Desastre asegurado

Capítulo 10: Payaso

Dorian

Bajo de mi auto y camino hacia el local en donde ya me espera mi amigo, al entrar voy directo hacia la barra estando seguro de que ahí está y no me equivoco, Raúl ríe acompañado de una rubia que parece estarle haciendo demasiados chistes y cuando me acerco tomo asiento frente a él y pido un trago, él me mira alzando una ceja y suspiro sin saber bien que hacer, algo me ha quedado claro luego de esa reunión y es que cada una de mis palabras aún le afectan a Valeria así que con mis deseos de alejarla de mí para que no le hagan daño lo único que he hecho es dañarla más y más y eso es imperdonable.

—¿Eso son ganas de beber? —cuestiona Raúl y suspiro. —¿Quieres hablar?

—Pensé que no eras psicólogo —ríe —Valeria me odia —niego —me odia más que antes y —sonrío —y es mi culpa —miro los ojos de mi amigo.

—Olvídate de ella Dorian, hiciste bien en alejarla antes y bien en intentar hacerlo nuevamente, ahora solo debes concentrarte en

—Los niños, en cambio, no me conocen —me quejo.

—En tu boda —acaba diciendo dando un suspiro.

—Necesito estar cerca de ellos, pero Valeria me demandará si me acerco —lo miro —a menos que tenga como demostrar que son mis hijos ¿verdad?

—Bueno

—¿Si o no? —suspira con fastidio.

—Podría funcionar —sonrío.

—Entonces lo único que necesito es una prueba de paternidad y para eso debo ver a los niños —mi amigo sonríe.

—Y no puedes acercarte así que

—Mañana habrá una fiesta en su casa, una fiesta para ellos —sonrío un poco —si entro podría hacerme de algo que me permita realizar la prueba de paternidad y entonces Valeria ya no podría impedirme verlos —miro a mi amigo buscando respuestas, pero su mirada no indica nada.

—Tu padre aún no sabe de ellos Dorian, no permitas que lo sepa —me tenso un poco —¿Para qué quieres estar cerca? Los pondrías en riesgo —bajo la mirada —¿no has pensado en eso?

—Isabella dice que soy un cobarde —miro mis manos —y tiene razón, arruiné mi vida para no hacerle frente a mi padre.

—Isabella ignora que si no te casas con ella por culpa de Valeria entonces Valeria iría a la cárcel —masculla y lo miro —Dorian hablamos de cárcel, tu padre la enviaría ahí y los niños ahora están, ¿crees que eres un cobarde? —se pone de pie —eres demasiado valiente porque priorizaste la vida de Valeria antes que la tuya aunque eso nadie lo sepa —su mano va a mi hombro.

—Mi boda seguirá adelante, mi padre no sabrá de los gemelos, pero —también me levanto —pero quiero conocerlos, saber como son, escuchar que me llaman papá —mis ojos se llenan de lágrimas —cuando estaba con Valeria esperaba el día en que me dijera que sería padre, soñaba con despertar un día y que dos o tres niños subieran a nuestra cama —sonrío —lo arruiné todo Raúl y no me arrepiento porque Valeria está bien, pero... pero ahora todo es diferente, hay gemelos que lo cambian todo y sí, acercarme a ellos sería un desastre asegurado, pero voy a arriesgarme y buscaré como quitarle a mi padre lo que tiene contra Valeria —Raúl respira hondo.

—¿Y cómo vas a entrar a esa casa? —se resigna y sonrío —estoy seguro de que Valeria no va a permitirlo.

—Ya tengo un plan —él suspira con mi sonrisa —Valeria no me reconocerá.

—¿Un payaso? —cuestiona Raúl mientras me mira horrorizado y sonrío abriendo mis brazos, fue muy fácil comprar un disfraz y doy una vuelta para que me vea con el disfraz completo.

—Está bien ¿verdad? —vuelvo la mirada al espejo encontrándome con una enorme sonrisa —Soy un genio —digo tocando mi rostro —solo mírame, nadie me reconocería —miro a mi amigo y no entiendo la mirada que me dedica.

—¿De dónde sacaste ese traje Dorian? —cuestiona y da un paso atrás cuando me acerco.

—Lo compré en una tienda de disfraces —digo lo obvio.

—¿Y preguntaste de qué película era? —lo miro confundido.

—Una cómica claramente —me encojo de hombros —es un payaso, ¿qué otra película podría hacer? —Raúl respira hondo y niega con la cabeza, no entiendo su reacción, mi idea fue genial y me veo estupendo.

—El problema es que das más miedo que gracia Dorian —bufo.

—No seas criticón —lo señalo —a todos los críos les encantan los payasos así que a —me callo pensativo —por dios, no conozco sus nombres.

—Eres un padre horrible —las palabras de mi amigo borran mi sonrisa aunque la del payaso sigue ahí —fue broma —lo miro.

—Ya —suspiro —Entraré a esa casa —me miro al espejo —los haré reír, buscaré sus cepillos de dientes y haré esa prueba, todo planeado, ¿qué podría salir mal?

Entrar por la puerta dejó de ser una opción cuando vi que todos llevaban una invitación, ¿es en serio? ¿Dan invitación en una fiesta para niños? Espero paciente que la fiesta comience y entonces me apresuro a bajar del auto y cuando el guardia de la puerta se entretiene salto la cerca con agilidad y sonrío corriendo hacia la casa al ver una ventana abierta así que no lo pienso dos veces y entro por esta. Me detengo mirando la habitación en la que estoy, no es la de los niños, es la de ella y un nudo se forma en mi garganta mirando las fotos que tiene en cuadros, tomo una con manos temblorosas en donde se ve a ella embarazada y sí, yo me perdí eso, niego con la cabeza dejando la foto donde mismo y entonces salgo de la habitación en busca de los niños, niños que no tardo en encontrar porque están en un salón jugando y riendo y cuando entro las risas acaban y todos me miran.

—Hola pequeños —finjo una voz diferente —soy el payaso Dor —todos me miran atentos —Dorado y traigo globos que —saco estos

—Quiero que te vayas —suelta el pequeño señalándome y doy un paso hacia él pero retrocede.

—Pues no voy a irme pequeño —sonrío mirando sus ojos idénticos a los de su madre —vas a tener que reírte conmigo —sonrío con amplitud, el niño parece agitado y entonces se echa a correr y sale de la habitación, los otros niños lo siguen corriendo y gritando y no entiendo nada, ¿es en serio? No me dejaron ni hacerles un truco.




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