Quizá has visto —o vivido— algo que nunca lograste explicar. Algo que, al final, preferiste nombrar como ilusión, mejor dicho, un sueño. Tal vez fue solo un instante; una puerta que se abrió donde no debía. Y aunque lo viviste, aunque lo escuchaste, es difícil de creer.
Más difícil aún es contarlo.
Porque cuando lo compartes, cuando intentas dar forma a lo inexplicable, en lugar de comprenderlo, cedes paso a más dudas. Y entonces todo se reduce a una simple imaginación.
¿Por qué sucede?
¿Por qué no a otros y solo a mí?
¿Suerte o desgracia? Depende de quién lo haya vivido.
Tal vez, en algún momento, te atrevas a compartir lo que has experimentado. Tal vez podamos reunir teorías y especulaciones. Aunque sepamos que nunca llegaremos a la verdad y seguiremos nombrándolo: una fantasía.
Quizá sea una oscuridad que jamás lograremos iluminar.
Pero... ocurre algo más.
Una chispa; una oscura, que proyecta el dolor de quien lo ha vivido. Y entonces la desgracia como detonante se transmuta en algo que rompe los límites de nuestra comprensión y se convierte en un nuevo inicio.
Quién sabe.
Por eso estas historias existen para invitarnos a asomarnos, aunque sea por un instante, a ese misterio.
Advertencia: algunos cuentos contienen situaciones y escenas delicadas para ciertos lectores.
Editado: 14.04.2026