Deseo Prohibido

Capitulo 5

— ¿Dónde me voy a cambiar? – en la bolsa hay ropa negra

— Aquí, te vas cambiando en lo que manejo – entra y se acomoda en el asiento – me das las llaves

— Eh si, toma – se las di rozando nuestros dedos, el prendió el auto comenzando a manejar

Me quito primero mi pantalón de vestir y lo sustituyo por unos de cuero, pensé que me quedarían demasiado pegados, pero son cómodos, luego me retiro la blusa para ponerme una playera de manga larga con cuello de tortuga, como esta pequeño el orificio en la parte de mis ojos se atora y jalo fuerte, cuando abro mis ojos mi vista va al retrovisor lo sorprendo con la mirada en mí, no le tomo importancia y continuo con lo mío.

Se orilla en la carretera y baja, después de unos minutos regresa con las placas

— ¿Sabes utilizar las armas de fuego? – pregunta volviendo a conducir

— Si – termino de amarrarme las agujetas de las botas

— Bien, ponte los guantes y saca el arma de la guantera – hago lo que dice – también colócate el pasamontaña junto con la gorra, cubre bien el cabello

Creí que no vería nada con el pasamontaña, pero en la parte de la vista es mucho mas clara y me permite ver perfectamente, el hace lo mismo que yo, cuando termina vuelve a poner el auto en marcha, pocos minutos después llegamos.

Bajo del coche y lo único que veo son arboles a todo mi alrededor

— Ven, sígueme – camino detrás de él

Conforme avanzamos logro apreciar una casa bastante grande diría que una mansión. En efecto es una mansión, entramos por una puerta trasera.

— Escucha bien lo que te voy a decir, te vas a quedar en la esquina de esa pared – señala el sitio – como ves esta oscuro por lo que no se darán cuenta, ahora si notas algo extraño en los movimientos de las personas que estén aquí me lo dirás por medio de este radio en voz baja en caso de que veas que alguno saque alguna arma tu disparas, tienes que estar atenta en todo ¿entiendes? – en todo tiempo me miro a los ojos 

— Entiendo

— Bien – me tiende el radio – ve a donde te dije

Me voy a mi lugar y él se dirige a una puerta grande la abre y de ella entran tres hombres (sin mascaras) junto con dos guardaespaldas cada uno, toman asiento en la mesa que está en el centro de la habitación con su guarura atrás de ellos, Arian en la cabeza.

— Caballeros a que debo su presencia – hace su voz cambie por una mas fuerte y rasposa

— Demon, como siempre es un gusto que nos recibas, hemos convocado esta reunión para decirte que queremos ampliar nuestros horizontes – dijo el primer sujeto que estaba a su derecha – hemos llevado este acuerdo por años creo que ya es tiempo hacer uno nuevo, queremos mas

— ¿A que se refiere con más? – pregunto sin prestarle atención a quien hablo

— A lo que se refiere Jerry es que queremos tener más porcentaje – contesto el segundo sujeto  

— ¿Qué es lo que me ofrecen? – siguió con la misma postura

— Nada, es tiempo de tengamos un mayor porcentaje de dinero y producto por años hemos tenido este trato y ahora que los años han pasado nos dimos cuenta que lo que nos das es una miseria a diferencia de nosotros – esta vez su atención se dirige al tercer sujeto  

— Si hacemos cuentas a pesar de que sus porcentajes son mas altos sus entregas siempre resultan pésimas en cambio las mías siempre son con tiempo y orden por lo tanto la respuesta es no – el tal Jerry no conforme con su respuesta dice  

— ¡Es una injusticia para nosotros, Demon! ¡ya hemos aguantado por mucho! ¡queremos más! – eleva su tono

— ¡Suficiente! – Arian da un golpe en la mesa enojado – me han facilitado las cosas, quiero romper el trato, al igual que ustedes hice cuentas y no obtengo ningún beneficio con lo que tenemos, sus entregas no están correctas siempre llegan después de tiempo la policía los detiene o se roban la mercancía a veces pienso que es al propósito, son un problema

— ¡No puedes hacer esto! – un sujeto se levanta de la silla

— Claro que puedo – su tono era calmado

Se sumergieron en una discusión que comenzaba a aburrirme hasta que un movimiento del guardaespaldas de Jerry, el cual se encontraba callado, llamo mi atención. Saco su arma del pantalón y apunto hacia la cabeza de Arian, hice lo mismo, pero a diferencia de él que solo apunto yo dispare dándole en el hombro haciéndole soltar el arma; el estruendo dejo en silencio la habitación.

— Veo que ustedes siempre lo llevan a la violencia, dado esta situación no pienso seguir con esto, no fue tan gustoso tener un acuerdo entre nosotros así que hasta aquí llego – se levantó de la silla dando media vuelta – en unos días les hare llegar los papeles para que los firmen

— Detente si no disparamos

Las cinco personas sacaron sus pistolas y le apuntaron, él no lo hizo, a partir de ahí se volvió un caos. Yo comencé a disparar a los guardaespaldas sin importar en donde les daba, Arian por su parte se movió rápido volcando la mesa cubriéndose de las balas que se avecinaban hacia él, más personas ingresaron a la habitación y no en nuestra ayuda, estábamos solos.

Tuve que salir de las sombras para seguir dando disparos certeros dejándolos casi inmóviles, las balas se me terminaron y tenía a un sujeto frente a mi apuntándome, rápido lo tome de su muñeca acercándolo a mi golpeándolo con mi rodilla en su abdomen y dándole un cabezazo que por cierto a mí también me dolió, con mi mano libre le di dos puñetazos en su cara dejándolo inconsciente, tome su pistola continuando disparando, estuvimos así durante un tiempo hasta que no que no quedo ningún hombre de pie.

— Necesito que vengan a limpiar el desastre – termino la llamada y de nuevo tomo su arma rematando a los que aún estaban vivos – vámonos  

Me tomo del codo llevándome con el al auto poniéndonos en marcha de igual forma se detuvo en la orilla, puso las placas y nos quitamos las cosas.




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