Desastre asegurado

Capítulo 7: Amo tu idea

Valeria

Mi mente está dividida, por un lado, pienso en la fiesta de compromiso que debe realizarse, por el otro está la fiesta que le haremos a los gemelos y bueno, está Dorian y es un verdadero dolor de cabeza, desearía tomar mis cosas e irme lo más lejos posible de todo esto o simplemente poder borrar de mi mente todos los años que le dediqué aunque eso sí es algo imposible. Continuo mirando el mar hasta que mi teléfono suena sobresaltándome y limpio como puedo mis lágrimas, sí, dejé de ser una profesional y escapé hasta llegar a la playa, pero lo único que deseaba era no verlo.

—Bueno —respondo la llamada aun mirando hacia el mar.

—Ya he llegado, ¿en dónde estás? —la voz de Miguel me hace suspirar.

—Te veré en dos minutos —cuelgo y entonces me pongo de pie, tomo en mis manos mi bolso y mis zapatos y comienzo a caminar. Mientras me voy acercando puedo ver a Miguel de pie al lado de su auto, con un traje elegante, lo que significa que arruiné alguna de sus cenas de negocios y cuando escucha mis pasos me mira.

—Val

—Estoy cansada y no quiero hablar —entro al auto y unos segundos después él sube —y gracias —murmuro sin mirarlo.

—¿En algún momento me contarás lo que sucede respecto a esta boda? —cuestiona y observo los árboles por la ventanilla.

—Los niños quieren un mago en su fiesta —cambio drásticamente de tema —pero no conozco a ninguno.

—Puedo solucionarlo —sonrío.

—Ah —lo miro —y nada de payasos, odian los payasos.

—¿Le tienen miedo? —me mira un segundo y luego ríe cuando niego.

—Caleb les teme, pero Kaily dice que le caen mal —asiente con lentitud.

—Déjame adivinar, lo hace para defender a su hermano —asiento con una sonrisa enorme y Miguel sigue hablando de la fiesta de los gemelos sonriendo, él sencillamente es el hombre perfecto, cambié de tema y no le importó, nunca intenta hacerme sentir incómoda y solo continuamos hablando sin preguntas molestas.

Camino hacia la habitación de Kaily y me detengo en la puerta que está abierta, dentro está ella que regaña a Caleb por no mencionar bien los números que le muestra y sonrío, todo lo que necesito está en esta habitación y son ellos.

—Hola mis amores —entro sonriendo y ambos me miran —¿podemos hablar?

—Estamos estudiando mamá —la respuesta de Kaily que ya no me mira me hace suspirar, pero me siento a su lado.

—Ya lo sé y bueno, me encanta verlos estudiando —sonrío y ella bufa —pero debemos hablar algo importante

—¿De la fiesta? —pregunta Caleb entusiasmado pero niego.

—Nop —su hermana me mira —de un hogar, he estado pensando y también quiero una casa fija —gano la total atención de ambos.

—Pero tendrías que viajar —me recuerda Kaily y asiento.

—Y cuando tenga que hacerlo ustedes pueden decidir viajar conmigo por unos días o quedarse con una niñera —sonrío —he hablado con Miguel, estaré lejos y cuando haya un evento solo viajaré para la preparación de los dulces —les explico lo mejor que puedo —Me gustaría saber donde quieren vivir así que

—Aquí —Kaily se apresura a hablar y la miro.

—¿Aquí? —sonrío débilmente —Conocemos lugares más bonitos —ella asiente.

—Pero papá vive aquí y queremos conocerlo —me tenso por completo mirando sus ojos, Caleb baja la mirada y miro a su hermana.

—Kaily

—La abuela nos lo dijo —su voz es firme sosteniendo mi mirada.

—La abuela se equivocó —me pongo de pie y ella hace lo mismo —el padre de ustedes no vive aquí.

—¿Entonces donde? —se cruza de brazos.

—No, no lo sé —titubeo y ella eso lo nota.

—Estás mintiendo mamá —sus ojos brillan por las lágrimas —ya te dijimos, queremos vivir aquí —ella pasa por mi lado casi corriendo y Caleb la sigue dejándome aquí sola, paso las manos por mi rostro sin saber qué hacer ahora.

Bajo del auto luego de conducir por demasiado tiempo y me apresuro a caminar hacia la casa, una vez ahí toco el timbre con insistencia hasta que la puerta se abre, al verme mi madre sonríe ampliamente.

—Mi amor pensé que

—Me gustaría saber por qué le hablas a los gemelos sobre su padre mamá —hablo entrando a la casa.

—¿Viajaste para eso? —pregunta desconcertada y la miro.

—Si, así es, viajé —suspiro —¿sabes en donde estoy trabajando ahora? —abro mis brazos y su rostro palidece —Oh si —rio con rabia —justo donde vive ese infeliz

—Hija

—Y ellos lo saben —mi madre respira hondo para luego tomar asiento.

—Ellos hacen preguntas —mira mis ojos.

—A mí nunca me han preguntado sobre su padre. —soy sincera y sonríe.

—Porque saben que no les responderías hija así que

—No tienes derecho, mamá —la señalo antes de tomar asiento y pasar las manos por mi rostro, siento ganas de llorar.

—¿Y tú tienes derecho a esconderles quien es su padre? —la miro —¿tienes derecho a no decirle a un hombre que tiene dos hijos solo porque te rompió el corazón? —sonrío.

—¿Sabes qué sucede mamá? —mis ojos se llenan de lágrimas —sucede que Dorian ya sabe acerca de mis hijos —sus ojos se abren en demasía —y a él le da igual, no quiere conocerlos, es más, me pidió alejarme de él y de su prometida porque sí, estoy trabajando para ellos —las lágrimas salen haciéndome ver borroso —tengo derecho a no hablarles a mis hijos sobre su padre porque lo único que podría decirles es que este no los quiere y no voy a decirles eso —mamá se pone de pie y se acerca a mí, sabiendo lo que necesito ella solo me abraza con fuerza y cierro los ojos, sí, así soy, viajé durante kilómetros solo por un abrazo porque necesitaba desahogarme con alguien.

Termino de arreglarme y me miro al espejo buscando algún defecto que no encuentro, mi mirada entonces se cruza con la de la pequeña que está sentada en mi cama así que me doy la vuelta.

—Estás bonita —su halago me hace alzar una ceja porque ella no es de dar muchos halagos —y tu novio ya está abajo con Caleb y está guapo también —me acerco a ella.




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