Descubriendo a Marte

Capítulo cinco

 

La escuela me empieza atacar con deberes. Esta semana está siendo muy complicada, los profesores nos están bombardeando de tareas y no puedo dejarlas para el último momento porque me pongo nerviosa al saber que se acumulan. Por eso, opto por hacer las tareas el mismo día que me las dejan.

Todo esto me absorbe por completo y el tema de Jota y Paula se va a un segundo plano. No tengo tiempo para sentirme mal ni distraerme. Sé que la comunicación es vital en una relación, pero no puedo lidiar con eso ahora.

Estoy en mi cuarto con Olmo, resolviendo algunos ejercicios, y mi celular no deja de vibrar. Majo y Marjorie hablan demasiado por nuestro grupo, pero es muy gracioso todo lo que escriben.

Me acabo de dar cuenta de que Samuel no me ha hablado ni mensajeado desde nuestra conversación en el pasillo. «¿Estará molesto?». Jota solo me ha enviado un par de corazones, los cuales no tengo muchas ganas de responder.

Dejo el celular a un lado con la intención de sumergirme en los ejercicios de matemática, pero un golpe en mi ventana me distrae. Olmo comienza a ladrar, así que decido sacarlo de mi habitación antes de que despierte a mamá, que ha tenido una guardia muy agotadora.

Jota se asoma por mi ventana, sus pies se apoyan en el árbol, pero sus manos reposan en el marco de mi ventana.

- Hola.- digo mientras me regala una de sus sonrisas encantadoras.

Jota no cruza por la ventana, se queda desde afuera observandome.

- Hola. - Me responde.- ¿Estás bien?

- ¿Si por?.- «No, no lo estoy»

- No hemos hablado en todo el día y solo quería saber si estabas bien. - su voz suena un poco ronca, un poco triste, tal vez.

- Se me está complicando organizarme en la escuela y solo quiero cumplir con todo.- No es mentira, estaba abrumada por eso también.

- ¿Segura? ¿Quieres que me quede? Puedo adelantar mis deberes. No me molesta. - me da ternura que quiera avanzar los deberes cuando él los odia. Pero en estos momentos, prefiero estar sola.

- No quiero sonar mala, pero en verdad no puedo distraerme. Quiero acabar con las tareas lo más rápido. Podríamos hablar por llamada en la noche.

- Está bien, le diré a Samuel para vernos. Hemos conocido a unos chicos en el skatepark que juegan "Lol" y me invitaron a pasar la tarde con ellos. - Se ve muy emocionado. Me encanta cómo Jota tiene la habilidad de socializar muy rápido con las personas. Todos lo aman.

- Suena bien. ¿Son del colegio?

- Si la mayoría, otros son del colegio al que no pudimos entrar. Son muy divertidos.-No respondo y solo le sonrío.

Nos miramos por unos segundos. Todavía me pongo muy nerviosa cada vez que Jota me mira de esa manera, y me hace sentir algo en el estómago. Lo quiero mucho y no quiero arruinar las cosas con él, él no lo merece.

Rompo la distancia que tenemos y le doy un beso corto en los labios. Cuando retrocedo, me vuelve a acercar para darme otro beso más.

- ¿Sabes qué? Al diablo el skate y los chicos. Me quedaré adelantar los deberes contigo.- Me da otro beso más y me río.

- No, en serio te llamo en la noche y mañana nos juntamos.- Ya me siento mejor, pero prefiero darme un espacio para poder asimilar todos estos sentimientos que surgieron después de ese acercamiento que vi entre Jota y Paula.

- ¿Segura? ¿Muy segura?- Me pone unos ojitos que me derriten de amor, así que debo cortar esto antes de que me haga cambiar de opinión.

- Si- Se escucha como rasguñan mi puerta. - Aparte Olmo está un poco fastidiado porque siempre lo boto cada vez que vienes.

- Olmo me ama, pero apenas me siento en tu cama se descontrola.

Me río y le doy un último beso para despedirlo.

- Bueno, nos vemos mañana. - Jota se me queda mirando y me hace un puchero. Las ganas me están matando y le doy otro beso.

- ¿Estás segura, no?- Quiero que se quede conmigo, pero siento que en cualquier momento vomitaré de una manera no muy buena el tema de Paula. Y no quiero ser tóxica, quiero tranquilizarme, asimilarlo un poco más y poder hablarlo con él. Necesito pensar en la manera que abordaré este tema. - No quiero dejarte sola.-

- No estoy sola, estoy con Olmo.

- Ya lo sé, solo que...

- ¿Qué cosa?

- Es que si no estás conmigo o con Samuel siempre estás sola, y no me gusta verte así.- No sé de dónde viene eso.

- ¿Verme cómo?

- Ya sabes... sola

- Pero no estoy sola.

- Marte...

- ¿Qué?

- ¿No has conocido a nadie en clases? .-

Me empiezo a irritar un poco porque siento que me está presumiendo que tiene amigos con quien compartió y yo no. Como dije, es algo que envidio de Jota, quisiera ser más como él, pero no puedo.

Soy muy tímida y a nadie le agrado a primera vista.

- Claro que sí, pero ya te dije, tengo muchas tareas.

- Debes darte un respiro

- Y eso hago en estos momentos

- Marte...

- Ya deja de decir mi nombre de esa manera.- Esto no tiene sentido, no sé a qué quiere llegar. Siento por un momento que quiere decirme algo como: "Deja de ser antisocial, sé normal". Tal vez no es lo que él quiere decir, pero es lo que me está haciendo sentir en estos momentos.

- Está bien, lo siento. Solo me gustaría que pases tiempo con amigas, amigos o amigues...

- Okey...

- ¿Sabes que puedes decirme cualquier cosa, no?

- Lo sé, siempre lo sé.- «¿Y por qué te cuesta decirle lo que viste con Paula?»

- Si necesitas cualquier cosa, llámame o mándame un mensaje, siempre voy a estar para ti.- 

- Gracias Jota.- Ya no quiero hablar más sobre esto, me está enojando y tengo terror de no controlarme y decir cosas hirientes y sin pensar.

- ¿Segura que no quieres que me quede?

No obtiene respuesta, lo miro agotada y él por fin comprende, no quiere insistir más y solo me da un último beso.




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