siento las manos de Miguel en mis hombros y me tenso un poco, pero este acaricia mis brazos hasta que hace que me dé la vuelta y quedo mirando sus ojos, luego sus manos van a mi rostro con cariño. Él no está enojado o al menos no lo parece —Eché a perder todo —murmuro bajando la mirada —mis hijos son mi responsabilidad y los traje.
—Te dije que podías hacerlo así que también es culpa mía —miro rápido sus ojos y niego —Valeria —habla antes de que yo pueda hacerlo —todo está bien, pagaré los daños y
—No, claro que no —me alejo de él —yo pagaré los daños, es…es mi culpa —paso las manos por mi rostro nuevamente —si hay que devolver el dinero del desfile yo lo haré Miguel —miro sus ojos.
—Dile a Leonel que te lleve —habla refiriéndose a su chófer —yo me quedaré a hablar con las familias e intentaré explicarles todo y resolver los problemas —sonríe —mientras no salgamos en los medios todo estará bien —bromea y tiemblo de rabia, luego miro hacia los gemelos que nos miraban e incapaces de sostener mi mirada bajan la de ellos, bufo cansada.
—Pagaré cada centavo —paso por su lado, pero Miguel toma mi mano y lo miro.
—Se suponía que esta noche cenaríamos juntos —me pierdo en su mirada, lo había olvidado, claro, la cita, acepté la cita para esta noche luego del desfile.
—No tengo ahora mismo cabeza para ir a cenar por ahí Miguel —soy sincera y él asiente.
El auto se mueve con lentitud por la calle y al llegar a la casa bajo rápido, camino hacia esta sin mucho ánimo y entro a la casa, no miro a los gemelos cuando lo hacen y solo me apresuro a ir hacia la cocina escuchando detrás de mí los pequeños pasos. Una vez en la cocina me dedico a hacerme un té, necesito dormir y claramente sin uno no podré hacerlo.
—¿Tú y Miguel son novios? —escucho la pregunta y me detengo por completo, al darme la vuelta Kaily es quien me mira con una ceja alzada.
—¿En serio van a decir eso? —me cruzo de brazos —aún estoy esperando una disculpa —mi hija rueda los ojos.
—Ese imbécil mamá
—Kaily —gruño mirándola y ella suspira.
—Ese hombre nos trató mal —dice simple y miro a su hermano Caleb, él es diferente y aún mantiene su cabeza gacha sintiendo vergüenza.
—¿Eso es verdad Caleb?
—No soy una mentirosa —se apresura a decir Kaily y suspiro.
—No he dicho eso K —me acerco a ella que baja la mirada —los estoy escuchando a ambos y quiero saber qué sucedió porque gracias a ustedes podría perder mi trabajo —tomo asiento frente a ellos.
—Migue jamás te despedirá —dice sin duda alguna —babea por ti —bufa y me tenso un poco, ¿en serio hasta mi hija se dio cuenta de eso y yo no?
—Caleb —miro a mi pequeño que respira hondo.
—Estábamos jugando —suspira —eché a correr y choqué contra una mujer y su bandeja calló —me mira, sus ojos azules están brillando y sé que retiene sus lágrimas —quise pedir perdón pero el hombre gruñón.
—¡Lo que yo decía! —habla Kaily con exageración —nos trató mal mamá, solo nos defendíamos, dejó marcas en mi brazo —muestra este y aunque débilmente si se ve una leve marca, aprieto mis dientes con fuerza, sé que ellos no son unos santos, pero nunca he dejado que nadie los trate mal así que tomo sus manos.
—Gracias a ambos por hablar conmigo —comento haciéndolos sonreír —pero de todas formas van a estar castigados. —Kaily resopla —les dije que no debían correr y lo hicieron así que ahora van a ir a su habitación y mañana si se portan mal con la niñera les juro por dios que les quitaré cada juguete que encuentre en esta casa incluida sus tablets —ambos tragan en seco y suelto sus manos.
—¿Pero te van a despedir? —pregunta Caleb con temor y sonrío negando.
—No cielo, ve a la habitación —él se acerca y lo beso, luego miro a su hermana —¿y tú no vas a besarme? —le extiendo mi mano y entonces se acerca y me abraza.
—¿Sigues enojada? —murmura y beso su cabeza.
—Te amo mucho malcriada —ríe y beso su rostro muchas veces hasta que sus quejas cansan y riendo la suelto.
Termino de organizar todo en la oficina y miro esta sonriendo esperando solo que él llegue, quizás es mi forma de pedir perdón y espero que le guste. No he podido hablar con él así que aún no sé si tengo trabajo, pero ahora mismo el trabajo me da igual, no he podido dormir nada de todas formas y eso ha sido gracias a mis hijos, ¿por qué tuvieron que chocar con Dorian? Escucho la puerta y me enderezo un poco, cuando se abre que Miguel entra este se detiene por completo.
—Ayer no pudimos cenar juntos —me apresuro a decir —así que te preparé el desayuno —él baja la mirada a la mesa en donde preparé lo que más le gusta, luego sube la mirada hasta mí —y es mi forma también de pedir perdón —Miguel deja su carpeta en un sillón y se acerca —te prometo que no volverá a pasar Miguel y entenderé además si quieres despedirme porque