Descubriendo a Marte

Capítulo veinticuatro

Siento que el mundo gira cada vez más rápido y me resulta difícil asimilar que solo queda un mes para terminar mi último año en la escuela. Es extraño porque siento que todo lo que viví solo ocurrió en semanas, pero fue todo un año completo.

Aún no recibo la carta de la universidad que quiero, pero ya no me siento tan presionada conmigo misma si no logro entrar. El ingreso a una universidad no define quién soy como persona ni acredita en una balanza todo el esfuerzo que he dedicado durante tantos años de estudio.

Y recién puedo comprenderlo. He visto cómo la autoestima de estudiantes, mucho mejores que yo, se ve destruida por una carta de rechazo. Y no es justo ya que esa persona se esforzó, pero tal vez hubo alguien que solo por una milésima lo hizo mejor y eso no quiere decir que seamos los peores. Pero las universidades nunca sabrán cuánto nos hemos esforzado, solo nosotros lo sabemos.

Me ha costado entender que sobreexigirse y no disfrutar de las cosas está mal. No puedo pasar años enteros encerrada en una biblioteca, sufriendo ataques de pánico porque siento que tengo que estudiar cinco veces más. Tengo que creer en mi capacidad y en mi potencial para lograr lo que me proponga. Si el mundo no me brinda las herramientas que necesito, buscaré soluciones a mi alcance y alcanzaré mis objetivos. Por eso, la universidad a la que entre estará bien, ya que sé que puedo cambiar el mundo, independientemente del lugar en el que esté.

En estos momentos, muchos en la escuela, aparte de entrar a la universidad, están nerviosos por aprobar los exámenes finales, ya que ni locos quieren volver a repetir el último año. Técnicamente, yo ya he conseguido todos los créditos, así que incluso si sacara un cero en el examen final de matemáticas, ya estaré graduada.

Marjorie, Majo y Jota están estudiando como locos por cada rincón del colegio. Casi no comen porque solo paran con sus libros. Hasta tengo que ponerme una alarma para recordar de alimentar a mis amigos, porque si no, ninguno lo hará.

Estamos en el segundo descanso y Marjorie está con la cabeza hundida en un libro de historia. Majo está recostada durmiendo.

-Ya no puedo más Marte, solo me faltan tres malditos exámenes, pero mi cabeza no da mas. Me quiero morir, por favor mátame de una vez.- Marjorie saca su cabeza del libro y ve dormir a Majo.- ¡Despierta!

Majo da un pequeño brinco del susto.

-Tranquila coman algo. - Le paso a cada una dos hamburguesas y un par de jugos. 

-Te amo

-Lo sé. 

-¿Cómo estás tú? Siento que no te hemos preguntado eso desde hace mucho. 

-Todos estamos pensando en los finales y en la universidad, no hay mucho tiempo para pensar en mis dramas. 

-¿Cómo estás? - insistió Majo

-Estoy bien…. Un poco bien…. Supongo.

-¿Y Paula? 

Desde mi cumpleaños, no sé mucho de Paula. Supongo que logramos mantener nuestra distancia por nuestra paz mental. 

La primera semana me gustó que nuestra relación fuera así, pero después… Después me resultó algo incómodo que alguien tan importante para mí pareciera insignificante. Aún quería decirle las cosas que no me permitió decir aquella vez en el planetario, donde ella decidió por mí y decidió terminar lo que tuviéramos, algo que nunca comenzó pero que decidió terminar.

Aún la sigo queriendo, la verdad es que no sé de qué forma. Ya no sé si aún me gusta, pero el amor, creo que jamás se irá. Quiero preguntarle tantas cosas, pero siento que ya fueron contestadas y solo busco excusas para estar cerca de ella.

«¡No fueron contestadas ni un carajo!»

Aunque tal vez haya una pregunta que aún no tiene respuesta, pero no sé si está dirigida a ella. Tal vez esté dirigida al universo: ¿Podríamos haber tenido una relación Paula y yo? ¿O todo estaba destinado a que pasara como pasó?

Tal vez Paula solo será para siempre mi "qué hubiera pasado si". Quizás sea algo que nunca sabré.

Lo único que sé es que ella forma parte de mi camino de autodescubrimiento. Ahora por fin me siento más segura de mí misma y de mis pensamientos.

Al menos he encontrado mi seguridad.

-No hemos hablado hasta ahora. 

-Marte, ¿no crees que deberían hablar y arreglar todo esto? 

-¿ Y qué tal si ya se arregló?

-¿A qué te refieres?

-Ninguna de las dos está sufriendo, estamos bien. 

-Bueno eso solo habla por ti porque como sabes lo que la otra persona siente. 

-Solo lo sé.

-¿Segura?

No puedo responder algo más, una parte de mí tal vez no quiere tomar ese riesgo. Así que solo levanto los hombros.

-Esta bien , si tú te sientes mejor, entonces creo que es lo correcto. 

-No se si es lo correcto. - confieso.- Pero en estos momentos me siento bien, tranquila y quiero eso. Este año ha sido una locura y recién ahora me siento bien. 

-Tal vez, la tranquilidad ante todo.

-La tranquilidad ante todo. - Confirmo.

-¿Y jota? 

-¿Qué hay sobre la tranquilidad ante todo?- cuestiona Marjorie. 

Fue un poco difícil lidiar con el tema de mi sexualidad conmigo misma. Sentí que jota ya no iba a fijarse en mí porque también me gustaban las mujeres. Pero eso era mi inseguridad porque yo misma tengo que quererme antes que todo. He comprendido por fin que soy una mujer bisexual y que debería estar con personas que respeten eso y no hagan menos la parte de mí que para ellos no les conviene. He averiguado mucho sobre la bifobia y cómo muchas parejas siendo bisexuales o una lesbiana tienen que lidiar con eso.

Quiero que alguien me ame como soy y no invalide ninguna parte de mí.

Jota estas últimas semanas ha estado conmigo de una manera diferente. No romántica ni tampoco siendo solo mi mejor amigo, ha sido más que eso y ha sido un gran apoyo para mí en todo lo que me ha pasado.

Hemos tenido la oportunidad de besarnos, pero ninguno de los dos ha cruzado esa barrera. Solo disfrutamos de la compañía del otro.




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