Desde Cero

1

Soy el príncipe de un reino llamado Valle Viviente, es nombrado así porque tanto los humanos como los otros tipos de seres pueden convivir en este lugar. Sé nota que no se esforzaron tanto por el nombre pero aún así es buen lugar. Mi nombre es Su Ming, mi padre acaba de fallecer y lo primero que pensó mi madre es que debo heredar el reino porque soy el hijo mayor y ella es la esposa oficial del difunto rey. Mi hermano es sólo un año menor que yo; pero aún así solo es el hijo de la concubina de mi padre. Era una situación rara pero mi padre y mi madre solo se casaron por un trato de sus familias, ya estoy por cumplir los 25 años en unos meses y yo creo que ya estoy listo para recibir el reino, pero siendo honesto no me interesa ser el rey.

Joven maestro Su, ya es hora de el desayuno. — Se oye la voz de una de las chicas que trabaja en el palacio.

— Trae mi vestuario.

Enseguida. — entra a la habitación con los vestuarios de hoy.

— Gracias. — sostengo el vestuario que acaba de pasarme, ella intenta ayudarme a vestir pero solo la detengo y muevo la cabeza en señal de no.

— Está vez lo haré yo. —Ella asiente y se retira de la habitación.

Caundo termine de vestirme escuchó que alguien está tocando la puerta. Supongo que es mi madre.

— Puede pasar.

Ella entra mientras comienza hablar —Hijo ya estas listo para recibir el puesto de tu padre. — Puedo notar su emocion.

— Creó que ya estoy listo. — Ella me mira y se acerca para decirme algo.

— Sabes que esto es por el bien de ambos. Esta mañana esta discutiendo con la bruja, creó planea algo así que apresuremonos con la ceremonia de coronación, ¿bien?

— Está bien madre. —¿bruja? Vaya forma de llamar a la concubina de padre. Me limitó a sonreír. 

Llegó el momento de la ceromia.

Estoy a punto ser coronado hasta que veo a unos seres extraños parecidos a los gigantes, ellos comienzan a atacar el palacio, pero ese no es su objetivo pues aunque vinieron a atacar,  no parecen querer atacar el palacio principalmente, más bien quieren atacar a alguien. Al parecer fueron enviados por la madre de mi hermano. Notó la solpresa en el rostro de mi hermano, tal vez no seamos muy cercanos pero nos llevamos bien.

Madre, ¿qué hiciste? — Dice mi hermano.

— No entiendes, esto es por ambos. — grita ella.

Mi madre se mete en la discusion.

Así que vas a atacar directamente al palacio. — Mi madre se mete en la pelea y confronta directamente a Lady Song.

Todo es un desastre pero notó a unos de los gigantes acercarse a mi, intentó defenderme pero el es muy fuerte y está enfrente mío, me golpea hasta caer al suelo; asi logrando apuntar una filosa espada sobre mi pecho, que va pasado lentamente hasta salpicar un charco de sangre, notó como mi madre se da cuenta mientras los guardias que luchaban con otros gigantes corren hacia mí,  siento un dolor inmenso pero en lugar de morir puedo sentir mi corazón latiendo aún, al abrir mis ojos solo puedo notar una habitación blanca y cosas extrañas pero no solo eso esta en la habitación. Logro notar a un chico que parece más o menos de mi edad pero es algo extraño, pues no parece tener rasgos asiáticos.

¿No había muerto? ¿Qué ocurrió? ¿Dónde estoy? Tengo tantas preguntas. El chico se percata de que estoy despierto. 

— Al fin has despertado. —Se acerca hacia mí. 

El no está hablando chino, sin embargo le entiendo. 

— ¿Quién eres? Es lo primero que pregunto hablando en su idioma. Es algo que simplemente digo como si toda la vida lo hubiera hablado.

— Oh es cierto no nos conocemos, soy Oliver el chico que te encontró inconsciente y te cuidó. 

— ¿En donde me encontraste?

—En la universidad.  —Contesta algo confundido.

— ¿Universidad? — ¿Dónde es eso? Me pregunto confundido. Estoy tan confundido. 

— Oye será mejor que llamé a un doctor para que te revise. Ya vuelvo. —Lo observó alejarse.

— ¿Qué está pasando? Esto es extraño. 

Entra un hombre con un vestuario raro y el chico que vi antes. 

— Hola Jiang Feng, me alegro que hayas despertado, te voy a examinar. — Se acerca hacia mí aquel hombre. 

— ¿Jiang Feng? ¿Qué quiere decir? Yo me llamó Su Ming. —Contestó. 

— ¿Su Ming? Posiblemente haya tenido una pérdida de memoria temporal. — Contesta aquel hombre. 

—No he perdido la memoria. Hace poco un gigante intento matarme y por alguna razón estoy en este extraño lugar. 

— ¿Gigante? — El hombre y el chico me miran como si estuviera loco.

— ¿Por qué  me miran así?

El hombre mira al chico.  — Probablemente se lastimó muy fuerte la cabeza. Creo que será mejor que lo cuides por un tiempo. 

—Claro, yo me encargaré de ayudarlo.

— Oigan no estoy loco. — Ellos me voltean a ver.

—Será mejor que descanses. — El hombre sólo dice eso y pide hablar a solas con él chico, ambos salen de la habitación.

Notó un objeto a lado, lo sostengo y veo a un chico. De inmediato suelto el objeto y el otro chico entra.

— ¿Que es esto? Pregunto señalando el objeto. 

— Un espejo. 

¿Un espejo? ¿Que no era de otra forma? Además ese chico no soy yo.

— Y quien es el otro chico. 

—Es tu reflejo. 

— ¿Mi reflejo? Pero yo no me veo así.  ¿Quién soy?

 

 

 




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