Deseos y Miedos

Bajo la lluvia

¿Porque la lluvia? Me pregunto internamente mientras el  agua corre a través del vidrio de las ventanas y el repiqueteo de las gotas en  el techo de chapa me deja aturdido ¿Justo hoy tenía que ser el día en  que el estruendo de los relámpagos rompa el firmamento, y que el diluvio se desplomara sobre la ciudad? Aunque para ser franco no recuerdo que nunca haya sido de otra manera. Es como si a cada momento decisivo en mi vida lo acechara el constante recuerdo de un cielo gris.

Enciendo el televisor y busco las noticias en donde la reportera anuncia que se predice que las lluvias duraran a lo largo de toda la semana, y que por fortuna no han causado daño alguno a la población. Esta noticia me deprime y me tumbo abatido en el sofá esperando algún indicio de que pare la tormenta.

Me pregunto si es que quedan en la casa algún impermeable o algún paraguas pero sé muy bien que no los hay y si por si acaso los hubiera estoy seguro que no me ayudarían para nada. Camino inquieto alrededor de la casa y me detengo a ver viejas fotos, recuerdos pasados de tiempos que fueron mejores y mi depresión aumenta. Finalmente ya totalmente resignado recuesto en mi cama y contemplo el techo pensativo.

¿Cómo se hace para avanzar cuando el mismo mundo no te deja hacerlo? ¿Cómo hago para salir de este lugar si la misma lluvia forma una barrera que me impide dar siquiera un paso? Y si es que no puedo avanzar ¿qué es lo que me queda? ¿Guarecerme en mi hogar hasta que el agua se haya ido y disfrutar del sol hasta que vuelva una nueva tormenta? ¿Cómo puede ser que algo tan simple como la lluvia nos deje inválidos?

Y finalmente es ahí, con ese interrogante que puedo darme cuenta lo simple del asunto y siento como el miedo finalmente se disipa ¿Cómo no salir si es solo agua? Y por más que no lo fuera siempre se puede encontrar una salida, otro camino ante cualquier situación puesto que tal cual la lluvia son solo obstáculos que hay que sortear. Por fin puedo comprender que al deseo de progresar no hay miedo que se le imponga, y es ahí cuando me levanto.

Camino con paso decidido hacia el umbral de la puerta y ya sin importarme cruzo y me mezclo con la tormenta, y en mi alegría corro, salto y grito entre las gotas como fundiéndome en ellas siendo yo parte de ellas y ellas parte de mí y yo soy parte del mundo. Con una sonrisa sigo mi camino finalmente llegando a reflexión. A pesar de que la tormenta no haya parado, lo mejor siempre es salir a bailar bajo la lluvia.

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DESEOS Y MIEDOS/ FIN




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