Desconocido

Capítulo 7. “Cambio de planes”

—La encontré esta mañana en mi casa —Melanie ahora se miraba algo nerviosa—. También me han llegado mensajes de un número desconocido.

—Muéstrame los mensajes.

Ella asintió, desbloqueó su celular y me lo pasó para que pudiera leer los mensajes. No podía creerlo, de igual manera venían de un número desconocido. Mel tenía tres mensajes, horas diferentes de llegada y ninguno estaba respondido.

"Necesito tu ayuda, te contaré todo"

"Agradecería que respondieras, yo puedo contarte todo, estás en peligro"

"Dylan y tú son los siguientes, necesitas mi ayuda tanto como yo necesito la tuya"

—El último mensaje me llegó esta mañana, los hijos de puta quieren hacernos lo mismo que a Alejandro, quieren matarnos, Dylan.

Noté que unas pequeñas lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Melanie, se podía ver bastante preocupada. Yo solo me acerqué a ella y la envolví en un fuerte abrazo.

—No vamos a morir, haremos todo lo posible para saber quiénes fueron los imbéciles que acabaron con la vida de nuestro amigo y haremos que paguen.

Melanie asintió y sobó mi espalda. ¡Rayos! Me sentía tan mal de haberme ido, ella al igual que yo estaba sufriendo mucho, no puedo creer que tuvo que pasar por todo sola.

—¿El grupo está unido otra vez? —preguntaron detrás de nosotros. Pude reconocer la voz de Pablo.

Melanie y yo nos reímos, nuestro abrazo se rompió y nos giramos a ver a Pablo; él mantenía una gran sonrisa en su rostro.

—Todo está mejor ahora —Melanie sonrió—. Ahora estamos en peligro, pero si estamos juntos nada nos va a pasar, ya luego te contaremos todo.

Gabriela y Jonathan llegaron hasta donde estábamos. Pude ver que nos miraban bastante confundidos.

—¿Llegó otra nota? —preguntó Jonathan confundido. Melanie me miró sorprendida de que le hubiera contado al chico nuevo, pero Jonathan, al ver que no respondí, habló otra vez—. Pueden contar conmigo para lo que sea, esto va para todos ustedes.

—Gracias, Jonathan, eres una gran persona, fuiste de mucha ayuda —Melanie se acercó a él y lo envolvió en un abrazo.

Sonreí ante lo que veía, en verdad me había sentido algo vacío sin mi amiga, pero ahora que nos hemos reconciliado me estaba sintiendo mucho mejor. Decidimos alejarnos de donde estábamos, pues Jude y Erick se estaban dirigiendo hasta donde nosotros estábamos.

—Ya vámonos —Gabriela miró a esos dos con molestia.

—Nos vemos esta noche en casa de Dylan, tengo que hacer que Jude y Erick borren ese video, váyanse sin mí —Melanie se despidió de nosotros y sin más se alejó hasta donde esos dos estaban.

Los cuatro caminamos hasta la salida, el día se había ido bastante rápido, a decir verdad. Al salir de la escuela, nos encontramos a Karime, quien se acercó a nosotros de manera intrigada.

—¿Qué es lo que está pasando? —preguntó ella, ahora parecía molesta—. El mensaje decía que tiene que ver con la muerte de mi novio, exijo saber qué está pasando.

—No es de tu incumbencia, así que por favor, aléjate de nosotros —dije sin parecer una mala persona.

—¡Jódete! Ten por seguro que voy a saber qué está pasando —Karime molesta se alejó de nosotros.

—Bye, hermosa —Gabriela se rio mientras agitaba su mano en dirección a la chica.

Nos despedimos de Pablo y Gabriela. Ahora solo quedamos Jonathan y yo caminando de regreso a casa. Ya teníamos el plan: vendrían a mi casa por la noche, les vamos a contar todo sobre los mensajes, las notas y que hay alguien lanzando amenazas.

Un silencio se apoderó de nosotros, aunque debo admitir que no me sentía incómodo, más bien iba tranquilo, pensando en cómo se tomarían lo que está pasando. Pablo tal vez quiera ir a la policía, pero dudo que eso pueda llegar a ser una buena idea.

—¿Puedo preguntarte algo? —preguntó Jonathan, rompiendo el silencio que estaba reinando el ambiente. Yo asentí. —¿Te gusta alguien?

La pregunta me había tomado con bastante sorpresa, lo miré confundido, no entendía a qué había venido esa pregunta ahora, así que no supe cómo reaccionar, más que regresándole la pregunta.

—¿A ti te gusta alguien? —alcancé a decir, pues parecía que él iba a decir algo más.

—No es justo, no se puede contestar a una pregunta con otra pregunta —Jonathan se echó a reír—. Pero respondiendo a la tuya, tal vez sí hay alguien que me gusta, que me está empezando a gustar. Quiero poner en orden lo que siento, así que aún no te puedo decir el nombre.

Negué de inmediato.

—No, no me puedes dejar así, la intriga me va a consumir vivo, tienes que decirme —dije rápidamente, fingiendo asfixia. Aun así, él no dijo nada—. ¿Es Pablo? Vamos, Jonathan, dímelo.

—No te diré.

Él negó con su cabeza, luego sacó su celular, me miró sonriendo y sin más se echó a correr. Ya estábamos muy cerca de llegar a nuestra casa, por lo cual empezó a mover su mano en señal de despedida.

—¡Tramposo! Tú sacaste el tema, tienes que decirme.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.