Descendientes Eternos

La leyenda del Sol y la Luna

¿Conoces la leyenda del Sol y la Luna?

Hace mil años, en un mundo conocido como Saxdeia, existieron dos personas conocidas como la hija del Sol y el hijo de la Luna, cuya trágica historia se repetía de la misma manera vida tras vida: Un amor prohibido que acababa en desgracia.

Ambos estaban destinados a verse en el campo de batalla. Desde el nacimiento les inculcaron ideas sobre su rivalidad, sin embargo, el corazón es necio y soñador.

Renacieron obligados a olvidarse de sus ideas alocadas de un mundo diferente. Entonces un día, inolvidable para algunos, los caminos del Sol y la Luna volvieron a cruzarse.

La Luna quedó cautivado por la pasión y osadía del Sol, mientras que ella se enamoró de la luz escondida bajo la oscuridad de la Luna.

Su amor se fue cultivando entre las sombras del ocaso y escandalizaba a quienes sus rayos alcanzaban; aun así, nadie podía separarlos.

Juntos comenzaron a soñar con unirse en un sagrado e inolvidable eclipse; pues, pese a sus diferencias, sabían que el día y la noche dependían uno del otro. Entonces, una tarde, todo se destruyó en un abrir y cerrar de ojos. El suelo se tiñó de rojo, el cielo se oscureció y los amantes murieron dejando un juramento sin cumplir.

La humanidad pagó el precio por tanto odio y guerra. Tras perder a los hijos del Sol y la Luna, además de ser cautivados por su amor, prometieron crear aquella unión por la que tanto lucharon; mientras los dioses decidieron que su misión todavía no había acabado.

«Si tan solo tuviera otra oportunidad, cambiaría el mundo para ambos»

De aquella frase pronunciada por el hijo de la Luna nació la esperanza de nuevo.

Fue así como un día cualquiera, luego de mil años, los trágicos amantes reencarnaron en Saxdeia.

Julie y Archibald, dos adolescentes con vidas totalmente opuestas, se conocieron un tres de marzo sin saber acerca de sus vidas pasadas ni de aquellos juramentos pronunciados en los crepúsculos.

Entrelazados por el destino, el Sol y la Luna podían sentir en sus almas que algo los unía, tan fuerte y a la vez indescriptible; pero no había tiempo para descifrar los enigmas tras esa conexión. Tenían una misión, ya que su encuentro no fue casualidad. El mundo estaba por perecer y solo ellos conocían la forma de evitar una gran catástrofe.

Les esperaba un gran camino por recorrer, el alba lucía más lejano para ellos y su pasado parecía atormentarlos incluso en su nueva vida.

De esta manera inició una nueva historia: Los Descendientes Eternos. Su regreso significaba salvación, pero en Saxdeia el amor siempre ha sido el preámbulo del caos.

¿Conoces la leyenda del Sol y la Luna?

Hace mil años, en un mundo conocido como Saxdeia, existieron dos personas conocidas como la hija del Sol y el hijo de la Luna, cuya trágica historia se repetía de la misma manera vida tras vida: Un amor prohibido que acababa en desgracia.

Ambos estaban destinados a verse en el campo de batalla. Desde el nacimiento les inculcaron ideas sobre su rivalidad, sin embargo, el corazón es necio y soñador.

Renacieron obligados a olvidarse de sus ideas alocadas de un mundo diferente. Entonces un día, inolvidable para algunos, los caminos del Sol y la Luna volvieron a cruzarse.

La Luna quedó cautivado por la pasión y osadía del Sol, mientras que ella se enamoró de la luz escondida bajo la oscuridad de la Luna.

Su amor se fue cultivando entre las sombras del ocaso y escandalizaba a quienes sus rayos alcanzaban; aun así, nadie podía separarlos.

Juntos comenzaron a soñar con unirse en un sagrado e inolvidable eclipse; pues, pese a sus diferencias, sabían que el día y la noche dependían uno del otro. Entonces, una tarde, todo se destruyó en un abrir y cerrar de ojos. El suelo se tiñó de rojo, el cielo se oscureció y los amantes murieron dejando un juramento sin cumplir.

La humanidad pagó el precio por tanto odio y guerra. Tras perder a los hijos del Sol y la Luna, además de ser cautivados por su amor, prometieron crear aquella unión por la que tanto lucharon; mientras los dioses decidieron que su misión todavía no había acabado.

«Si tan solo tuviera otra oportunidad, cambiaría el mundo para ambos»

De aquella frase pronunciada por el hijo de la Luna nació la esperanza de nuevo.

Fue así como un día cualquiera, luego de mil años, los trágicos amantes reencarnaron en Saxdeia.

Julie y Archibald, dos adolescentes con vidas totalmente opuestas, se conocieron un tres de marzo sin saber acerca de sus vidas pasadas ni de aquellos juramentos pronunciados en los crepúsculos.

Entrelazados por el destino, el Sol y la Luna podían sentir en sus almas que algo los unía, tan fuerte y a la vez indescriptible; pero no había tiempo para descifrar los enigmas tras esa conexión. Tenían una misión, ya que su encuentro no fue casualidad. El mundo estaba por perecer y solo ellos conocían la forma de evitar una gran catástrofe.

Les esperaba un gran camino por recorrer, el alba lucía más lejano para ellos y su pasado parecía atormentarlos incluso en su nueva vida.




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