La vida da muchas vueltas, he aprendido que momentos malos se viven siempre, solo hay que saber manejarlos y continuar siendo feliz.
Pero, ¿saben que más he aprendido?, a amar... El amor, un sentimiento tan bonito como intenso, antes anhelaba una caricia, una mirada, un simple gesto que me demostrará que el hombre al que amaba podría sentír lo mismo que yo... Aunque este libro inicio con un amor lejano, un amor lleno de dolor y el sufrimiento de su autor, ha llegado a un semifinal en dónde la protagonista ha disfrutado del amor que su amado le ha sabido dar.
Si, a la final todo el caos termino con un beso que decía más que mil palabras, con una mirada que interpretaba todo el amor que se siente, con risas que recuerdan que podemos ser como somos sin ocultarnos, con abrazos que recuerdan la promesa de un juntos para toda la eternidad, y con un ritual que nos sella con la hermosa e irreal danza de dos almas que son capaces de entregar su vida el uno por el otro.
El amor lo es todo, es lo bueno y lo malo, es el día y la noche, la luz y la oscuridad, dos seres distintos amándose de una manera irreal. Se necesita de ambos para mantener el equilibrio, a fin de cuentas somos el Jin y el Jang.