No todos los pájaros deberían seguirse, menos cuando aparecen mientras jugamos a las escondidas, pero Indaura hizo lo contrario.
Indaura observaba, entusiasmada, la última fotografía del álbum que sostenía. En ella aparecía junto a un pájaro de alas negras, erguido, con la pechuga blanca y un collar de anillos rojos y amarillos, posado sobre sus palmas. La contemplaba con detenimiento, y ella hacía lo mismo.
«Un buen momento para congelarlo para siempre», había dicho su madre cuando decidió fotografiarla.
Las páginas del viejo álbum rebotaban por la gracia del viento y despedían el polvo de otras fotografías más antiguas que se combinaban con las nuevas. Bueno… no muy nuevas sino aquellas en las que Indaura aparecía hasta los cuatros años; durante los siguientes seis años no pudieron fotografiarla debido al robo de la cámara.
Amaba la imagen del pájaro. Solo por él abría el álbum sin falta todos los días: la primera y última vez que lo vio, luego nunca más apareció.
ꟷ¿Qué miras? ꟷse entrometió su primo Tolo.
ꟷ¿Qué te importa? ꟷIndaura le respondió con desganoꟷ- ¿Ya viene el tío?
ꟷPapá se está poniendo las botas. Dijo que lo esperemos un rato más ꟷsu primo Gael, el más pequeñito, llevaba una canasta para recolectar achotillo.
ꟷNunca dejas de mirar esa foto. ¿Y si la sacas del álbum y te lo quedas?
ꟷNo puedo. Me lo prohibieron cuando perdí una foto de mamá Indaura.
ꟷLa tía a veces cae mal por cosas tontas ꟷopinó Tolo.
ꟷ¿Qué estás diciendo de mi hermana, Tolo? ꟷAzariel los asustó con un aplauso.
ꟷQue la tía es una exagerada.
Azariel se sentó por un momento a contemplar la imagen de Indaura con el pájaro en las manos. Le pidió a la niña que le prestara el álbum y empezó a pasar las páginas más viejas. Faltaba una fotografía, la que Indaura perdió. Aquella en la que él y su hermana Estelvina rodeaban la cama de un hospital donde su madre sonreía tristemente antes de morir.
ꟷMi hermana tiene razón. Era una foto muy especial de su abuela. La última que logramos capturar. Pero no te preocupes, mi niña ꟷle acarició la cabezaꟷ Los accidentes pasan.
Gael tomó el álbum para escudriñar la imagen de Indaura con el pájaro, pues también era la que más le gustaba.
ꟷ¿Dónde podemos ver un pájaro así? ꟷpreguntó a su padre.
ꟷNunca he visto uno similar. Recuerdo que Indaura vio uno cuando jugaban a las escondidas.
ꟷ¡Pero lo asustaste tío!
ꟷ¡Pues claro! Es un mal augurio. Tú mamá le tomó una foto y ya está. Es mejor que no aparezca de nuevo.
ꟷPapá, ¿enserio crees en leyendas como esa? ꟷexpresó Tolo jocoso.
ꟷNo son leyendas Tolo, es una verdad. Se los advierto ꟷlos señalaba en forma de advertenciaꟷ No jueguen a las escondidas o un pájaro bonito aparecerá. Y si es el caso, no lo sigan ¿oyeron?
ꟷPapá, ya estás muy grandecito para creer en eso ꟷlos niños rieron.
ꟷDisculpa ¿Cuántos años tienes jovencito? Doce. Entonces no te creas más grandecito que yo. ¡Arriba!
Se dirigieron al fondo de la finca donde se hallaban los árboles de empalagosos achotillos. En uno de estos árboles abundaban los frutos como lluvia a punto de caer desde las copas.
Azariel trepó con una agilidad impresionante, sosteniendo un palo de madera largo y delgado, con un gancho atado en la punta.
ꟷCuidado abajo niños ꟷlos achotillos caían como grandes gotas rojas de suaves espinas. Uno de ellos cayó en la cabeza de Gael que casi terminó llorando. Recogían los que se presentaban en buen estado para ponerlos en la canasta y arrojaban los podridos.
Comían unos cuantos mientras esperaban que el tío dejara caer más de ellos. Azariel empezó a tener dificultades para arrancar un racimo que se ubicaba más lejos de lo que el gancho podía alcanzar.
ꟷPapá, creo que debemos usar un palo más largo ꟷvociferó Tolo, pero Azariel hizo caso omiso.
Pasaron varios minutos y los niños se habían sentado a seguir viéndolo fracasar. Se estaban aburriendo.
ꟷ¿Y si jugamos a algo? ꟷpreguntó Gael que lanzaba la cáscara de un achotillo.
A Indaura le cosquilleaba la necesidad de jugar lo que estaba prohibido.
ꟷJuguemos a las escondidas.
Sus primos la regresaron a ver alarmados.
ꟷ¿No oíste lo que dijo mi papá? ꟷle recordó Tolo.
ꟷDijiste que es solo una leyenda.
ꟷSí... pero… puede ser verdad.
ꟷEres un llorón ꟷTolo alzó las cejas indignado.
ꟷ¿Quieres ver que no? Gael, arriba.
ꟷ¿Y papá?
ꟷSolo será por un rato y luego regresamos.
Corrieron a un árbol cerca de donde estaba Azariel sin perderlo de vista. Tolo se ofreció a contar y los demás corrieron a esconderse en un lugar seguro. Tenían treinta segundos para hacerlo.
ꟷUno… dos… tres…
Gael e Indaura corrían mientras reían de nervios. Indaura se escabulló entre dos árboles muy juntos, donde perdió de vista a Gael cuando se separaron.
Editado: 27.06.2026