Me quedé helado con la nota entre mis dedos temblorosos. No podía creer lo que leía: ¿Alguien acosaba a Alejandro? Él nunca me dijo nada. Jonathan seguía sentado a mi lado; me miraba con una mezcla de horror y confusión.
—¿La fiesta de Jude? —me preguntó, rompiendo el silencio que se había formado por algunos segundos que se sintieron eternos.
—Fue la noche en que murió, la noche en que todo cambió —respondí sintiendo un escalofrío recorrer mi espalda.
Sin poder contener la curiosidad y el miedo, dejé la nota a un costado y metí mi mano en la caja de zapatos. Había unas cuantas más.
"Hola, Alejandro. Créeme que esto será más divertido para mí que para ti. Te daré una pista sobre quién soy: estoy en tu clase, todos los días te observo con tus amigos estúpidos. Ellos no saben, ¿verdad?"
Mis ojos se abrieron de par en par. ¿Qué era lo que no sabíamos? ¿Qué demonios nos ocultaste, Alejandro? Él nunca mencionó nada. Miré a Jonathan esperando encontrar la respuesta en él, pero estaba incluso más perdido que yo. Vacié la caja por completo en la cama, dejando todo sobre el edredón. Tomé una nota más y la leí:
"Yo sé que lo único que quieres es evitar problemas, pero ya te dije lo que queremos."
"¿Hablas en serio? Tú pierdes más que nosotros. Adelante, haz lo que quieras."
"Hola, Alejandro, me gustaría jugar un pequeño juego contigo. Tú tienes que adivinar quién soy; esto solo es el inicio."
"Ale, él quiere todo para el sábado. Creo que pedirá verte en la fiesta de Jude. Dijo que si no tienes todo listo, Dylan y Melanie serán los que van a morir."
"Hoy los vio. Créeme que habla en serio con todas las amenazas que te está enviando, Alejandro. Él va tras Dylan."
No podía creer todo lo que estaba leyendo. No podía creer que Ale no mencionara nada de lo que le estaba pasando... casi como yo. En estas últimas notas se notaba claramente que eran de dos personas diferentes. ¿Será similar conmigo? He sentido que los mensajes del Desconocido vienen de dos personas distintas, pero no estoy seguro.
—¿Por qué estaban detrás de Alejandro? —preguntó Jonathan en un susurro.
—No lo sé, no tengo idea. Estoy incluso más confundido que tú. Ninguna maldita nota nos dice qué problemas tenía.
Me recosté en la cama con una última nota en la mano, sintiendo que nuevamente la investigación no iba a ninguna parte. Me sentí inútil una vez más. No sirvo para esto. Mi vista se quedó fija en el techo.
—Ojalá Alejandro no hubiese muerto. —Me di la vuelta en la cama, quedando boca abajo con la cara hacia la pared—. ¿Crees que voy a morir? Si me niego a ayudar al Desconocido dice que algo malo pasará. Tal vez solo debería rendirme.
Pude sentir que Jonathan hizo lo mismo que yo; se echó en la cama justo a mi lado. Luego sentí su mano acariciando suavemente mi cabello.
—No voy a dejar que te pase nada —dijo él. Supuse que estaría sonriendo.
Quise comprobarlo y me di la vuelta, quedando de frente a él.
—Además, ya le dijiste que lo vas a ayudar —continuó Jonathan—. Eso es bueno para saber quién es y así te va a contar todo.
Sonreí, sintiéndome protegido y entendido por un instante.
—Jonathan... ¿yo te gusto?
No dijo nada. En su cara se formó una enorme sonrisa y sentí que se acercó un poco más a mí. No supe cómo reaccionar y me levanté de golpe de la cama.
—No tienes que responder —solté rápido, desdoblando la última nota en mi mano—. Supongo que solo tratas de ayudarme porque Alejandro era tu amigo y yo era casi un hermano para él.
Jonathan estaba por decir algo, pero se detuvo. Se giró de forma brusca metiendo sus manos debajo de la almohada. Lo miré confundido. Movió la almohada y la cobija... y…
El aire se me escapó de los pulmones. Allí, sobre la sábana, descansaba una pistola negra. Se veía pesada, fría y horriblemente real, Ver ese trozo de metal justo donde Alejandro solía apoyar la cabeza me dio una náusea repentina.
—¿Qué hace esto aquí? —preguntó Jonathan con la voz temblando de puro miedo. Retrocedió como si el objeto fuera a morderlo—. ¿Por qué Alejandro tenía un arma debajo de su almohada?
Bajé la vista hacia la nota que aún tenía en mis dedos. Lo entendí. Entendí por qué Ale se sentía obligado a dormir con algo tan peligroso a su lado.
—Supongo que por esto —le dije, entregándole el papel a Jonathan con la mano temblando de nervios.
"Veremos si cuando veas a tus amigos muertos harás lo que te pedimos. Cuando me cruce con ellos, no dudaré en acabar con ambos. Y cuidado con dormir con la ventana abierta, alguien podría colarse a tu habitación."
—Dylan... parece que intentaron matar a Ale varias veces antes de que por fin lo lograran —leyó Jonathan mientras se incorporaba poco a poco.
—Yo pude ayudarlo —dije sintiéndome pequeño—. Si tan solo me hubiese contado... lo vivió todo él solo.
Después de leer las notas, entendía perfectamente que Ale tenía problemas muy graves. Pero, ¿quería protegerme o no me tenía confianza para contármelo? Miré hacia la silla del escritorio, imaginando que él estaba ahí para responder todas mis dudas. La imagen de mi amigo desapareció cuando la puerta de la habitación se abrió. Era su madre; traía dos vasos de jugo en sus manos.
#126 en Terror
#974 en Thriller
#440 en Misterio
misterio, misterio terror suspenso, asesinato paranormal terror
Editado: 19.05.2026