Desconocido

Capítulo 5. “¿Me ayudarás?

Leí el mensaje nuevamente, luego agité mi cara en negación, no, no puede ser ninguno de ellos, no tendría sentido. Al levantar mi vista, pude ver a Jude y a Erick, ambos estaban caminando hasta la cocina.

—¡Fuera de mi casa! —grité molesto.

Los dos se detuvieron, unas malditas sonrisas en sus caras me hicieron molestarme aún más, pero me controlé y ya no les dije nada. Jude tomó a Melanie de la mano, la jaló para llevársela, ella no opuso resistencia y sin más, los tres salieron de mi casa.

¡Dios mío! Esto es tan irreal, nada de esto es real, Alejandro no puede estar muerto, todo está bien, es aquel día y al final decidimos no ir a esa tonta fiesta, los tres nos quedamos aquí, en el momento en el que entran a la casa, estamos juntos y no tienen más remedio que irse sin hacerle daño a nadie.

—Dylan, ¿Estás bien? —preguntó Jonathan, tomándome por los hombros, yo salí de mis pensamientos asintiendo.

—Sí, estoy bien.

Las miradas de los demás se pusieron sobre mí, tenía mi respiración agitada, qué bueno que no estoy llorando, sería demasiado patético.

—Hay que darle tiempo —Gabriela me sonrió.

—Lo haré —asentí sonriendo, yo sé que Melanie ahora mismo está molesta conmigo, por haberla dejado sola, yo mismo me odiaría si las cosas fueran al revés—. Pónganse cómodos, iré a preparar las palomitas.

Me dirigí hasta la cocina, miré el suelo, en donde estaba ese vaso roto todavía, por un instante pude imaginarme a Alejandro, que aun con toda esa sangre que había debajo de su cabeza se ponía de pie, estaba vivo.

—¿Son cuatro minutos? —preguntó Pablo, sacándome de mis pensamientos—. Dylan, no estás solo, nosotros estamos para lo que necesites, no tienes que sufrir en silencio, todos lo extrañamos muchísimo.

Asentí, Pablo hizo lo mismo y metió las palomitas al microondas, en efecto, puso cuatro minutos. En unos pocos minutos todos ya estábamos en los sillones, con las luces apagadas viendo la película.

Mis padres estarán trabajando hasta muy tarde, estoy acostumbrado a eso, pero ahora no sé si pueda estar tranquilo, estos mensajes, la nota y la muerte de mi amigo, me da miedo estar solo hasta tarde.

Sin que nadie se diera cuenta, desbloqueé mi celular, rápido fui hasta donde estaban los mensajes de ese número desconocido, oh mierda, ¿Son dos números diferentes? Había dos conversaciones que aparecían de la misma forma. Uno me decía que quería contarme todo lo que había pasado esa noche, el otro me amenazaba con seguir yo.

Entré al chat del mensaje recibido esta tarde, del cual aún no había recibido respuesta.

Dylan:

"¿Qué mierda quieres decir con 'Eres el siguiente'?"

Esperé algunos minutos muy pendiente al celular, que hasta no pude prestarle la suficiente atención a la película, pero no recibí respuesta alguna. Levanté mi vista del celular y me di cuenta de la mirada de Jonathan sobre mí, con una sonrisa en su cara.

El tiempo se fue bastante rápido, la película ya había terminado y a decir verdad yo no le había puesto la suficiente atención como para saber cómo había terminado, así que recé que nadie fuera a preguntar algo.

—Nos vemos mañana, descansen —el primero en irse fue Pablo.

Me despedí de Gabriela, con un gran abrazo, luego fue el turno de Jonathan, a quien acompañé a la puerta principal, nos despedimos con un corto abrazo y justo cuando lo vi entrar a su casa, mis padres acababan de llegar.

Hablamos un poco sobre el día, me despedí de ellos y fui a tirarme en mi habitación, me estaba muriendo de sueño, no puedo creer que, aunque dormí mucho por la tarde aún quiero dormir más, sin darme cuenta poco a poco me fui quedando dormido.

***

—Hey —un fuerte grito resonó en mi habitación, por lo cual abrí los ojos de golpe—. Ellos ya vienen por ti.

Me incorporé sin poder creer lo que estaba viendo, lo que estaba escuchando, Alejandro estaba sentado en la orilla de la cama, justo a mi lado, él estaba mirando hasta la puerta de mi habitación.

—¿Quiénes vienen? —pregunté con la voz entrecortada.

Quería llorar, no me podía creer que esto estuviera pasando, me quité las cobijas de encima y me moví para poder tocarlo. Estiré mi mano y lo tomé de su hombro, ahora su mirada me miró fijamente.

—Ya vienen por ti, Dylan, por favor ten cuidado —dijo Alejandro, podía notar desesperación en su cara—. No puedes estar solo, no puedes estar ni un solo minuto solo, ellos esperan el momento exacto para venir por ti.

Asentí asustado, él apretó sus ojos, como si estuviera aguantando mucho dolor, luego pude ver sangre escurrir por su cara, venía de su cabeza, empezó a manchar todo a su alrededor, no, no.

—¡Ahhhh! —grité al mismo tiempo que él.

Abrí los ojos de golpe, mi mirada se fue hasta mi mesita de noche donde estaba mi despertador, eran las siete de la mañana. Busqué por toda la habitación algún indicio de mi pesadilla, pero no había nada, había sido solo eso, una pesadilla.

¿Habrá sido algún tipo de advertencia? En lo que me alistaba para la escuela, no dejaba de darle vueltas a mi sueño, si Alejandro me dijo que ellos vienen por mí, supongo que debe significar algo, tiene mucha coincidencia con el mensaje que recibí ayer por la noche.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.